Nuevo diseño empresarial de la Casa de Alba

01 / 02 / 2017 Javier Otero
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El reparto de papeles en las sociedades que presidió la Duquesa de Alba acaba de culminar. Y, sorprendentemente, su patrimonio ha crecido a pesar de la crisis. 

Una botella de aceite de la marca Ducado de Alba, en el centro de la mesa que reunió al rey Juan Carlos con los presidentes Rajoy, González, Aznar y Zapatero. [Foto: Diego Crespo/Efe]

El 20 de noviembre de 2014 fallecía en el palacio de Dueñas, en Sevilla, Cayetana Fitz-James Stuart y Silva, duquesa de Alba. A finales del pasado año, tras un paréntesis en 2015, han culminado los cambios en el timón de estas empresas. Desde las tradicionales, que explotan los grandes latifundios, a los nuevos negocios en productos. Carlos, el primogénito, eso sí, sucede a su madre en la presidencia de Euroexplotaciones Agrarias, matriz de otras empresas agrícolas. Por el camino que hay desde que la duquesa dejó de presidir o administrar las principales empresas y el diseño final, Cayetano parece el más perjudicado. Ha perdido dos presidencias en las que había sucedido a su madre tras la muerte de esta, la de Eurotécnica Agraria y la de Actividades Agrotécnicas. La administración de esta última la comparte ahora con su hermano Fernando. Hasta el pasado mes de noviembre no terminó de recolocar sus poderes, cuando fue nombrado presidente de Inversiones Princesa, fecha en la que todavía no se había hecho oficial el sucesor de la duquesa en esta empresa. La única mujer entre los hermanos, Eugenia, hija menor de la duquesa, no alcanza ninguna presidencia, aunque sí logra la vicepresidencia de la citada Inversiones Princesa.

En cuanto a los demás, Alfonso preside Eurotécnica Agraria, Fernando dirige junto a Cayetano Actividades Agrotécnicas y Jacobo está al frente de Agralsa. No obstante, en casi todas ellas hay también presencia de los hermanos que no presiden en sus órganos de dirección. Todos ellos han decidido repartirse las tareas en una decisión centralizada en el actual duque. Las estrechas relaciones entre estas sociedades, miembros de un mismo grupo empresarial, hacen que en la práctica, como admiten sus integrantes, siga funcionando como la Casa de Alba que era aglutinada por la duquesa durante su vida.

En lo que se refiere a la salud financiera de estas empresas, estas han visto crecer sus activos en unos siete millones de euros desde el año 2011, cuando la duquesa decidió donar en vida sus bienes a sus hijos. Estos ya superan los 55 millones de euros. Hoy los beneficios son menores, sobre todo porque la financiera Inversiones Princesa no obtiene los de antes, 1,4 millones en 2011, quizá perjudicada por la crisis económica general. En el último ejercicio cuyos datos se conocen, solo la matriz cosecha importantes beneficios, mientras que las demás pierden, aunque algunas de ellas sean cantidades menores. En todo caso, consiguen unos beneficios de 1,3 millones de euros en total. Los ingresos, por su parte se mantienen prácticamente igual, al sumar aproximadamente 7,6 millones de euros. En 2011, tres años antes de su muerte, la duquesa decidió repartir los bienes entre sus hijos mediante una donación. Cayetana Fitz-James quería cerrar en vida el asunto más controvertido, como eran las dudas que podían existir sobre cómo podían influir los intereses de su marido, Alfonso Díez Carabantes, en el reparto del patrimonio de la familia.

Tras la muerte de la duquesa y la reorganización empresarial cambian los papeles, pero la familia lleva de forma concertada el rumbo de sus negocios bajo la batuta principal del actual duque, Carlos Fitz-James Stuart Martínez de Irujo.La duquesa presidía Euroexplotaciones Agrarias hasta abril de 2012, unos meses después de que decidiera repartir los bienes con sus hijos. Es la matriz de varias de las mercantiles relacionadas con el negocio agrícola de la familia y la que acumula los mayores activos. El primogénito, Carlos Fitz-James Stuart, actual duque de Alba, es el sucesor en la presidencia del holding familiar. Los hermanos Alfonso y Fernando siguen siendo consejeros. Cayetano no ostentaba cargos en esta empresa, pero sí tenía firma en ella como apoderado, papel que abandonó en mayo del año pasado.

Además del negocio agrícola, esta empresa es uno de los vehículos para gestionar el patrimonio cultural de la Casa de Alba en lo que se refiere, por ejemplo, a exposiciones y museos.

Esta sociedad desarrolla su actividad en Córdoba, donde se encuentra uno de los mayores latifundios de la Casa de Alba, en la localidad de El Carpio. Es una de las que acumula los mayores activos, ya que estos ascienden ya a 18,5 millones de euros. Desde la donación realizada por la duquesa, la empresa va como un tiro. En el ejercicio en que la realizó obtuvo unos beneficios de unos 600.000 euros. Tres años después (el último ejercicio del que se conocen datos) cosechó más del doble: 1,4 millones de euros.

La empresa en cuya presidencia relevó Carlos Fitz- James Stuart Martínez de Irujo a su madre ya no es solo un negocio agrícola. Se ha convertido en un importante vehículo para las inversiones financieras, un terreno que anteriormente parecía solo reservado a otra sociedad de la familia, Inversiones Princesa. Las inversiones de Euroexplotaciones Agrarias se han multiplicado por ocho, ya que han pasado de 462.000 euros de euros a 3,7 millones entre los años 2011 y 2014. Este crecimiento ha repercutido en que la empresa cuente ahora con un patrimonio significativamente más importante, ya que los activos han pasado de 14,5 a 18,5 millones de euros, en el mismo. Euroexplotaciones Agrarias es una de las sociedades con mejor salud de la familia. Sus suculentos ingresos también han crecido significativamente tras la muerte de Cayetana Fitz-James. La cifra de negocio en el periodo antes citado ha pasado de 1,6 a 2,4 millones de euros, aunque sufrió un descalabro en 2012, el año en tomó posesión de la presidencia el primogénito, Carlos. En definitiva, el dinero que tiene metida la familia en esta empresa (sus fondos propios) le ofrece una rentabilidad del 8,2%, muy atractiva en una época en que lo habitual en bancos y mercados es que esta sea negativa. En el último año con la duquesa como presidenta, la rentabilidad que obtuvo fue solo de la mitad, a pesar de que la cifra de negocios fue la misma. En 2012, el año del interregno entre la duquesa y su hijo Carlos, fue mucho menor: solo el 0,4%, debido a una caída de la cifra de negocio por debajo del millón de euros y un beneficio de solo 82.000 euros.

Las empresas agrícolas de la Casa de Alba reciben importantes subvenciones de la Política Agrícola Común. Euroexplotaciones Agrarias capta aproximadamente 1,2 millones de euros al año por sus cultivos, la cría de ganado y con la devolución parcial del impuesto sobre el gasóleo agrícola. Estas ayudas suponen aproximadamente la mitad de los ingresos y el 80% de los beneficios. Las subvenciones recibidas por la Casa de Alba han sido criticadas reiteradamente por las organizaciones de pequeños agricultores. Las tres principales empresas agrícolas suman en conjunto ayudas europeas de unos dos millones de euros anuales.

Euroexplotaciones Agrarias alimenta desde hace años los fondos de la Fundación Casa de Alba, poseedora del patrimonio familiar, incluido el artístico. Aunque en el último ejercicio conocido no realizaron donativos, sí que se pudieron deducir casi 70.000 euros por los realizados años antes. La empresa se ahorrará en impuestos casi medio millón de euros en los próximos años debido a estas donaciones realizadas en ejercicios anteriores.

La empresa exclusivamente financiera de la Casa de Alba es Inversiones Princesa, aunque en 2016 también añadió a su objeto social museos, archivos, bibliotecas y otras actividades culturales. Presidida ahora por Cayetano Martínez de Irujo, en el consejo permanecen Alfonso y Carlos, que antes era vicepresidente. En este cargo le sustituye la hija menor de la duquesa, Eugenia, siempre calificada como el ojo derecho de su madre y que también ha constituido este año otra empresa agrícola propia, Explotaciones Agradema. Inversiones Princesa es también una de las mayores empresas de este legado empresarial, junto con las dos grandes agropecuarias. En sus últimas cuentas conocidas, las de 2014, concentra unos activos de 18,5 millones de euros, curiosamente la misma cantidad que la empresa cuyo timón ha cogido el nuevo duque de Alba. En el año 2008 Inversiones Princesa le dio a la Fundación Casa de Alba un donativo de 486.000 euros que todavía servía en 2014 para aplicarse deducciones en sus impuestos.

Los números de esta sociedad de inversión, sin embargo, no son los mismos que en 2011, cuando la duquesa donó a sus hijos. Los beneficios han caído estrepitosamente de 1,4 millones a 289.000 euros. Y eso que los activos han crecido, al pasar de 15,9 a 18,1 millones de euros. Este es el testigo que toma ahora Cayetano Martínez de Irujo. El reparto de cargos ha llevado a Alfonso Martínez de Irujo a presidir la otra gran empresa agrícola, Eurotécnica Agraria, que tiene su actividad en Sevilla. Fue en mayo de 2016 y supuso que Cayetano dejara la presidencia, en la que sustituyó a su madre en el año 2012. Ahora sigue en el consejo, junto con sus hermanos Fernando y Eugenia. La empresa pertenece al grupo cuya matriz es Euroexplotaciones Agrícolas. Alfonso Martínez de Irujo se pone a los mandos de una empresa en una mala situación a la muerte de la duquesa en 2014. Los auditores advierten de que el pasivo corriente supera al activo corriente en 1,2 millones de euros. No obstante, consideran que esto se produce principalmente por deudas con empresas del grupo. Además, valoran que la empresa tiene un gran patrimonio y el apoyo de los accionistas, argumentos suficientes como para confiar en que salga del bache.

Las últimas cuentas informan de una empresa en pérdidas, aunque mínimas. Cuando la duquesa donó sus bienes, Eurotécnica Agraria tenía unos beneficios de 620.000 euros. Los activos, de 12 millones de euros, la colocan por dimensión como la tercera en importancia de la familia. Agralsa también forma parte del grupo que encabeza Euroexplotaciones Agrarias. Esta pata del emporio agropecuario ha pasado a ser presidida por Jacobo, el hijo de la duquesa que se centraba hasta ahora en su propio negocio editorial. Su empresa de publicaciones, Madame Du Deffand, arrastra unas pérdidas de ejercicios anteriores de 396.000 euros, a los que se suman los 21.000 del último año. Agralsa, que también estaba presidida por la duquesa Cayetana Fitz-James Stuart, pasó a estar encabezada por su hijo Alfonso el año siguiente de las donaciones de la duquesa a sus sucesores. El rediseño ha culminado con su sustitución por Jacobo. La empresa se encuentra en crecimiento desde la desaparición de la duquesa, aunque no llega a ser rentable, como lo era antes. En sus cuentas influyen más las subvenciones, ya que los 875.000 euros que recibe suponen un 62% de sus ingresos.

Actividades Agrotécnicas es administrada ahora por Cayetano y Fernando. Carlos, el nuevo duque de Alba, deja de ser consejero de esta sociedad, que tradicionalmente no consigue beneficios. Por otra parte, después de que la duquesa concretara el legado a sus hijos, Carlos y Fernando crearon tres nuevas agropecuarias fundadas cuatro meses después de que la duquesa se casara a los 85 años con Alfonso Díez Carabantes en octubre de 2011 de las que aún no hay datos. También existen otras empresas agrícolas más pequeñas.

En el mismo año que las últimas empresas citadas, la Casa de Alba decidió emprender nuevos negocios. Fue el momento en el que Cayetano Martínez de Irujo anunció que, aunque contaban con un abundante patrimonio, tenían que reforzar sus ingresos. Una de las ideas fue la de aprovechar el prestigio histórico de la Casa de Alba para asociarlo a una marca comercial. Tanto es así que la fundación publicita sus productos desde su propia web. Así crearon en 2012 la empresa Ducado de Alba. Sus administradores son Carlos y Cayetano. Este último ha sido encargado por la familia de dar impulso al negocio de productos gourmet, que en ocasiones provienen de sus propias fincas, como el aceite. Una de sus botellas ha tenido el privilegio de ser la única marca que aparece en la foto que plasma la mesa en la que compartieron cena hace meses el rey Juan Carlos con los presidentes Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero, José María Aznar y Felipe González. Lo hace con una empresa que administra en solitario que tiene por nombre su propio título nobiliario: Condado de Salvatierra. Cayetano señaló en su momento que su familia le colocó al frente de una línea de productos sin ninguna financiación. Luego la habría conseguido y la empresa ya empieza a exportar.

Esta línea de negocio aún está despegando. Las últimas cuentas de la empresa Ducado de Alba cosechan unas pérdidas de 95.000 euros y soporta unos preocupantes fondos propios negativos de 224.000 euros, aunque los ingresos ya ascienden a 627.000 euros anuales. No se tienen datos de Condado de Salvatierra, que se constituyó en 2015. Otras aventuras han llevado a invertir en el negocio de la energía solar como socios de la sociedad Clean and Green Energy, que arrastra fuertes pérdidas en un negocio castigado por el cambio en su regulación legal.

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