Buen viaje, Tito
Hace diez meses abandonó el banquillo del Barcelona con una carta ejemplar, llena de confianza, de gratitud y sin una sola gota visible de miedo. Tenía cáncer y no lo ocultaba. No podía seguir dedicando al equipo todo lo que este necesitaba, aunque eran los tiempos en que el Barça volaba solo tras el impulso de Guardiola. Ahora, Tito Vilanova ha dado por finalizado su partido personal contra la enfermedad y es Guardiola quien no levanta cabeza, quien no celebra los goles, quien espera a que el árbitro pite el final y quien recuerda a su amigo con una frase elocuente: “Éramos muy jóvenes, queríamos comernos el mundo... y nos lo comimos”. Todos los campos de fútbol de España y muchísimos de Europa guardaron silencio en memoria de Tito Vilanova. En Barcelona se reunieron 53.000 personas para decirle adiós entre lágrimas de gratitud. También el Bernabéu calló durante un tiempo respetuoso y dolorido en recuerdo del gran deportista. Y el Barça, espoleado por el dolor, remontó un encuentro imposible frente al Villarreal. Buen viaje, Tito Vilanova, hombre bueno al que no olvidaremos.



