La lotería de los sueños

21 / 12 / 2015 Luis Calvo
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La Lotería de Navidad tiene mucho más de tradición y de ilusión que de matemáticas. El día 22 pocos de los millones de españoles que seguirán el sorteo con sus décimos en la mano saben qué posibilidades tienen de ser premiados, les alimenta el convencimiento de que “este año sí”. Sin embargo, hay algunas cifras que conviene tener presentes

 “Ay, niña, acércate, que llevo el Gordo. Te lo traigo directo desde doña Manolita”. La turista se para, duda unos segundos, y al final compra. Acaba de entrar en la madrileña Puerta del Sol y está rodeada de puestos de Lotería de Navidad. Sabía que no se iba a ir de Madrid sin comprar un décimo, “no sea que toque”, pero la alusión a la famosa doña Manolita termina por inclinar la balanza. Satisfecha, sigue andando entre el frío y a los pocos pasos escucha a otra mujer: “Cómprame el gordo, que viene de doña Manolita”. Y al lado a otra y a otra más. Doña Manolita en Madrid y la Bruixa d’Or en Sort, Lérida, son dos de las administraciones que más premios han repartido tradicionalmente en la Lotería de Navidad. No tienen ni más suerte ni un favor especial de los niños de San Ildefonso. Son simplemente las que más venden. Y a más números en la saca, más posibilidades de acertar. Es el único truco que existe tanto para administraciones de Lotería como para los esperanzados jugadores. También para las ciudades. Madrid, la ciudad que más números vende, es la localidad más afortunada. Ha tocado el Gordo 76 veces en la historia del sorteo. Le siguen Barcelona, con 40; Sevilla, con 15; y Valencia, con 12. Casualmente el ranking se parece mucho al de la población que albergan. De nuevo, pura estadística.

Verdades, mentiras y estadísticas. La certeza de que todos los números están en el bombo no quita, sin embargo, para que se formen eternas colas frente a las administraciones más emblemáticas o para que a todos nos gusten número bonitos o nos repelan aquellos que consideramos feos. Solo unos días antes del sorteo, una lotera confesaba que todos los años pedía un número para un abonado y apenas era capaz de colocar unos décimos más. Siempre acababa devolviéndolo. “Demasiado cero y terminado en 1. No gusta”. Son muchos quienes miran cada año las terminaciones que más han salido en la historia del sorteo. Gana el 5, una de las más pedidas en las administraciones. Ha salido en 32 ocasiones. El 4 y el 7 están cerca: 27 veces cada uno de ellos. La menos agraciada, como ya intuía la lotera madrileña, es el 1, solo premiado en ocho ocasiones. Tampoco han repartido demasiadas alegría el 2 (13 veces) ni el 9 (16 ocasiones). A pesar de que puede parecer mucha diferencia, esta es perfectamente normal. En los poco más de 200 sorteos que se han celebrado no representan una desviación estadística demasiado significativa.

Tampoco se sostiene el bulo que corre todos los años de que es más fácil que te toque si juegas un número con alguna cifra repetida. Tocan más, eso es imposible negarlo, pero fundamentalmente porque también son muchos más. Entre los 100.000 números que se meten en el bombo, más de dos tercios (el 69,7%) tienen alguna de sus cifras repetida. Y si son más, tocan más. Pero un número, tenga las repeticiones que tenga, y cualquier otro tendrán las mismas posibilidades tomados por separado.

Sí es significativa la diferencia entre números bajos y números altos. Los primeros han salido mucho más en la historia del sorteo. Aquí la explicación no es matemática, sino histórica. Entre 2005 y 2011 solo se ponían a la venta 85.000 números. Durante el siglo XX, incluso menos. La cifra varió entre 55.000 y 70.000 en función del año. No es que fuese menos probable, es que era completamente imposible que salieran números altos.

Una posibilidad entre 100.000. El resumen al final es que, por mucho que nos pese, las posibilidades de todos son exactamente idénticas, bajas pero idénticas: una entre los 100.000 números que se ponen a la venta de ganar los 400.000 euros (320.500 euros libres de impuestos) del Gordo. Las posibilidades aumentan si nos conformamos con cualquiera de los premios principales, 13 en total. Por cada una de las 160 series de 100.000 números que se han puesto a la venta, habrá 15.304 premios entre los principales, los menores, la pedrea y el reintegro. Solo uno de cada seis décimos, aproximadamente, no se convertirá en papel mojado unas horas después. Muchos aceptarían de buen grado terminar el sorteo habiendo recuperado lo que habían invertido.

A pesar de todo, las estadísticas de la Lotería Nacional son mucho mejores que en el resto de juegos que pone en marcha Loterías y Apuestas del Estado. El sorteo que comparte con varios países europeos, Euromillón, tiene solo una posibilidad entre 116,5 millones de que toque el premio principal. En la Lotería Primitiva aún menos, de una entre 140 millones. Las dos reparten un 50% y un 55% de lo recaudado, respectivamente, mucho menos que la Lotería de Navidad, que dedica a premios un 70% de la recaudación. Si se vendieran todas las series emitidas, el Estado ingresaría en sus arcas 3.200 millones de euros, de los cuales se repartirían en el sorteo 2.240 millones.

Las remotas posibilidades de acabar el año siendo millonarios no impiden que cada año los españoles acudan en masa a las administraciones. Se comparten décimos y cada empresa juega sus propios números. Loterías ha explotados desde hace dos años esta tradición . En el anuncio de este año un guardia de seguridad que alegra cada mañana a sus empleados moviendo maniquíes de la empresa recibe de regalo un décimo premiado. El año pasado era un parroquiano quien se quedaba sin premio hasta que el dueño del bar le cedía un décimo. Y han tenido efecto. Igual que el pasado, este año se calcula que subirá de nuevo la recaudación. La venta sufrió un parón importante los primeros meses por coincidir con varios botes especiales de Euromillón y Primitiva en los que se volcaron los jugadores, pero ha remontado con la campaña publicitaria. Además, como buenos españoles, solemos esperar al último día para comprar los décimos. Entre noviembre y diciembre se producen el 90% de las ventas del sorteo.

Aunque se calcula que el gasto será de unos 62 euros por español, resulta imposible saberlo hasta que no se devuelvan los número sin vender. Hay diferencias importantes entre territorios. Se estima que los habitantes de Castilla y León serán quienes más gasten por habitante, con más de 90 euros por cabeza de media. Por detrás, La Rioja, Asturias y Aragón superarán los 85 euros. Madrid, País Vasco, Cantabria y Valencia, por su parte, invertirán entre 75 y 80 euros. En el otro extremo están Ceuta y Melilla (apenas 13 euros por cabeza) seguidas de Baleares, canarias y Andalucía (entre 35 y 45 euros). Es curioso también ver qué prioridad dan este gasto los españoles por provincias. En Murcia, por ejemplo, el 40% cree que es un gasto más importante que el dedicado a los regalos de Reyes de los niños y el 43% lo antepone a las cenas familiares de Navidad y Nochevieja.

No cabe duda de que la Lotería de Navidad es una parte importante de las fiestas. Y aunque no toque, el año que viene, cuando vuelva a caer el frío sobre Madrid, las loteras seguirán vendiendo en la Puerta del Sol con el reclamo de doña Manolita. Y los turistas, por supuesto, volverán a comprar.

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