Luces y sombras en la semana De Guindos

20 / 09 / 2016 José María Vals
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

El ministro de Economía en funciones ha tenido una semana muy ajetreada con el caso Soria de por medio.

Hay un viejo programa de la televisión autonómica vasca (ETB) que tiene por nombre Vaya semanita. Eso mismo debió de pensar el ministro de Economía en funciones, Luis de Guindos, cuando el martes y 13 tuvo que dar explicaciones por el caso Soria en el Congreso de los Diputados y 24 horas después presentaba un libro en el que algunas de las cosas que cuenta no han caído bien en determinados despachos de dirigentes del PP.

La cara más amable fue, sin duda, la de la presentación del libro. Bueno, más bien fue una conferencia magistral, pronunciada en un lugar no muy al uso. No era un hotel ni un salón de actos de los que se suelen utilizar para estas cosas. Era la Fundación Rafael del Pino, un edificio en el centro del Madrid señorial, a escasos minutos andando de la sede del Partido Popular, y por donde suelen pasar ilustres invitados, de los que muchos de ellos no han rozado la política en su vida. De Guindos estuvo, además, arropado por el presidente Mariano Rajoy, lo cual eliminó de un plumazo posibles malentendidos posteriores.

El libro, que explica, bajo el título de España amenazada, cómo el Gobierno del que forma parte evitó el rescate y devolvió la economía a la senda del crecimiento, contiene múltiples confesiones sobre su vida en el ministerio del que se hizo cargo a finales de 2011 y en el que lleva casi un año en funciones. Quizás lo más llamativo sea el ajuste de cuentas que hace con Rodrigo Rato, ministro con la misma cartera que él en el tiempo de José María Aznar, y que era presidente de Bankia cuando el PP ganó las elecciones de noviembre de 2011.

Entre los episodios de conversaciones tensas entre ambos y la explosión del caso de las tarjetas black, De Guindos desgrana anécdotas y entrelaza algunos comentarios, entre los que destaca ese de “digamos que las balas me silbaban muy cerca”. Y no se refiere a la de los enemigos, sino a la de los presuntos amigos, a las disparadas por algunos prebostes del PP. Aunque, al fin y al cabo, este técnico comercial del Estado que cambió un suculento sueldo en el sector privado por uno mucho menos llamativo como ministro, ha hecho lo que anhelaba. Ha formado parte de un Gobierno y en una época convulsa. Nada más excitante para quien perseguía precisamente eso: ser ministro.

El caso Soria

Pero la semanita había presentado su cara más amarga el martes 13, cuando compareció en la Comisión de Economía del Congreso para explicar qué va a hacer con los Presupuestos del Estado de 2017 y, sobre todo, para hablar del caso Soria, al que dedicó más de la mitad del tiempo que estuvo ante sus señorías. Su defensa a ultranza de que el fallido nombramiento del exministro José Manuel Soria era técnico, pero discrecional, no convenció a ningún grupo de la oposición. PSOE y Podemos pidieron su dimisión. De Guindos habló de la evanescencia de la dignidad como concepto jurídico y logró salir del cuadrilátero sin una paliza de las que hacen época.

Eso sí, para entonces había acumulado documentación necesaria para demostrar que ese nombramiento, que se hace periódicamente, lleva realizándose décadas entre técnicos comerciales del Estado. La costumbre, a veces, se convierte en norma no escrita, pero en norma al fin y al cabo, vino a decir De Guindos sin despertar el más mínimo entusiasmo entre los diputados de la oposición.

Sobre los Presupuestos del Estado para 2017, que era el motivo primigenio de la Comisión, De Guindos dijo que el Congreso tendrá que convalidar un decreto-ley para adelantar la recaudación del Impuesto de Sociedades y calmar así las iras de Bruselas y evite una multa de varios miles de millones de euros. 

Grupo Zeta Nexica