Por favor, no molestar
Un tercio de los diputados prefiere no publicar en su perfil de la web del Congreso una dirección de correo electrónico donde los ciudadanos puedan escribirles.
Un tercio de los 350 diputados eligió al principio de la legislatura que su perfil de la web del Congreso no ofrezca forma alguna de que el ciudadano de a pie pueda contactar con ellos. Son 116 diputados, el 33%, de los que se sientan en el hemiciclo, los que eligieron no dar publicidad a la dirección de correo electrónico que crea el Congreso para cada uno –terminada en congreso.es– y que dirige los mensajes directamente al teléfono móvil o la tableta iPad que también reciben al principio de legislatura.
Días antes de la constitución de las nuevas Cortes, los diputados tienen que acercarse al edificio de la Carrera de San Jerónimo para acreditarse. Es una mañana en la que pasan por un circuito en el que, además de formularios varios, reciben un móvil de última generación y una tableta iPad donde se instala el correo electrónico que crea el Congreso para cada diputado. Cada vez que alguien envía un correo electrónico a esa dirección, el diputado lo recibe en su teléfono o su tableta. El siguiente paso, según relata alguien que pasó por este proceso, consiste en llegar a la mesa de un funcionario que, siguiendo con la cuestión tecnológica, pregunta al diputado si en el perfil personal de la web del Congreso quiere incluir alguna dirección de correo electrónico, un blog, una web o cualquier otra mención. Y es ahí donde 116 diputados decidieron que preferían no publicar datos de contacto. Son 75 del PP (el 40,5% de sus 183 diputados), 23 del PSOE (el 21% de sus 110 representantes), los cinco diputados de UPD, los dos del Bloque Nacionalista Galego, cinco de los siete representantes de Amaiur, cuatro de los cinco con que cuenta el PNV y dos de los 16 de CiU.
Rajoy y Rubalcaba.
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, prefirió incluir en su lugar la página web –www.marianorajoy.es– que se creó cuando era aún candidato y cuya última actualización se produjo en diciembre de 2011, antes de ser investido presidente. Alfredo Pérez Rubalcaba, por su parte, tiene la muy genérica dirección de la Secretaría General del PSOE. La ministra de Empleo, Fátima Báñez, es el único miembro del Gobierno que tiene visible su dirección de correo. No es así, por ejemplo, en el caso del portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, ni del número dos de CiU en Madrid, José Lluis Sánchez Llibre. Los diputados de UPD, que han colgado allí sus nóminas, no publican su dirección. En su lugar, una web personal dentro de la cual hay una dirección al “parlamento” de UPD, donde los correos que llegan son revisados y “cribados” por los asistentes de la formación antes de llegar a sus políticos, señalan en la propia web.
En España, donde los políticos deben su escaño al partido que les incluyó en una lista electoral, estar disponible para los ciudadanos, sobre todo los de la circunscripción por la que cada uno se presenta, es más una cuestión de dedicación personal que una manera de ganarse la relección. Y que, según varios diputados consultados, la exclusión de un dato de contacto en la web del Congreso responda a una indicación expresa no dice mucho de la disponibilidad de muchos diputados para escuchar a los ciudadanos. Por el contrario, hay diputados de todos los partidos que han puesto a disposición de quien quiera entrar en la web del Congreso no solo la dirección de trabajo, sino también otras cuentas personales, blogs y páginas web.
La actitud de más de un tercio de los diputados españoles contrasta con la de países, como el Reino Unido y, en parte, Alemania, donde el diputado se debe directamente a sus electores en su circunscripción, por lo que estar disponible y en contacto con ellos es clave.
Tanto quienes están a favor de la transparencia total como quienes son más reacios a publicar los correos electrónicos apuntan, eso sí, que de la misma manera que hay veces en que el diputado puede entrar en contacto con un ciudadano interesado en cuestiones ligadas a su región, son mayoría las veces en que son bombardeados por campañas en Internet. Fue muy intensa, por ejemplo, la que pedía la admisión a trámite de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) a favor de la dación en pago o la tramitación, en la legislatura pasada, de la ley antidescargas. Son molestos, pero ¿no sirven para pulsar la opinión de la calle? “A mí me sirve más una reunión de barrio con los vecinos”, dice el diputado socialista por Tarragona Joan Ruiz Carbonell, que cree que los debates que están en la calle de verdad, “como la reforma de las pensiones”, no se reflejan en los emails que recibe. El portavoz adjunto del PP, Rafael Hernando, recibe correos de ciudadanos de Almería que procura contestar, pero también ha interpuesto dos denuncias por amenazas llegadas por email.
Los intentos para hacer más accesibles a los parlamentarios han sido recurrentes los últimos tiempos. Hace unos años, un diputado del PP promovió la creación de un directorio con al menos una dirección de correo electrónico y un número de teléfono de sus señorías, pero la iniciativa fue olvidada. En la negociación del nuevo Reglamento del Congreso del que se empezó a hablar en una primera reunión hace unas semanas, el PSOE propondrá que esta información sea “obligatoria”, explica el diputado socialista Pablo Martín Peré: “Ahora, un diputado puede elegir si quiere o no que aparezca su email [en la web del Congreso]. Los que no están es porque lo han pedido expresamente. Son cosas que no deben ni discutirse desde el punto de vista de la transparencia”.



