Podemos coquetea con el independentismo
Algunos de los dirigentes de Podemos en Cataluña, Galicia, Navarra y País Vasco han militado en organizaciones secesionistas
A Gemma Ubasart, con quien he seguido compartiendo compromisos y proyectos”. Pablo Iglesias escribió este agradecimiento en el año 2008 al inicio de su tesis doctoral. Posiblemente en aquel momento todavía no era consciente de que Ubasart, aquella joven doctoranda de Ciencias Políticas a la que había conocido durante su estancia Erasmus en Bolonia (Italia), podría convertirse años después en un quebradero de cabeza para sus ambiciones políticas. La elección de Ubasart como secretaria general de Podemos en Cataluña ha sido uno de los procesos de primarias más polémicos del partido hasta la fecha. Primero, la dirección nacional decidió, en el último momento, excluir de las votaciones la candidatura Podemos Unidos, contraria al derecho a decidir y crítica con Iglesias. Después, una vez que Ubasart fue elegida líder de la formación en Cataluña, empezaron a lloverle reproches por su cercanía al independentismo catalán.
“Ella es muy nacionalista, ha participado en actos con las Candidaturas d’Unitat Popular (CUP) y ha mostrado en público sus simpatías por David Fernández (cabeza visible del movimiento independentista catalán de izquierdas)”, asegura Enric Martínez, líder de la candidatura excluida y posiblemente una de las voces más críticas entre los círculos de Podemos en Cataluña.
Defensora del derecho a decidir.
Siempre que le preguntan por el independentismo, Ubasart recalca que nunca ha militado en ningún partido nacionalista. Y aunque, en efecto, nunca ha tenido carné de partido, sí ha formado parte de iniciativas políticas muy próximas. Fue concejala de su pueblo, Castellar del Vallès (Barcelona), por la candidatura L’Altraveu, “una lista blanca de la CUP”, en palabras de Enric Martínez, que pidió el voto para esa formación independentista durante las elecciones autonómicas de 2012. Ubasart se ha declarado además admiradora de la “vía escocesa” y defensora a ultranza del derecho a decidir como parte del proceso constituyente que defiende Podemos a nivel nacional. También se ha mostrado crítica con las decisiones judiciales que prohibieron la consulta del 9-N, al entender que eran “intromisiones rechazables del poder judicial”. Tiempo se ha puesto en contacto con Ubasart, pero ha declinado participar en este reportaje.
En sus orígenes, los principales impulsores de Podemos en Cataluña procedían de movimientos como Procés Constituent o Revolta Global, ambos favorables a la independencia y, a día de hoy, muchos de los integrantes catalanes del partido de Iglesias mantienen su militancia en esos grupos. “Podemos en Cataluña está invadido por el Procés Constituent”, se lamenta Martínez.
Quizá el caso más paradigmático sea el del Consejo Ciudadano de Barcelona. Marc Bertomeu, secretario general de Podemos en la Ciudad Condal, fue votante de la CUP y ha confesado que apoyó el Sí-No en el referéndum del 9-N (es decir, a favor de que Cataluña sea un Estado, aunque no independiente). Además, según Martínez, su nombre aparecería en un manifiesto público de apoyo a la independencia en 2013. Por otro lado, Podemos Barcelona ha decidido apoyar la candidatura municipal Barcelona en Comú, una evolución del movimiento Guanyem, encabezado por Ada Colau, que posee una marcada tendencia independentista. Dicha candidatura animó a los catalanes a participar en la consulta del 9-N y en sus comunicados y comparecencias ha denunciado constantemente “el autoritarismo del Gobierno español” por intentar frenar la consulta desde los tribunales. Es más, si no hay cambios de última hora, Jaume Asens, responsable de Derechos Humanos de Podemos a nivel nacional y también militante de Procés Constituent, formará parte de la lista.
Una de las claves para conocer la verdadera alma de Podemos en Cataluña serán los pactos poselectorales tras las elecciones municipales del 24 de mayo, porque no será lo mismo pactar ayuntamientos con Esquerra Republicana de Catalunya y las CUP que con los socialistas catalanes o Iniciativa per Catalunya, la rama catalana de Izquierda Unida. Además, y si se mantienen los comicios autonómicos convocados por Artur Mas para el 27 de septiembre, Podemos se verá en la obligación de definirse a las claras sobre la independencia, pues la intención de Artur Mas es votar en el nuevo Parlamento su hoja de ruta secesionista.
La ambigüedad gallega.
Aunque les separan más de 1.000 kilómetros, los dirigentes gallegos copian la estrategia catalana y también juegan la carta de la ambigüedad en lo referente al independentismo. Al igual que Ubasart, Breogán Riobóo, secretario general de Podemos Galicia, también tuvo escarceos con formaciones próximas al independentismo. Tras debutar en política en 2002 en el movimiento Nunca Mais, optó por continuar su militancia en Galiza Nova, la organización juvenil del Bloque Nacionalista Galego (BNG). Después se pasó a las filas de Anova, la escisión del BNG que hoy cuenta con nueve escaños en el Parlamento autonómico y que está liderada por Xosé Manuel Beiras, histórico del independentismo gallego.
“Viví con ilusión el nacimiento de aquel nuevo partido”, reconoce a Tiempo, pero considera un error de bulto pensar que alguien debería estar anclado de por vida a un mismo partido. “La gente evoluciona”, asegura. Defensor del derecho a decidir “en todos los ámbitos” y de la normalización lingüística del gallego, para Riobóo no cabe duda de que en Galicia “existe un sentimiento de nación”, aunque dentro de un Estado plurinacional. “Las otras formaciones nacionalistas han hecho un trabajo interesante, pero Podemos viene a dar una alternativa real”, añade.
Nadie en Podemos Galicia habla abiertamente de independentismo. “Son palabras mayores”, asegura su secretario general. Al no haber este año elecciones autonómicas, tampoco se les presiona en exceso para que definan su postura al respecto. Sin embargo, la formación ha decidido alinearse con Anova en las municipales. En Santiago de Compostela harán campaña a favor de la candidatura Compostela Aberta, encabezada por Martiño Noriega, número dos de la formación de Beiras y miembro activo de sindicatos próximos al nacionalismo gallego; y en La Coruña apoyarán a Marea Atlántica, también impulsada por militantes de la escisión independentista.
Tanto en el BNG como en Anova reconocen que han sido la cantera de Podemos en Galicia. Esta vinculación quedó patente en las primarias, cuando dos de las candidaturas a la secretaría general, la mitad, estaban encabezadas por antiguos militantes de las juventudes del BNG. “Algo haremos bien”, bromean desde las formaciones. Fuentes de Anova reconocen la “buena relación” que existe con Podemos, partido al que califican como un aliado “necesario para derribar el régimen”.
El propio Pablo Iglesias ha mostrado públicamente sus simpatías por estos movimientos. En julio de 2013 envió, a petición de “sus amigos de Anova”, un mensaje grabado en apoyo de los independentistas gallegos presos, que está disponible en YouTube. Su alocución termina con el grito de “Galiza ceibe” (Galicia libre), uno de los eslóganes históricos del independentismo gallego.
No es el único vídeo polémico que circula por la red social. El exprofesor de Ciencias Políticas compartió mesa con Sabino Cuadra, diputado de Amaiur en el Congreso, y con Alberto Pradilla, periodista del diario Gara, en una conferencia celebrada en una herriko taberna de Pamplona. En su intervención, también disponible en la Red, Iglesias aseguró que “la izquierda vasca y ETA” fueron “las primeras en darse cuenta de que por mucho procedimiento democrático que haya, hay determinados derechos que no se pueden ejercer en el marco de la legalidad española”. La dirección de Podemos ha declinado participar en este reportaje, aunque todos los miembros consultados coinciden en encuadrar estas declaraciones en el pasado, antes de la fundación del partido.
Los guiños navarros.
Precisamente Navarra se ha convertido en los últimos días en otro punto caliente para la formación de izquierdas. Según las últimas encuestas Podemos podría ser la fuerza más votada en los comicios autonómicos, seguida de Bildu, lo que ha provocado las especulaciones acerca de un posible pacto de Gobierno entre ambas formaciones. Mientras los partidos tradicionales hablan de Podemos como “una lista B” de la izquierda aberzale, la secretaria general en la comunidad foral, Laura Pérez, no cierra la puerta a este pacto. En sus comparecencias únicamente ha descartado acuerdos con la casta, que según sus palabras está integrada por PP, PSOE y Unión del Pueblo Navarro (UPN). Sin embargo, afirma que el derecho a decidir “está en la esencia de Podemos” y deja la puerta abierta a negociar con Bildu, “si así lo deciden los navarros y navarras”.
Según Ana Beltrán, candidata del Partido Popular al Gobierno navarro, el derecho a decidir adquiere un matiz especial en la comunidad foral, porque implica “poner en marcha la disposición transitoria cuarta de la Constitución que permitiría la anexión de Navarra a la comunidad autónoma vasca”, una reivindicación histórica de la izquierda aberzale. En su opinión, no hay duda de la buena sintonía de Podemos con la formación aberzale, y destaca los “constantes guiños que se dedican”. En esa misma línea, María Chivite, candidata socialista en la comunidad, critica el “doble lenguaje” que emplea Podemos y pide claramente a la formación que aclare si es o no nacionalista. El de Laura Pérez no es el único nombre incómodo de Podemos Navarra. La vida de Noemí Solanas, miembro de la ejecutiva autonómica, ha ido en paralelo con la evolución de la izquierda aberzale. Afiliada al sindicato LAB, próximo al independentismo vasco, participó primero en Batzarre, organización proanexión, para después militar en las filas de Batasuna. Tras las sucesivas ilegalizaciones terminó recalando en la candidatura de Bildu en el Ayuntamiento de Tudela y colaborando con Herrira, organización favorable al acercamiento de presos etarras y heredera de la ilegalizada Gestoras Pro Amnistía. Como ella, son varios los miembros de Podemos que han militado en movimientos en contra de la política de dispersión de los presos de ETA.
Polémica en el País Vasco.
Si en Cataluña los principales impulsores de Podemos fueron movimientos independentistas, en Euskadi el germen del movimiento fue Antikapitalistak, una escisión de Izquierda Unida en el País Vasco, que desde su fundación se ha solidarizado con la causa de los presos etarras y de la izquierda aberzale. Antikapitalistak ha secundado las manifestaciones a favor del acercamiento de presos y en sus comunicados ha criticado “la obsesión de los cuerpos y fuerzas de seguridad por buscar pruebas a favor de la ilegalización de Sortu”. También han mostrado su rechazo al encarcelamiento de Arnaldo Otegi.
Podemos Euskadi apoyó el pasado mes de junio la cadena humana por el derecho a decidir entre Pamplona y Durango (Vizcaya). “No se trata de una reivindicación nacionalista o aberzale, sino exclusivamente democrática”, justificó entonces Pablo Iglesias. A las pocas semanas la polémica volvía a saltar de la mano de Neskutz Rodríguez y Xabier Benito, ahora miembros de la ejecutiva vasca de Podemos, que en aquel momento ejercían como portavoces. En sus declaraciones se mostraron a favor del acercamiento de presos, a su juicio “personas con derechos humanos”, y reclamaron el fin de las políticas de dispersión y la creación de una mesa de negociación “con todos los agentes implicados”. En enero volvían a repetirse mensajes como estos, esta vez desde Podemos Navarra. “Hoy no podemos cerrar los ojos frente a la gran movilización por los derechos humanos”, tuiteaba su cuenta oficial durante la manifestación a favor de los presos de ETA celebrada en Bilbao.
En las filas de Podemos Euskadi abundan los afiliados a ELA y LAB, sindicatos próximos al Partido Nacionalista Vasco (PNV) y la izquierda aberzale respectivamente, así como antiguos simpatizantes de movimientos cercanos al independentismo como las radios libres o el movimiento okupa vasco, entre otros. En las filas de la formación incluso se ha colado algún antiguo integrante de listas electorales ilegalizadas. Es el caso de Juan José Celorio, miembro de Podemos Vitoria. En 2005 formó parte de la candidatura Aukera Guztiak (“todas las opciones” en su traducción al castellano), ilegalizada por la Audiencia Nacional al considerarla heredera de Batasuna.
Roberto Uriarte, secretario general de Podemos Euskadi, reconoce a Tiempo que muchas de las personas integradas en la formación tienen un pasado nacionalista o independentista. Él mismo, al igual que Ubasart o Riobóo, también coqueteó en sus años de juventud con ese mundo, en su caso acercándose a las juventudes del PNV. Sin embargo, considera que el hecho de que algunos de los integrantes de la formación hayan estado vinculados a formaciones ilegalizadas no debería tener mayores consecuencias. “Intentamos buscar el consenso para integrar diferentes sensibilidades”, explica, y recuerda que los únicos “realmente manchados” son los dirigentes de las formaciones declaradas ilegales.
Un sentimiento extendido entre los militantes de base de la izquierda aberzale es que Podemos no está tan distante de sus postulados. Lejos de considerarlo perjudicial, Uriarte considera que el discurso de Podemos ha conseguido captar a mucha gente que a pesar de sentirse nacionalista, o incluso independentista, se identifica con su manera de hacer las cosas. “Defendemos el derecho a decidir, pero no somos partidarios de la independencia”, aclara. Cuando se le pregunta por posibles pactos, es mucho más tajante que su colega navarra: “Nuestra idea es ganar las elecciones y gobernar; si no ganamos, trabajaremos desde la oposición”, asegura.
“No se declaran ni independentistas ni antindependentistas”, explica Francesc Pallarés, catedrático de Ciencia Política de la Universidad Pompeu Fabra. Aunque está convencido de que la formación es partidaria de una reorganización territorial del Estado, tiene serias dudas de que, llegado el caso, las federaciones regionales adopten una postura abiertamente independentista, que pueda “suponer un desgaste”. De hecho, la ambigüedad empieza a pasarle factura en los círculos de lugares tradicionalmente ligados a movimientos obreros. “Tenemos que definirnos”, reclama Jordi Merino i Noé, desde el círculo de Mataró (Barcelona), consciente del perjuicio que podría ocasionar un posicionamiento abierto a favor de la independencia.
Derecho de autodeterminación.
Un manifiesto conjunto a favor del derecho de autodeterminación firmado por Gemma Ubasart, Breogán Riobóo y Roberto Uriarte no ha hecho sino aumentar las dudas acerca de las intenciones de la formación de Pablo Iglesias. Los tres líderes reivindican una reformulación del modelo territorial y defienden un Estado “asimétrico”. Recuerdan que la suya es “la única formación con capacidad de gobernar que defiende el derecho a decidir”, porque consideran que tiene que existir la posibilidad de que las naciones que quieran irse “puedan hacerlo”.
Pese a la evidente sintonía con los discursos independentistas en las denominadas comunidades históricas, pocos ven probable que Podemos pacte con el soberanismo, al menos antes de las elecciones generales de final de año. “Pablo Iglesias no va a entrar porque tiene mucho que perder”, asegura Xosé Luis Barreiro, politólogo y profesor de Ciencias Políticas de la Universidad de Santiago, quien está convencido de que una hipotética alianza con Bildu en el País Vasco o en Navarra sería un gran problema en la carrera de Iglesias por la presidencia del Gobierno de España. Por tanto, quizás ese tipo de pactos se tengan que aplazar hasta 2016.



