Un DNI catalán por 6 euros
El negocio de los documentos de identidad catalanes ha crecido como la espuma en los últimos años.
Varias webs y empresas distribuyen documentos de identidad nacional catalana tanto en tiendas como a través de Internet. Carecen de valor legal, pero el fervor independentista ha propiciado un negocio que tiene miles de seguidores.
El primero fue diseñado por el sacerdote Josep Dalmau en 1981 y se puede adquirir en la librería Les Voltes, en Gerona, o bien se puede solicitar a través de Internet. La tienda está regentada por la Fundación Llibreria Les Voltes. El documento lleva en su anverso el escudo de Sant Jordi y en su reverso, el “decálogo del nacionalista catalán”. Entre los mandamientos, uno dice: “La tierra es sagrada. Traidor quien ose profanarla”. Otro: “No sirvas a los enemigos de tu pueblo. Son enemigos de todos los pueblos del mundo”. También reza: “Sé crítico: Cataluña no es la mejor tierra, es simplemente la tuya” y “No impongas a nadie tu nacionalidad. Cataluña es tierra de libertad”. Cuesta 10 euros.
“La idea fue del sacerdote Josep Dalmau en 1981 y desde el primer momento colaboramos en esa iniciativa. Era una manera de incentivar el independentismo, que entonces estaba en pañales, una manera de distinguirse y de hacer campaña de concienciación de la gente”, explica a Tiempo Joan Matamala, actual director de la librería y nieto de Feliu Matamala, uno de los 43 fundadores del proyecto cultural en 1963. La fundación que ampara el proyecto ha repartido más de 93.000 carnés y no guarda ningún archivo de los titulares de los documentos.
El mismo origen tuvo otro DNI que comercializa una empresa de Terrassa, Salph Multimedia, propiedad de Salva Puig, donde se ubica la Associació dni.cat. Cuesta 11 euros, y es de los Països Catalans. También se realiza un documento casi idéntico, el Certificado de Identidad de Cataluña. La idea nació en 2004. Se puso en marcha en 2008 y hasta el 14 de julio último, había vendido 2.783 documentos.
El origen de este documento, aseguran en la Associació DNI.cat, es el de Josep Dalmau con algunas modificaciones. Los datos –dice la web– se guardan “en un archivo confidencial, que en un futuro, siempre dependiendo del número de usuarios, usaremos para pedir su legalidad”. Entre los postulados de esa asociación está el “expolio” de Cataluña por parte de España y que los estudiantes catalanes reciben solo el 5% de las becas del Estado mientras que los de Madrid reciben el 58%.
La web racoindependentista.cat lleva el DNI a la propia casa por 7,5 euros. Esta página de Internet comercializa también adhesivos con la estelada, la barretina, el burro catalán o pegatinas con el CAT para la matrícula de los coches. Para hacerse este documento solo hace falta enviar una imagen digital con un mínimo de 500 píxeles y enviar los datos. Comprando uno regalan un ejemplar de la Constitución de Cataluña y un juego de ocho adhesivos en vinilo.
Similar al español. En 1988, el Partit per la Independència (PI), una escisión de ERC que habían protagonizado Àngel Colom y Pilar Rahola, editó también un documento similar del que se repartieron más de 10.000 ejemplares. En 1999, cuando el PI desapareció, se dejaron de emitir estos documentos. La Fundació Nous Catalans, encuadrada dentro de Convergència, emitió un documento llamado Carnet de Nacionalidad Catalana, muy similar al DNI español, con un precio de 6 euros.
En 2008, Identitat.cat emitió una tarjeta de PVC con chip, similar a los DNI europeos. Fue el barcelonés Lluís Mata quien impulsó este proyecto, al que añadió también el pasaporte catalán. La novedad, en este caso, era que el 20% de los beneficios de la venta de documentos iban a parar a asociaciones que promocionan la lengua y la cultura de los Països Catalans. Actualmente, esta entidad ya no reparte carnés.



