Todos los nombres de Podemos
La renovación orgánica por toda España durante este otoño añade aún más lemas a la ya extensa nomenclatura morada
Empieza el vídeo y aparece el diputado tinerfeño de Podemos Alberto Rodríguez caminando por la calle. Después, en sucesión, otros rostros conocidos como Irene Montero, Rafa Mayoral y hasta Juan Carlos Monedero, hablando de la importancia de la solidaridad, de la red familiar, de los vecinos y de los amigos en estos años de crisis y recortes. “Solo en el pueblo confío”, proclama Pablo Iglesias desde el patio del Congreso de los Diputados para cerrar la campaña Vamos!, con la que algunos líderes de la formación morada proclamaban hace unas semanas la importancia de las bases.
Cinco días después, otros dos dirigentes de Podemos, Íñigo Errejón y Carolina Bescansa, convocan a la prensa en Madrid para presentar Hacemos, una iniciativa para activar, también, a las bases del partido, para que diseñen proyectos concretos en sus barrios y ciudades que puedan financiarse con la parte del salario que los representantes públicos de Podemos donan al partido.
Vamos! y Hacemos son dos de las últimas iniciativas con las que la formación trata de mantener activas a sus bases. Aunque según Mayoral son “complementarias”, constituyen una muestra más de las distintas sensibilidades que conviven en Podemos acerca de cómo tiene que ser el partido en las instituciones y la relación que deben tener desde ellas los dirigentes con las bases.
Que un partido tenga una discusión existencial no es algo nuevo. Las familias y los debates internos “son un clásico”, dice Inma Aguilar, socia de Mas Consulting Group. La diferencia de Podemos es que “nos dejan ver su interior, asistimos a esos debates y los etiquetamos”, dice esta experta que hasta hace unos meses trabajaba en Ciudadanos.
Reinicia Podemos, Adelante Podemos y Podemos Escucha, en Madrid; Ahora Andalucía, Por una Marea Andaluza, Andalucía Sumamos, Andalucía Plaza a Plaza o Andalucía Digna, en el Sur, son algunas de esas etiquetas, en este caso internas, de Podemos para los procesos de debate y primarias que terminarán en noviembre con la renovación, total o parcial, de los puestos de dirección y documentos políticos por toda España. Además de posibles nuevos equipos de dirección y directrices políticas, estos procesos de momento ya alimentan la extensa nomenclatura de Podemos.
Antes de que llegara el otoño, uno de los primeros desdoblamientos se dio en mayo; en cuestión de días surgieron dos organizaciones juveniles vinculadas con Podemos, pero con padrinos diferentes: Marea Joven y Jóvenes en Pie. Como ocurre bastante a menudo últimamente, las redes sociales situaron muy claramente en qué órbita estaba cada organización. Íñigo Errejón publicitó y participó en actos de presentación de Jóvenes en Pie, mientras que los afines a Iglesias daban la bienvenida a Marea Joven. En realidad, esta última es la única de las dos que forma parte oficialmente de la estructura de Podemos en la Comunidad de Madrid, porque es el nombre con el que se denomina su área de Juventud, que forma parte del Consejo Ciudadano Regional. Jóvenes en Pie está vinculada al partido desde fuera, explica un portavoz de la primera. Establecida la diferencia, lo cierto es que un joven con inquietudes políticas inclinadas hacia Podemos podría haberse acercado a cualquiera de las dos. “Eso es algo que no hemos sido capaces de hacerlo bien y fue el primer error”, dice el mismo portavoz acerca de su nacimiento prácticamente simultáneo. La sopa de nombres tiene visos de continuar su expansión por otras comunidades. En partidos como el PP o el PSOE, las organizaciones juveniles tiene un único nombre –Nuevas Generaciones o Juventudes Socialistas–, pero no en Podemos. En Galicia se está formando Xeración Morada. “Evidentemente, sería más sencillo que todo se llamara Marea Joven o X pero también entendemos que cada territorio es autónomo y soberano para tomar sus propias decisiones en ese sentido”, dicen en la organización juvenil de Madrid, donde estos días se vive una especial actividad. Sus alrededor de 5o miembros, o al menos los 20 o 30 realmente activos, están visitando a los Círculos por toda la región para presentar el documento que piensan presentar a las tres candidaturas entre las que se decidirá a principios de noviembre quién sustituirá a Luis Alegre como secretario general regional de Podemos, con qué equipo y con qué planes. Pedirán a los tres por igual un papel más activo y “un peso importante” en la organización. Su portavoz asegura que no tienen una candidatura favorita en la batalla. “Somos neutrales”, dicen, en un proceso en el que en Podemos consideran que se mirarán todos los demás. “Madrid, en cierta medida, es una referencia. No al 100%, pero las cuestiones de contenido se van a mirar mucho en Valencia, en Extremadura e incluso en Aragón se va a tener muy en cuenta lo que en Madrid se diga”, dicen en la capital.
Estos procesos de debate y renovación orgánica son, en parte, consecuencia de la batalla que se libra en la Comunidad de Madrid entre las corrientes afines a Pablo Iglesias –encabezada por Ramón Espinar en Podemos Escucha– y a Íñigo Errejón –Adelante Podemos, de Rita Maestre y Tania Sánchez–. La tercera, promovida por Anticapitalistas, Reinicia Podemos, está cada vez más cerca de unirse a la de Espinar. Una vez abierto el frente de Madrid, la dirección de Podemos dio luz verde para que las organizaciones que lo desearan hicieran también sus renovaciones, de nombres o solo de líneas políticas. Recogieron el guante Andalucía, Extremadura –donde su líder, Álvaro Jaén, abandera Podemos cambiar Extremadura– o Aragón y una docena de ciudades, como Valencia, Santander, Tarragona, Pamplona, Alicante, Burgos, León o Málaga, donde la iniciativa Podemos en Movimiento, a la que se enfrentará otra liderada por Alberto Montero, cercano a Errejón, que aún no tiene nombre. El debate político y la confrontación por el control de cada organización ha dado lugar a un maremágnum de nombres sobre los que la militancia no deberá perder ripio en el próximo mes.
“Quieren tener a la gente constantemente activada. Podemos es un partido que nació para las trincheras y que está demostrando incomodidad cuando tiene que pasar al plano institucional, sobre todo un sector muy evidente. Es un partido que vive continuamente en los focos, de la acción, de los activistas, los comprometidos y quiere que esa gente no se le adormezca”, explica Fran Carrillo, consultor político y autor del libro Deconstruyendo a Pablo Iglesias.
Pero, con tanto nombre, ¿existe el riesgo de confundir a la militancia? Ni desde dentro ni desde fuera de Podemos se contempla esta posibilidad. En primer lugar, porque estos debates están en el ADN de la formación. También porque serán consultas a los militantes, a los que se supone un grado mayor de atención.
Se trata de un proceso interno y, normalmente, los Círculos y el conjunto de los inscritos tienen más fácil hacer el seguimiento, porque suelen tener más presente la realidad cotidiana de Podemos”, dicen en la formación morada.
En un partido donde el mantra oficial es que son más importantes los proyectos que los nombres, también hay quien cree que es más fácil distinguirlos poniéndoles cara. Así ha pasado en otras formaciones. En el PSOE con el felipismo y el guerrismo o en el PP con el marianismo, el aguirrismo y el aznarismo. La concejal madrileña Rita Maestre no cree que se pueda hacer política al margen de las caras. “Las ideas las defendemos personas, no son setas que crecen en el bosque, sino que las explican personas. Ha sido así siempre y es así en Podemos”, decía días después de presentar su proyecto para la Comunidad de Madrid junto a otra cara muy conocida de Podemos, Tania Sánchez. Eso sí, con su propio nombre, Adelante Podemos.
De momento, el caso más paradigmático es Andalucía, donde ya hay cinco iniciativas distintas, cada una con su nombre. No son candidaturas formales para liderar la organización que hoy dirige Teresa Rodríguez, porque hasta el 17 de octubre no es la fecha límite para presentar listas y es muy posible que unas se fundan con otras. Andalucía Sumamos casi ha comprometido su apoyo a Rodríguez –Por una Marea Andaluza–, tradicionalmente cercana al Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), que abandera Andalucía Digna. Frente a ellos, el errejonista Sergio Pascual está implicado en Andalucía Plaza a Plaza. Sobre posibles confusiones de la militancia, en Sevilla aseguran que esta posibilidad no se plantea. “Se va a hacer para dentro, se van a intentar presentar al máximo las opciones a la gente”.
Desde fuera, Aguilar y Carrillo coinciden en el arma más potente de Podemos para disipar dudas: su propio nombre. “Todas tienen algo en común, que es Podemos”, un nombre “que cumple con todos los requisitos que tiene que tener un eslogan”, dice Carrillo en relación a las iniciativas en Madrid, Málaga o Extremadura. Llevado al terreno andaluz, y dado que Rodríguez busca una relación federal de Podemos Andalucía con Madrid –al estilo de la que tiene el PSC con el PSOE–, también tiene sentido que la palabra común sea “Andalucía”. Iniciativas como Vamos! y Hacemos, en primera persona plural del presente del indicativo, también se relacionan fácilmente con Podemos.
“No ha habido marca más potente en nuestra democracia”, dice Aguilar, que sí considera que la “federalización del nombre” en sus confluencias regionales de cara a las elecciones generales “ha complicado el puzle de la marca Podemos”. A día de hoy, esta experta sí cree que “hay confusión de marcas”. Casualmente, dentro del partido se considera que la experiencia de participar en proyectos como Barcelona En Comù o Las Mareas gallegas les ha dado ya un rodaje en este aspecto.
Mientras haya un discurso unificado, no importa que los lemas puedan ser diferentes”, dice Carrillo, abriendo la puerta al fondo de la cuestión, el debate general de qué debe ser Podemos una vez que ha llegado a las instituciones y cuál debe ser su relación con sus bases. El inicio oficial de esta reflexión empezó el día después de las elecciones del 26-J y refleja las diferencias entre Iglesias y Errejón que, a la postre, están en cada iniciativa y cada candidatura. Cada cosa con su propio nombre. Pablistas y errejonistas, junto al sector anticapitalista tan potente en regiones como Madrid, se parapetan detrás de muchos nombres que, en clave nacional, conducen a la misma Roma, la disputa por el control de la organización a nivel estatal, que debe dirimirse en la Asamblea Ciudadana Extraordinaria que se convocará después de los procesos regionales. De cómo quede la relación de fuerzas en Madrid o en Andalucía dependerá mucho lo que pase más adelante. “Sabemos todos que en realidad en Podemos hay tres sensibilidades muy definidas, muy fuertes, con capacidad de revertir la propia situación política interna y eso es lo que al final va a prevalecer”, dicen desde dentro.



