Más nombres para el DNI de la infanta
El Documento Nacional de Identidad de la infanta Cristina está asociado al nombre de otras 16 personas y a un banco en la web de acceso al Registro de la Propiedad. Nuevas sorpresas que se suman a la polémica por los datos erróneos que Hacienda transmitió al juez del caso Urdangarin.
Un documento de identidad tan especial como el de un miembro de la Familia Real podría parecer blindado al uso inadecuado o erróneo por otros. Pero no es así. La Agencia Tributaria remitió unos datos al juez del caso Urdangarin sobre lo que parecían unas ventas de inmuebles realizadas por la infanta Cristina, ya que en sus bases de datos esas operaciones se encontraban asociadas a ese DNI. Como los datos se remitieron al magistrado antes de comprobarse, y eran erróneos, el escándalo era inevitable.
Pero no es la única vez que se produce ese lío con este documento de identidad tan particular. La semana pasada, esta revista solicitó, a través del sistema de información de los registros de la propiedad por Internet, los inmuebles de los que puede ser dueño el titular del DNI 14-Z, el carné de identidad de la infanta Cristina. El sistema ofreció 17 nombres asociados a este documento, además del de la infanta Cristina de Borbón y Grecia. Incluso lo adjudica al Banco de Galicia. Siete de estos nombres los asociaba al DNI completo, junto con su letra, y el resto al citado número, pero sin la letra de identificación.
Desde entonces, el sistema informático de la web del Registro de la Propiedad no ha vuelto a ofrecer ese listado que asocia nombres diferentes a la identificación de la infanta. En un primer momento, el sistema respondía que era necesario rellenar el campo de DNI con, al menos, cuatro dígitos. Más adelante esta respuesta ha cambiado y ahora el sistema informático solicita que se introduzca el nombre completo de la persona sobre la que que se realiza la búsqueda tras teclear el 14-Z. Con el resto de DNI no ocurre.
En definitiva, el error con la identificación de la infanta Cristina no se queda en las 13 fincas que saltaron en la investigación judicial, sino que hay hasta 17 nuevos nombres a añadir al DNI de la hija del Rey, Cristina Federica Victoria Antonia de la Santísima Trinidad. Si por esta nueva lista fuera, podría llamarse también Cesárea, Leocadia, María, Mónica, Rosa...
Al seguir la pista de los inmuebles a nombre de las personas que aparecen en esa relación, se comprueba que en ellas, mayoritariamente, no consta el DNI, según consta en las notas simples que expide el Registro. La explicación por la que estas personas aparecieron asociadas al de la infanta podría econtrarse en que los datos que maneja la web de acceso al Registro provengan de Hacienda. Luego, una vez acotada la solicitud con la persona exacta, la web responde ofreciendo lo que realmente está inscrito en el Registro de la Propiedad correspondiente.
En el Colegio de Registradores confirman que a veces se han producido errores y que se están estudiando las medidas para que no vuelvan a repetirse. Pero, al igual que ocurrió respecto a la información errónea que la Agencia Tributaria remitió al juez, los registradores insisten en que siempre hay que contrastar el DNI con el nombre y apellidos de la persona sobre la que se consulta. De esa manera –señalan– el problema acabaría.
Los casos que se publican en este reportaje tienen a menudo que ver con herencias o personas fallecidas hace mucho. Este es el caso, por ejemplo, de Leocadia P.M. Esta mujer, cuyo nombre aparece asociado al carné de identidad de la infanta en la web de acceso al Registro de la Propiedad, tenía una finca en el municipio de Hontoria (Segovia) que escrituró hace casi un siglo, en 1918. Hace pocos años, un juzgado de esa provincia aún buscaba a sus herederos. No solo se trata de personas mayores o fallecidas. También se trata de notas del Registro en las que no aparece, a veces, el DNI de la persona titular del bien. El caso más singular es el del Banco de Galicia, una entidad ahora absorbida por el Banco Popular. En el banco no conocían que esta base de datos pusiera en contacto este establecimiento con la identificación de la infanta, ni recordaban haber tenido ningún incidente al respecto nunca.
Cesáreo Gómez es otro de los falsos DNI número 14-Z, idéntico al de la infanta Cristina. No es el suyo, pero el Registro de la Propiedad arroja su nombre relacionado con el que ahora mismo es el Documento Nacional de Identidad más famoso de España. La transacción por la que fue incluido en esta particular lista del ilustre DNI es la compra junto a su esposa de una casa de tres plantas en Cazorla, Jaén, donde reside. A pesar del supuesto error, Gómez no quiere saber nada del asunto. Él es “ya muy mayor” y ni siquiera piensa interesarse en por qué una operación de la que quedó constancia en el Registro de la Propiedad de Cazorla le asocia con un DNI que no solo no es el suyo, sino que pertenece a la hija pequeña del Rey. “Me da igual figurar así”, suelta.
“Ya reclamaré”.
A Soledad Arzubialde sí le genera un poco de más de inquietud que su hija Mónica, de 20 años, engrose también la lista de ciudadanos a quienes se les adjudica erróneamente el DNI número 14. Con apenas 13 años, en 2006, Mónica figuró como una de las tres beneficiarias de la herencia de un piso en el barrio de Ayete, en San Sebastián, en cuyo Registro de la Propiedad quedó constancia de la operación. La única explicación que le da su madre es que nació un día 14 y que de allí pudiera surgir la confusión. En todo caso, Arzubialde sí piensa preguntar en el Registro de San Sebastián. “Ya reclamaré”, indica a este semanario.
Igualmente en el País Vasco se encuentra Begoña B.P., que también figura dentro del grupo del DNI de la infanta. El Registro de la Propiedad de Bilbao dejó constancia de la compra que, junto a su marido, hizo en 2005 de una vivienda y plaza de garaje en Etxebarri, una localidad ubicada dentro del Gran Bilbao y situada a apenas 1,5 kilómetros de la capital vizcaína.
En el Registro de la Propiedad de Pego, Alicante, existe constancia de las operaciones que hicieron dos personas a las que por error se les asignó un DNI número 14. En ambos casos, las personas afectadas por el error suscribieron una escritura en la que les era legado un bien –fincas rústicas de secano– en herencia hace ya muchas décadas.
Así, nada menos que 1927 es la fecha en la que, según una nota simple facilitada por el Registro de la Propiedad, Rosa M.G. recibió en herencia una finca rústica de secano en el término municipal de la localidad de Pego. En 1961, el mismo Registro de la Propiedad dejaba constancia de que José C.F. pasó a ser propietario de la totalidad de una finca de secano de 1.450 metros cuadrados en el Paraje de Tornetes, en la localidad de Rafol d’Almunia, también en Alicante y fruto de una herencia.
Quizá fue el azar lo que hizo que de los siete herederos –entre hermanos, otros familiares y la empresa Dehesa Cantarero Viejo–, el error del DNI 14 fuera a parar a Micaela Bruna S.F. Entre todos se repartieron en 2009 a partes desiguales una finca de dehesa de monte bajo de 1.446 hectáreas en la localidad de Montoro, Jaén.
Respuestas.
Incredulidad y sorpresa son las dos reacciones de los afectados. Carlos Serrano Cinca y María del Carmen Magdalena viven en Zaragoza pero cuentan con un ático en O Grove (Pontevedra), la localidad natal de ella. El entuerto es con él, ya que en la información del Registro de la Propiedad no aparece su DNI, lo que puede haber dado pie al error. “El 14-Z no es de mi marido y no se le parece para nada”, zanja de antemano María del Carmen Magdalena. En el pasado no han tenido problemas con este equívoco.
A Juan José Nieto le ocurre lo mismo con una plaza de garaje que adquirió en 1980 junto a su esposa, Concepción Capón, en el madrileño Barrio del Pilar. “Ninguno de los dos tenemos el 14-Z”. Al igual que el matrimonio precedente, niega que hayan tenido problemas con esta propiedad y tampoco sabe por qué se ha podido producir el error.
José Rocamora Rocamora es el propietario desde 1989 de una finca de terreno perteneciente a Orihuela (Alicante). Concretamente, un paraje de la llamada Hacienda de los Pinos, en el partido municipal de La Murada. “Mi DNI empieza con 21 y es de los largos”, se ríe tras saber que el pequeño campo heredado de sus padres está vinculado al 14-Z. Su hija Carmen no da crédito a la noticia. “¿Pero es que el carné de la infanta está ahora en todas las personas?”, se pregunta con una carcajada de fondo. “Él tiene un DNI de toda la vida y las escrituras están todas en regla. Nunca hemos tenido un problema con esta propiedad”.
De la misma manera que ocurrió en las operaciones que la Agencia Tributaria atribuyó incorrectamente a la infanta Cristina, los nombres asociados al DNI de la infanta en la web de acceso al sistema de información del Registro de la Propiedad en Internet, hay algunos datos que pueden dar lugar a pistas sobre las razones de estos errores, como que exista una cierta concentración en la provincia de Alicante.
Todo este enorme embrollo comenzó cuando el juez del caso Urdangarin, José Castro, solicitó a la Agencia Tributaria información sobre los bienes de la infanta Cristina, ya fueran cuentas corrientes, fondos de inversión, activos financieros, depósitos o bienes muebles e inmuebles. La Agencia respondió con la información que tenía en su poder sobre las compraventas en las que aparecía el carné de identidad de la infanta, pero remitió la información sin verificar los datos. Así, lo que parecían unas ventas por un valor de aproximadamente 1,4 millones de euros, resultaron ser operaciones realizadas por otras personas.
Los datos que tiene Hacienda provienen de los protocolos notariales y es posible que en el proceso de grabación de los datos, que en su época era manual, se produjera un error que explicara el caso. También podría deberse a un error de codificación (ver recuadro en la página 23). Pero en el caso de los errores que trasladó Hacienda al juez Castro, llamó la atención que estos se produjeran en tantos registros diferentes. Por eso, piensan algunos, cabría la posibilidad de que la persona que grabara los datos, cuando tuviera problemas con el número del Documento Nacional de Identidad porque, por ejemplo, no constara en la escritura, tecleara uno real, admitido por el programa informático. Esta es una práctica que, por otra parte, se ha comprobado que se ha realizado antes con el de la infanta. En el Ayuntamiento de Portbou los funcionarios adjudicaron los números correspondientes a los carnés de la Familia Real a personas que no tenían ese documento cuando se necesitaba para cobrar las tasas del cementerio...
La posibilidad de que se trate de un error de transcripción de los datos no ha logrado acabar con la polémica. Entre los inspectores de Hacienda llama la atención el hecho de que la Agencia Tributaria no hubiera realizado comprobaciones ante tal multiplicación de operaciones que aparecían asociadas, en principio, al mismo DNI. Es lo mismo que piensa el juez José Castro, que ha pedido a la Agencia Tributaria que le diga si no le saltaron las alarmas, si no se iniciaron investigaciones paralelas... Y si ahora añadimos que en la web del Registro de la Propiedad hay más inmuebles relacionados con este famoso 14-Z, resulta aún más llamativo



