Manos Limpias, el sindicato que vive en los juzgados

16 / 02 / 2015 Luis Calvo
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Con solo 18 delegados sindicales en toda España, Manos Limpias ha hecho de los tribunales su forma de vida. En su última querella compara a Pablo Iglesias con Hitler o Pol Pot.

Hay en España un enemigo común que une a personajes tan dispares como Pablo Iglesias, Luis Bárcenas, la infanta Cristina o Samuel Eto’o. Todos ellos han tenido o mantienen en la actualidad algún proceso abierto con Manos Limpias, el sindicato liderado por Miguel Bernad. Ellos y muchos más. Desde que se fundó en 1995 a imagen del movimiento italiano contra la corrupción de principios de los 90, Manos Limpias ha tratado de llevar hasta los tribunales a cientos de políticos, jueces, banqueros, funcionarios y demás personajes públicos, en ocasiones con total justificación, otras, según la Justicia, de forma arbitraria.

Son, una y otra vez, los primeros en llegar a cada caso de corrupción, muchas veces sin más documentación o argumentos que los publicados en prensa, y copan las acusaciones populares en prácticamente todos los procesos relevantes de los últimos años. Al mismo tiempo sostienen una guerra propia con algunos sectores políticos y sociales, especialmente vinculados a la izquierda española.

No en vano, las últimas dos querellas que les han lanzado a los titulares han sido las que el sindicato presentó a principio de mes contra Pablo Iglesias y Juan Carlos Monedero, dos de los principales líderes de Podemos. Al primero le acusan de diez delitos, entre ellos organización criminal, asociación ilícita y delitos contra los derechos de los trabajadores además de financiarse irregularmente a través de los Gobiernos de Bolivia y Venezuela. Llega incluso a compararle con notorios dictadores y genocidas como Adolf Hitler, Pol Pot, o Mao Zedong. Al segundo, le acusa de integración en organización criminal y delitos societarios, contra la Hacienda Pública y falsedad documental. Lo cierto es que, pese a ser oficialmente un sindicato de funcionarios públicos, el grueso de su popularidad no lo ha conseguido en la Administración o de la mano de sus trabajadores, sino en los tribunales. Según datos de Manos Limpias, hasta el momento disponen (junto a sindicatos independientes) solo de 18 delegados sindicales en toda España, de los aproximadamente 350.00o que se eligen en todo el país. Este año, gracias a la fama que han acumulado en los juzgados, aspiran a conseguir un máximo de 500. Tampoco son halagüeñas las cifras de afiliados. Según Manos Limpias, el colectivo cuenta con unos 5.800 socios que aportan 60 euros al año. Aunque su presupuesto debería, por tanto, ser de cerca de 350.000 euros anuales, desde su dirección confiesan que son muchos los socios que no pagan cuota “por las dificultades de la crisis”. El sindicato se sostiene, siempre según su versión, con poco más de 30.000 euros anuales, que dan para pagar una secretaria y un local.

Los escasos recursos que manejan contrastan, sin embargo, con la inaudita actividad judicial que mantienen. Miguel Bernad, secretario general y la cara más visible del sindicato, calcula que cada año preparan e interponen entre diez y quince querellas criminales y más de 50 demandas. A ello hay que sumar los procesos que provienen de años anteriores y que siguen necesitando atención. Pero, ¿cómo se financia toda esa actividad.

Según Bernad, con poco más que buena voluntad. Manos Limpias trabaja con varios bufetes afiliados que no les cobran ningún tipo de minuta por sus servicios. Los gastos se reducen, gracias a eso, notablemente. Basta con disponer para gastos del procurador y la fianza que imponga el juez a la acusación, siempre que no sea muy alta. Precisamente por eso tuvieron que abandonar el caso Neymar, en el que debían depositar 60.000 euros para seguir adelante. La del caso Pujol (6.000 euros) la cubrieron en poco más de un día gracias a una suscripción popular.

No han sido los dos casos más famosos en los que ha estado metido el sindicato. Queda para la hemeroteca el enfrentamiento que durante muchos años mantuvo con el juez Garzón. Entre 2007 y 2009 presentó casi dos decenas de denuncias y querellas contra el magistrado. Fue Manos Limpias quien le denunció por prevaricación cuando abrió la causa de las desapariciones de la Guerra Civil y el franquismo. Como todas las anteriores acabó siendo archivada.

Hasta el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero ha tenido que sufrir varias veces sus ataques. Manos Limpias le denunció en 2006 por la reunión que mantuvo el PSE con Batasuna y en 2012 junto a la ministra Elena Salgado como cooperadores necesarios en la ruina de España durante la crisis.

Además de la pelea contra la corrupción y una cierta fijación con la izquierda política, Manos Limpias mantiene también diferentes frentes abiertos respecto a la unidad de España, el aborto o la homosexualidad

Pasado ultraderechista.

El perfil encaja con el de su fundador, Miguel Bernad, caballero de honor de la fundación Francisco Franco y que llegó a sonar en los 70 como delfín de Blas Piñar en Fuerza Nueva, que se reivindicaba como la derecha nacional frente a la deriva de Alianza Popular. Funcionario del Ayuntamiento de Madrid y delegado del ultraderechista Frente Nacional del Trabajo en los 80, tuvo un enfrentamiento con el alcalde Tierno Galván que casi le cuesta el puesto. En los 90 se presentó en las listas del Frente Nacional a las elecciones europeas. Fue su último intento de entrar en política. Ahora ya no cree en el sistema de partidos. “Ni voto”, explica a Tiempo. Niega, además, que Manos Limpias tenga carácter político o que ninguno de sus miembros obtenga beneficios de ningún tipo en sus procesos. La prueba, explica, es que también han denunciado a cargos populares. Hay que reconocer que fue su demanda contra José Luis Baltar la que provocó la inhabilitación del senador y que siguen persiguiendo a Bárcenas fuera de la cárcel. Dos excepciones que, para más de uno, no harían otra cosa que confirmar la regla. 

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