Memorias muy rentables

07 / 12 / 2007 0:00 Carolina Martín
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Mientras José María Aznar culmina su trilogía con `Cartas a un joven español´, Jordi Pujol presenta el primer tomo de unas memorias que no quería escribir.

Las memorias políticas son,habitualmente, alegatos pro domo sua (en provecho propio)”, sostiene el historiador Santos Juliá. La política es un arte y los políticos unos artistas de la dialéctica que perduran en las páginas de sus diarios y memorias. Sus testimonios de lo ocurrido son valiosos, pero con cierta dosis de subjetividad. “Los políticos, en general, cuando miran al pasado tratan de justificar sus errores”, añade Juliá. Entre las autobiografías del siglo XIX y las actuales se observa una diferencia: se han convertido en un negocio que mueve cientos de miles de euros, campañas publicitarias y giras nacionales.

A las puertas

El 22 de noviembre se pone a la venta el primer volumen de las memorias del ex presidente de la Generalitat Jordi Pujol, editadas por Proa, del grupo Enciclopèdia Catalana. Son sus vivencias hasta 1980, año en que se convirtió en el primer presidente democrático de Cataluña. “Serán dos volúmenes y un apéndice. El segundo será el de la obra de Gobierno”, explica su editor, Isidor Cònsul. Éstas son unas memorias dictadas al periodista Manuel Cuyás. “No se esconde en ningún momento, incluso hay intervenciones suyas imitando el dictado. Son muy vivas, muy Jordi Pujol”, añade Cònsul.

A falta de un mes y medio para que estén en la calle, el editor revela que fue muy difícil convencer al ex president. Él lo reconoce en el prólogo: “Me ha costado decidirme a hacer estas memorias a pesar de que poco después de retirarme como presidente y de la política activa mucha gente me pidió que lo hiciera”. Una reticencia habitual, que otros muchos también incluyen en las primeras páginas de sus memorias. Cònsul asegura que fue menos complicado llegar a un acuerdo económico con Pujol, aunque guarda silencio sobre la cuantía del acuerdo. El editor ha echado cuentas y prevé que se venderán 30.000 ejemplares en catalán el primer año. De inmediato se publicará la edición en castellano de la mano de la editorial Destino, del grupo Planeta, que ha comprado los derechos. La estimación que hacen en la editorial catalana es que las ventas se disparen hasta los 300.000. “Tenemos los derechos para todas las lenguas y supongo que lo traduciremos al francés y al alemán, pero el plato fuerte es Planeta”, matiza Cònsul. Los ingresos por royalties se esperan cuantiosos. Y por estas fechas, pero del año próximo, verá la luz el segundo volumen.

Más Aznar

La trilogía comprometida con Planeta del ex presidente José María Aznar, y por la que supuestamente recibió un anticipo de 600.000 euros, está a punto de culminarse. El 23 de octubre llega a las librerías Cartas a un joven español, en el que líder popular aprovecha el género epistolar para exponer su pensamiento político y expresar cómo ve a España y a los españoles. A través de su correspondencia con el joven Santiago, explica la editorial, Aznar reflexiona sobre los temas importantes del país. Este es el tercer título que publica como ex presidente y previsiblemente será otro éxito. Sin duda, el que más interés despertó fue el primero, Ocho años de Gobierno: una visión personal de España. Se publicó el 30 de abril de 2004, un mes y medio después de abandonar La Moncloa y con la herida del 11-M abierta. El tirón mediático de Aznar quedó patente en su gira por las tiendas de El Corte Inglés, donde sus lectores aguantaron largas colas para llevarse el libro firmado. Durante varias semanas consecutivas estuvo en los primeros puestos de los títulos de no ficción más vendidos.

La venta de ejemplares en estas tiendas especializadas forma parte de una estrategia que se sigue con muchos autores de best sellers. La editorial Plaza&Janés también la puso en marcha con el libro de Ana Botella, Mis ocho años en La Moncloa, que salió a la calle el 25 de abril de 2004 y se vendió muy rápidamente. Fuentes de la editorial aseguran que se vendieron 60.000 ejemplares y que Botella percibió unos 180.000 euros. La concejala de Empleo de Madrid pretendía, según expone en el libro, “ofrecer unas pinceladas sobre cómo es la vida al lado de la persona que ha tomado las principales decisiones en nuestro país (...)” entre 1996 y 2004. De ahí que la boda de su hija Ana se extienda a lo largo de trece páginas y el triunfo electoral de 2000, de cuatro.

También el ex president Pasqual Maragall moldea con el periodista Xavier Febres sus vivencias para la editorial RBA. En principio está previsto que en 2009 vean la luz los recuerdos más íntimos del polémico líder catalán.

Las históricas

Un sinfín de títulos recorren la Historia de España en primera persona, pero sólo algunos se han ganado la gloria. Para el historiador Santos Juliá no hay duda: “Los diarios más relevantes son, de lejos, los de Manuel Azaña”. Especialmente, cuando ocupó la Presidencia del Gobierno entre 1931- 1933 y la Presidencia de la República entre 1937-1938. También destaca “por su excepcional valor” Quel beaudimanche, de Jorge Semprún. Juliá distingue claramente el valor de las memorias y los diarios. Éstos, analiza, “recogen la inmediatez de lo ocurrido, las expectativas de los actores, sus impresiones; tienen el valor de lo que no ha sido transformado por el tamiz de la memoria”. Las memorias, sin embargo, dicen lo que “sus autores quieren recordar, que no es exactamente lo que ocurrió”, aclara Juliá.

El editor Rafael Borrás dirigió entre 1973 y 1995 la colección Espejo de España de la editorial Planeta, “para esclarecer las complejas realidades peninsulares”. Aquí, por ejemplo, publicó Manuel Fraga sus primeras memorias en 1988, En busca del tiempo servido. Hoy Borrás continúa su labor en la misma casa bajo el sello de España Escrita. En su opinión, el libro más relevante de la historia política es Casi unas memorias, de Dionisio Ridruejo, que quedaron inconclusas a su muerte. Desde la perspectiva económica, Borrás reconoce que sólo algunos políticos podrían vivir de sus escritos. Como ejemplo pone Mis conversaciones privadas con Franco, escrito por Francisco Franco Araujo, primo del dictador. Según el editor se vendieron 250.000 ejemplares, que en derechos de autor suponen una cantidad de dinero importante. También destaca las memorias del dirigente del Partido Comunista Santiago Carrillo: “Le han dado mucho dinero”. Se publicaron en 1994 y se reeditaron el año pasado con éxito de ventas.

Entre las recientes y con gran éxito de público destacan las memorias del ex vicepresidente del Gobierno con Felipe González, Alfonso Guerra, que sigue en activo en la vida política. Guerra publicó Cuando el tiempo nos alcanza: memorias en mayo de 2004, trece años después de dejar la Vicepresidencia. Sin embargo, sus años en el Ejecutivo están sintetizadas en el libro Dejando atrás los vientos: memorias 1982-1996, que llegó a las librerías en 2006.

Como testigo de excepción de la vida pública también ha dejado su testimonio en primera persona Laureano López Rodó, ministro de Asuntos Exteriores con Carrero Blanco en 1973 y uno de los políticos más destacados del franquismo. En 3.000 páginas repartidas en cuatro volúmenes relata sus vivencias antes y durante la dictadura y muestra las claves de la Transición.

El mejor momento

La mayoría de los políticos han dejado pasar un tiempo antes de escribir sus memorias. López Rodó esperó hasta los años 90 para airear sus recuerdos. El ex presidente y uno de los padres de la Constitución Leopoldo Calvo Sotelo no publicó Memoria viva de la Transición hasta 1990. Otro de los personajes claves de la Transición, Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, puso a la venta sus Memorias de estío en 1993. Sólo la familia Aznar ha escrito sus memorias nada más dejar el poder. Borrás entiende que las memorias “deberían escribirse sobre la marcha y publicarse cuando sus autores estén convencidos de que no van a volver al poder”. En caso contrario, defiende Borrás, es posible que no digan toda la verdad. Y el valor de las memorias reside en que “a través de esos testimonios y mediante el contraste de ellos, los historiadores y el público en general verifiquen las diferentes versiones de los hechos”. Para Santos Juliá, lo adecuado sería hacerlo “cuando se tenga todo el futuro político a la espalda y se pueda mirar atrás sin rencor y sin ilusiones”.

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