Las razones británicas para mantener Gibraltar

19 / 09 / 2013 13:08 Fernando Rueda
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El Peñón permite a Gran Bretaña mantener su estatus de gran potencia y de aliado preferente de EEUU gracias a su potencial geoestratégico. La Roca es un nido de sistemas y redes de inteligencia militar al servicio de los intereses británicos y estadounidenses.

Espiar el tráfico de los submarinos rusos por el estrecho de Gibraltar, la base de la red de satélites espía Echelon en el Peñón, la presencia de armas nucleares y los intereses ocultos de Estados Unidos, son los motivos reales que llevan a Gran Bretaña a luchar por la Roca. Nada que ver con la política de su ministro principal, Fabián Picardo.

“El problema de España en Gibraltar no son los habitantes del Peñón, sino Gran Bretaña, que se parapeta en ellos para ocultar su auténtico interés estratégico en ese pequeño trozo de tierra, basado en asuntos militares, pero especialmente en temas de inteligencia”. La fuente que habla con Tiempo, cercana al Centro Nacional de Inteligencia (CNI), no admite en ningún momento que los enfrentamientos actuales sean la esencia del problema y los califica de cortina de humo que beneficia a los ingleses.

En su opinión, “todos los informes que se han elaborado desde hace ya años por parte del servicio de inteligencia, pero también de las Fuerzas Armadas, dejan claro que el Gobierno de David Cameron y los de sus antecesores mantienen su presencia por el sistema de espionaje del llamado Centro de Datos Marítimos y por la red de satélites espía Echelon”.

El desconocido Centro de Datos Marítimos (MDC, por sus siglas en inglés)  es uno de los más sofisticados medios de espionaje del mundo. Su objetivo es controlar el paso de sumergibles rusos y de otros países por el estrecho de Gibraltar. Con ese fin disponen de dos cables submarinos horizontales con sensores que cubren las aguas del estrecho. Esos sensores, conocidos técnicamente como “hidrófonos”, captan los sonidos que se producen bajo el agua y vienen a ser micrófonos submarinos. Todos los buques producen sonidos al navegar, e incluso estando parados, que se transmiten por el agua y pueden ser captados por esos sistemas a gran distancia. La función de los sistemas de escucha y detección submarina es determinar con la mayor precisión posible la distancia y el rumbo del buque.

Dado que el estrecho de Gibraltar tiene una importancia estratégica vital y que los submarinos lo pasan en inmersión, la única herramienta eficaz para conocer el despliegue ruso en la zona es el MDC. Un sistema manejado por los ingleses en Gibraltar, que facilita información de forma permanente a Estados Unidos y a la OTAN. Y que adquiere una relevancia mayor en situaciones de crisis como la que actualmente se está viviendo en Siria, en la que Estados Unidos necesita conocer en todo momento el despliegue militar ruso de cara a preparar un no deseado enfrentamiento entre las dos grandes potencias.

Red de satélites.

El otro sistema de espionaje que hace vital su presencia en Gibraltar es la red Echelon. Tras la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos puso en marcha un sistema de espionaje electrónico en compañía de cuatro países de habla inglesa: Gran Bretaña, Canadá, Australia y Nueva Zelanda. Con el paso de los años, ese sistema pasó a basarse en satélites de espionaje capaces de interceptar cualquier tipo de conversación a través de teléfono, fax o en Internet.

Por poner un ejemplo documentado, la interceptación, en 2003, de las comunicaciones de las embajadas ante la ONU de México, Angola, Camerún, Chile, Bulgaria, Guinea y Pakistán, miembros del Consejo de Seguridad que mostraban reticencias al ataque contra Irak, se llevó a cabo a través de este sistema. Estados Unidos y Gran Bretaña utilizaron esa información para saber en cada momento cuál sería su postura a la hora de votar la resolución final. Pues bien, Echelon dispone en Gibraltar de una de sus principales bases, dependiente de los mandos regionales estadounidense de Morenstown y del inglés de Menmith Hill.

Además de este interés básico en temas de espionaje, Gran Bretaña comparte con Estados Unidos un interés por Gibraltar en asuntos militares y de otros tipos que no les interesa divulgar. Entre estos últimos estarían asuntos relacionados con Israel. Así, según ha denunciado la prensa francesa, Israel ensayó en Gibraltar una operación aérea para destruir las instalaciones nucleares de Irán. Y el Peñón ha sido utilizado también por barcos fletados por Estados Unidos con armamento destinado a Israel, que en épocas de crisis han hecho escala sigilosamente en Gibraltar.

En lo que respecta al terreno militar, Rusia siempre ha estado convencida de que Gibraltar almacenaba armas nucleares, algo que sin embargo nunca ha podido ser demostrado. Gran Bretaña dispone de esas armas, pero evidentemente nunca ha dicho dónde las almacena. De hecho, documentos relativos a la Guerra Fría que posteriormente han salido a la luz revelan que misiles intercontinentales soviéticos apuntaban entonces hacia Gibraltar.

Sea por ese motivo o por la necesidad de llevar a cabo misiones discretas, el hecho es que las autoridades de Estados Unidos están encantadas con que Gibraltar sea británico. Baste con recordar algún documento filtrado por Wikileaks sobre las comunicaciones entre las autoridades españolas y el embajador estadounidense Eduardo Aguirre en 2006. Ante las quejas españolas por el atraque en el Peñón de buques norteamericanos, Aguirre respondió con cierta chulería: “La base de nuestra política exterior será agradecer a España su disponibilidad portuaria, solidarizarnos con las preocupaciones nacionales y ser inflexibles a la hora de defender nuestro derecho a visitar Gibraltar”. Tienen la inmensa base de Rota, pero para algunos asuntos peliagudos prefieren la base de su aliado inglés.

Control desde Algeciras.

El Centro Nacional de Inteligencia mantiene Gibraltar como objetivo prioritario de sus acciones, encuadrado en el área de Europa Occidental. La delegación de Algeciras es la que controla directamente las operaciones en el Peñón, donde dispone de diversas fuentes de información que le facilitan los datos necesarios para conocer las actividades del ministro principal, Fabián Picardo. Los miembros de esta delegación son los que bucean permanentemente en los datos privados de Gibraltar, informando al Gobierno de Mariano Rajoy sobre las actividades fiscales sospechosas, las empresas usadas para negocios turbios y cualquier actividad del Ejecutivo gibraltareño que pueda perjudicar los intereses españoles.

El Gobierno sabía, aunque no pudo hacer nada para evitarlo, que Picardo había ordenado el pasado mes de julio el lanzamiento de decenas de bloques de hormigón en la bahía de Algeciras, supuestamente para crear un arrecife natural y realmente para impedir a los pescadores españoles faenar en esas aguas. Ese fue el desencadenante de un conflicto que como primera y principal medida llevó a la instalación de controles de entrada y salida en la frontera común, que desataron el malestar de Picardo y Cameron.

La importancia del Peñón.

La teoría de los principales estrategas militares españoles no ha variado en los últimos tiempos. Un documento del ya fallecido almirante Ángel Liberal Lucini deja clara su opinión: “Aunque digan otra cosa, al Reino Unido no le importa en absoluto el territorio minúsculo del Peñón ni sus habitantes, como no le importó trasladar a la fuerza a toda la población de la isla de Diego García en 1972, ni le importaron los seis millones de habitantes de Hong-Kong. La desaparición del imperio británico ha dejado, entre otros, el residuo del Peñón, que no solo es un símbolo sino, sobre todo, un argumento para hablar con fuerza en las mesas internacionales y contribuye poderosamente a que el Reino Unido sea tenido en cuenta en el mundo de las grandes potencias. Por eso y nada más que por eso se resisten a cumplimentar las reiteradas resoluciones de la ONU recomendando la descolonización de Gibraltar (…) Si Gibraltar no tuviese contenido militar desaparecería el interés del Reino Unido por conservarlo”.

Otro de los grandes estrategas de la historia española, el almirante Jesús Salgado Alba, también dejó escrito: “Para Gran Bretaña resistirse a ceder la soberanía no constituye interés alguno en sí mismo, sino que es un medio para asegurar el verdadero y en cierto modo legítimo interés de aprovechar en beneficio propio el indudable valor geopolítico y sobre todo geoestratégico que tiene, por su privilegiada posición, a pesar de su minúsculo tamaño, el Peñón de Gibraltar”.

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