Marc ya está en casa
Marginedas regresa a Barcelona tras ser liberado a punto de cumplir seis meses de secuestro en Siria.
“Estoy bien. me han tratado bien” con estas palabras, pronunciadas a pie de la escalerilla del avión de la Fuerza Aérea que lo trajo desde Turquía, Marc Marginedas se rencontró con sus familiares y amigos en el aeropuerto del Prat. Atrás quedaba un infierno de casi seis meses en la dura guerra de Siria, pero no la pena por los compañeros que ha dejado atrás, entre ellos Javier Espinosa, del diario El Mundo, y el fotoperiodista Ricardo García Vilanova. Visiblemente más delgado, pero muy contento y sereno, Marginedas esbozó las primeras pinceladas de un cautiverio que definió como “muy largo y muy duro”. Confesó haber pasado miedo, hambre –a base de una dieta durante muchos días solo a base de olivas y arroz– y en algunos momentos haber llegado a temer por su vida. “Siento que hayáis pasado por esto”, confesó el Marc más auténtico. Fue, sin duda, la confirmación de que Marc está bien.
Muy bien para lo que ha vivido. La pesadilla había acabado unas horas antes. “Ya. Marc está en Turquía”. Con estas palabras, el director de El Periódico, Enric Hernàndez, comunicaba por teléfono la noticia más esperada: la liberación de Marginedas después de casi seis meses de secuestro, que se hubieran cumplido el 4 de marzo.
Cruzó de noche.
Marginedas cruzó la frontera durante la noche, después de haber sido puesto en libertad a última hora del sábado por sus captores, yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante (ISIL), el grupo que mantiene secuestrados a la mayoría de periodistas occidentales, casi una treintena. Ya en Turquía, fue sometido a un primer examen médico. Las pruebas confirmaron que su estado de salud no es preocupante pero sí ha sufrido un deterioro. Desde Turquía pudo mantener la primera conversación telefónica con su hermana, Cristina, y recibió también las llamadas del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, y la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. El secuestro transcurrió en condiciones muy duras, agravadas por producirse en un escenario bélico que en los últimos meses se ha ido complicando con enfrentamientos entre las facciones rebeldes. Fue, al parecer, un debilitamiento en sus condiciones físicas, junto al enconamiento del conflicto, lo que llevó a sus secuestradores a pensar en liberarlo.
Una vez conocidas las intenciones de los captores, la familia de Marginedas se puso en contacto con el Gobierno para que funcionarios del Estado se hicieran cargo del operativo de regreso. El Ejecutivo mandó a Turquía un avión de la Fuerza Aérea a recogerle.
Varios emplazamientos.
Marginedas fue secuestrado en los alrededores de la ciudad de Hama, en un control de carretera, el pasado 4 de septiembre, pero en el tiempo que ha durado su secuestro fue trasladado de emplazamiento en varias ocasiones por las zonas controladas por la oposición del régimen de Bashar al Assad. En las últimas semanas, debido a la intensidad de los combates que han librado las facciones rebeldes entre ellas, estos desplazamientos fueron mucho más frecuentes, según él mismo contó. Veterano corresponsal de guerra de El Periódico, Marginedas había entrado en el país solo tres días antes, a través de Reyhanli (sur de Turquía) acompañado por opositores del Ejército Libre Sirio (ELS) para informar de lo que en aquel momento parecía una inminente intervención estadounidense. El mismo miércoles que fue secuestrado, Marginedas debía mandar un reportaje sobre un pueblo cercano a Hama Hacia el mediodía se puso en contacto con la redacción, pero ya no llegó a enviar la información prometida, al ser retenido antes.



