Presencias y ausencias españolas en Cuba

07 / 01 / 2015 Clara Pinar
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Gigantes hoteleros, tres bancos, dos grandes empresas y 230 pymes son las compañías que presencian in situ la normalización diplomática entre EEUU y Cuba.

Optimismo y prudencia son las dos reacciones que dividen a las empresas y sectores empresariales en Cuba o que podrían estar ante el acuerdo entre Estados Unidos y Cuba para reanudar relaciones diplomáticas. Este hito, que en términos de la Historia con mayúscula es el final de uno de los últimos rastros de la Guerra Fría, tiene también una lectura económica y empresarial, más importante cuanto mayor es la presencia de un país en la isla. España es uno de ellos, con unas cifras comerciales que le convierten en el tercer socio comercial de Cuba tras Venezuela y China y con unas exportaciones a la isla que en 2013 alcanzaron el récord 799 millones de euros.

Junto a estas cifras, la presencia empresarial española en Cuba no es tan numerosa pero sí notoria. Pivota en pocas grandes empresas casi hegemónicas en su motor económico, el turismo, y 230 pequeñas y medianas empresas, algunas de ellas allí desde hace más de 20 años. Las compañías que ya están en Cuba serán las más beneficiadas por los cambios que traiga el acuerdo, dice Xulio Fontecha, presidente de la Asociación de Empresarios Españoles en Cuba (AEEC). “Lo que viene por delante es muy positivo, las que llevamos años aquí tenemos todo a nuestro favor”, asegura.

Pero cuáles son estas empresas. Para empezar, los gigantes hoteleros Meliá e Iberostar que, con 27 y 12 respectivamente, tienen más de la mitad de los 60 hoteles que gestionan 12 compañías españolas, muy bien posicionados en un mercado en el que, según el secretario general de la Confederación Española de Hoteles y Alojamientos Turísticos, Ramón Estalella, podría experimentar una eclosión con la llegada de turistas estadounidenses. “Los viajes de los norteamericanos a Cuba provocarían un importantísimo flujo nuevo de clientes, que incrementaría su precio medio y la ocupación”.

BBVA y Aguas de Barcelona.

Tres bancos españoles tienen oficinas de representación en Cuba –BBVA, Sabadell y Bankia– y otras dos grandes compañías son la pata extranjera de sendas empresas mixtas: Aguas de Barcelona gestiona el agua de la capital a través de Aguas de La Habana, y Altadis está en la empresa mixta Habanos S.A.

A partir de aquí empieza una presencia empresarial centrada en las 230 pymes que integran la AEEC, activas en sectores tan distintos como maquinaria, alimentación o pinturas. Estas son las más optimistas sobre el acuerdo entre Cuba y EEUU y las que menos temen una posible competencia estadounidense, una vez derribado eventualmente el embargo. Esta posible competencia es un “factor negativo” para el presidente de las Cámaras de Comercio, Juan Arenas, pero no es una amenaza para Fontecha, que advierte que “Cuba es un mercado muy complejo para entrar, la empresa necesita dos o tres años para establecerse”.

Precisamente, a la inseguridad jurídica aluden otros sectores que mantienen la prudencia sobre futuros cambios en una isla. Un informe de mayo pasado de la Oficina Comercial española en La Habana –dependiente de la Secretaría de Estado de Comercio– hablaba de la disminución de empresas mixtas formadas por el Estado cubano y compañías españolas. En 2011 había 45 y en 2014, 30. Advertía también que “el flujo de inversión se han detenido, salvo el motivado políticamente”, hacia países como China y Venezuela, cita el documento.

“Estamos encantados (con el acuerdo), pero aún falta mucho, el tema jurídico aún va a tardar”, dicen en la asociación de empresas constructoras Seopan. De momento, este sector no ha entrado en Cuba, a pesar de que se cree que uno de  los efectos del viraje cubano hacia Estados Unidos será un desarrollo del turismo y de las infraestructuras necesarias para ello. “De momento, no hay nada, más adelante habrá que ver los proyectos”, dicen en Seopan. La construcción en Cuba se la reparten hoy empresas francesas, en el área turística, y de Brasil, encargadas de la construcción del gran proyecto de Raúl Castro, la zona franca junto al puerto de Mariel, una zona económica especial, que permitirá a las empresas operar con el 100% de capital privado y con exenciones fiscales. Un representante del Gobierno cubano viajó hace unos meses expresamente a Madrid para animar a invertir en el puerto de Mariel. “Hay empresas interesadas, pero no se debe difundir eso, es un tema que cada empresa está hablando con el Gobierno [cubano]” , dice Fontecha sobre unos contactos que, al parecer, cuentan con actores menos optimistas que las pymes que ya están en Cuba.

Desde el punto de vista institucional, el acuerdo entre Estados Unidos y Cuba y la posibilidad de que unas retomadas relaciones políticas puedan concluir con el final de embargo es visto en España como algo muy positivo. Así lo han expresado el Gobierno, a través del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, y el Consejo General de Cámaras de Comercio, para el que “beneficiará a las exportaciones españolas y europeas”. La CEOE, por su parte, ve la posibilidad de aumentar las “relaciones comerciales con la isla”. Carlos Malamud, investigador de América Latina del Real Instituto Elcano, mantiene la prudencia sobre los efectos económicos de un acuerdo que de momento es principalmente político. “Estamos hablando de un mercado sumamente reducido”, dice sobre Cuba, cuya principal industria, el turismo, no atrae más que a 3 millones de visitantes (en 2013, Canarias recibió a 10,6 millones). “Es verdad que es un mercado más y, en un momento de cierto estancamiento a escala internacional, cualquier mercado que se abre es positivo, pero situando las cosas en su contexto”, dice Malamud, que cree que con la nueva relación con Estados Unidos y si termina fraguando el acuerdo de cooperación que Cuba negocia con la UE, quizá sí se podría vender la reticencia de empresas y sectores que aún no están allí. “Podríamos ver un desembarco mayor, pero en la medida en que exista un marco adecuado”, señala.

Grupo Zeta Nexica