La derecha que critica a Rajoy
Los medios afines cargan contra él, un ex dirigente regresa del pasado para corregirle en su estrategia, sus compañeros no dejan de darle consejos en público.
A Mariano Rajoy se le acumulan los avisos desde sus propias filas. La reaparición de Antonio Hernández Mancha, ex presidente de Alianza Popular, para criticar la estrategia del PP ha caído como una losa en la sede nacional del partido.A los populares les sorprendió mucho la intensidad de su ataque contra Rajoy porque Hernández Mancha dudaba, incluso, de que al líder de la oposición los suyos le dejen “comparecer como candidato a las próximas elecciones legislativas”. En Génova también les pilló descolocados leerlo en El País y la inoportunidad del momento, en pleno rifirrafe con el Gobierno por el diálogo con ETA.
Justo cuando estaban recuperándose, les dieron otro mazazo. Esta vez desde las páginas del diario Abc y ni más ni menos que del puño y letra de su director, José Antonio Zarzalejos, quien también cargó contra la estrategia que el PP mantiene desde su derrota electoral. En Génova, además de tener que encajar estos dos golpes públicos, están desconcertados por los consejos y recomendaciones que algunos de sus compañeros de partido se empeñan en lanzar a la dirección nacional fuera de los conductos oficiales.Todos estos factores y las voces internas que se quejan por la política de comunicación o la falta de alternativas dificultan el camino de Rajoy y alimentan las especulaciones sobre su fecha de caducidad.
1. Bofetadas mediáticas. Al presidente del PP no hacen más que darle bofetadas mediáticas. Mientras Zarzalejos le pincha por la fijación del partido con el 11-M y por mantener un discurso radical, desde la Cope lo hacen por lo contrario. Federico Jiménez Losantos le llama “maricomplejines”por su actitud moderada. Más de una vez los populares han tenido que escuchar a través de las ondas que en “el PP no hay discurso, ni una dirección decidida, ni liderazgo”.
En la sede nacional les cuesta creer que determinados medios,“cuya línea editorial se supone que es más próxima al PP, la emprendan con nosotros. No es normal que, con la que está cayendo, su único interés sea el de dividir al centroderecha español”. Un estrecho colaborador de Rajoy señala que “la crispación que está generando el entorno de la Cope, y con el apoyo de El Mundo, resulta muy distorsionadora de la vida cotidiana del partido. No porque tengan un reflejo en Génova, sino porque se erigen en portavoces del partido y producen una agitación en ciertos entornos, en las bases y en la propia proyección pública del partido”.
En el PP tienen explicación para las palabras de Zarzalejos: “Hay una guerra de medios.Y en el centro, estamos nosotros. No nos vamos a engañar, quieren ver quién se atribuye el protagonismo de condicionar la opinión del partido. No es un escenario pacífico donde se hayan movilizado reflexiones estrictamente políticas. Hay también reflexiones periodísticas y empresariales de fondo.Ni más ni menos”. Desde la dirección del PP advierten de que dentro del partido estos periodistas no tienen la capacidad de influencia que ellos se piensan.Tal y como cuenta uno de los asesores de Rajoy,“el jefe siempre ha dicho que no va a permitir que nadie fuera del PP marque las directrices de acción del partido. Es claro y contundente. La voz autorizada es la del presidente y no viene marcada por la voluntad de nadie”.
Ahora bien, tampoco se pueden permitir perder aliados mediáticos porque,como reconoce un antiguo asesor de comunicación del partido,“el PP tiene problemas, sobre todo en el apartado televisivo. Estamos en una indigencia absoluta”. Eso sí, reconocen su parte de culpa “porque durante los ocho años de Gobierno de Aznar no supimos hacer nada por favorecer la pluralidad, y cuando hemos llegado a la oposición esta situación se ha vuelto contra nosotros”.
En el PP dicen respetar la libertad de expresión. Sin embargo, uno de los hombres de confianza de Rajoy lanza una advertencia: “El objetivo de un partido político es defender ideas y convicciones, el de los medios de comunicación es otro.Yo no aspiro a dirigir un periódico, pero parece que hay algunos periodistas que sí aspiran a dirigir un partido”. Además, considera que las críticas no están justificadas “porque el PP no ha hecho nada diferente de lo que dijo que iba a hacer y de lo que se esperaba que hiciera. Nadie esperaba del PP un cambio unilateral de las normas territoriales, un cambio de la Constitución o que nos arrodilláramos ante ETA”.
2. Compañeros de partido. No sólo desde los medios conservadores se entrometen en la vida del partido. Antonio Hernández Mancha ha regresado del pasado para dar al PP su particular toque de atención. Retirado de la política, con su despacho de abogados, nadie podía imaginar que fuera a romper su silencio. Su artículo en El País ha despertado tanto “estupor y desconcierto”, que una senadora popular no acertaba a dar con otro adjetivo que no fuera el de “brutal”para calificarlo. Mancha ha hecho un repaso exhaustivo de la situación del PP: analizaba el futuro de Rajoy, planteaba la vuelta de Aznar y criticaba el error de basar toda su estrategia en decir que el Estatut iba a romper España.
Desde el Congreso, un diputado cercano a Aznar reconoce que “hay cosas en las que lleva razón y otras en las que no. Él ahora ve los toros desde la barrera y no es lo mismo que torear”. Pero sus consideraciones han removido conciencias en Génova. Se preguntan qué es lo que le habrá llevado a exponerse de nuevo ante los focos y si acertará al visualizar un escenario tan negro. En el PP han reflexionado sobre ello pero nunca, dicen,“como para llegar a replantearnos nuestra estrategia”.
Mancha no es el único que le dice a Rajoy lo que tiene que hacer. Desde su blog, Alejo Vidal Quadras no deja de hacerle recomendaciones. En uno de sus últimos artículos, el vicepresidente del Parlamento Europeo marca las pautas que su partido debe seguir: paralizar las reformas estatutarias allá donde el PP gobierna y desvincularse donde no lo hace, realizar una propuesta de reforma constitucional y, en caso de que Zapatero otorgue contrapartidas políticas a ETA, invocar el artículo 102 de la Constitución y presentar en el Congreso una acusación de alta traición contra el presidente del Gobierno. El eurodiputado lo remata señalando que “cualquier otra línea estratégica equivale, en las presentes y extremas circunstancias, a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo”.
Los comentarios de Vidal Quadras pueden parecer una salida de tono, pero en el PP ya conocen su estilo. Además, saben que cuenta hasta con el apoyo entusiasta de Losantos, quien lo utiliza para arremeter contra Josep Piqué cada vez que puede.
Otra cosa es que las críticas provengan de Jaume Matas. Eso les resulta más inesperado. El presidente balear admitía hace unos días que el PP realizaba una oposición “demasiado centrada en el Parlamento y en los medios de comunicación”. Matas recomendaba apostar “por la calle”y por propiciar una “mayor cercanía con la sociedad civil”. Para Matas el PP debería identificarse con “aquellos proyectos que pueden solucionar la situación actual y con colectivos que están reclamando soluciones a sus problemas”.A pesar de que a algunos de sus compañeros les parece que lo único que persigue con este gesto es “enriquecer al partido y no desautorizar y desafiar a Rajoy”, a otros no les ha hecho tanta gracia. No porque el consejo no sea acertado, sino porque creen que debería haberlo expresado en las reuniones del Comité Ejecutivo Nacional y no públicamente.“ El señor Hernández Mancha no tiene esa oportunidad, pero tanto Matas como Vidal Quadras sí pueden hacerlo”, dice uno de los miembros de ese órgano.
3. Críticas internas. Además de los varapalos mediáticos que recibe el PP y de tener que escuchar los consejos que le hacen en público sus compañeros de filas, Rajoy tiene un tercer frente abierto. Hay un nutrido grupo de dirigentes que aprovecha el anonimato para lanzar sus dardos. Sobre todo se ceban con la política de comunicación y con la falta de iniciativa a la hora de lanzar nuevas propuestas.
La mayoría cree que la comunicación del partido es “mejorable”y algunos proponen soluciones para resolver esa situación: cambiar de escenarios, impulsar nuevas caras, aprovechar la plataforma de los ayuntamientos… Y emplear las mismas armas que el PSOE, empezando por señalar la división que existe entre los socialistas: los más nacionalistas y los más españolistas, los que están de acuerdo con el proceso de paz iniciado por Zapatero y los que no.
Cuando a los populares se les acusa de falta de iniciativas, echan mano de la Convención que celebraron en marzo para abordar las cuestiones que realmente interesaban a los españoles. Con el trabajo de esos días ahora elaboran el programa marco para las próximas elecciones. Pero dicen que no van a hacer nuevas propuestas en estos momentos porque parecerían “extraterrestres”.“ Nuestro partido tiene un arsenal de reflexión política.Ahora mismo se está trabajando en una reforma de la Constitución, con la que arrancará el curso político en septiembre. Si se planteara ahora sería amortizarla políticamente. Nunca, en ningún tipo de mercadotecnia de estrategia electoral, un partido que está en la oposición se plantea comenzar a poner encima de la mesa su batería argumentativa y propositiva tan pronto. Ahora lo que toca es hacer oposición y erosionar la imagen del Gobierno”, dice una de las personas que elabora los discursos de Rajoy.
Creen que el PP ha logrado un éxito porque “se ve que el PSOE no despega y que después de dos años controlando el Boletín Oficial del Estado y de estar marcando la agenda pública y política de la nación, no le logra meter goles a la oposición y sacarle 10 puntos de diferencia. Eso es o porque ellos no lo están haciendo bien o nosotros no lo estamos haciendo tan mal”.
Para demostrar que no les funciona lo de abordar nuevos temas explican que su jefe ha hecho “tres discursos sobre la reforma fiscal y no ha tenido ningún eco. La agenda la marca el Gobierno”. Pero hay gente en el partido que piensa que se ha hecho demasiado esfuerzo en algunas cuestiones. Por ejemplo, creen que han malgastado el tiempo cargando toda su batería pesada contra los matrimonios gays y les parece inútil haber logrado cuatro millones de firmas contra el Estatut porque pese ser un tanto a favor de la capacidad de movilización de Rajoy, a la semana siguiente a la gente ya se le había olvidado.
4. Liderazgo bajo lupa. Al líder del PP los suyos le ven igual que siempre y rodeado por los mismos de siempre. Un equipo que no piensa cambiar por mucho que se lo pidan. Pero ahora le empiezan a exigir otra cosa bien distinta: que mantenga al partido animado.Tarea nada fácil ante un panorama político tan complicado. Los populares se confiesan intranquilos por el desarrollo de los acontecimientos y preocupados por su propio futuro.
A Rajoy le observan con lupa.Tanto que hay personas en el PP que sin tapujos abordan su sucesión.Hay quien ya está inmerso en complicadas maquinaciones. Siempre junto al mismo baile de candidatos, vuelven a surgir los nombres de Aznar y Rato. Mientras el primero desde la FAES interviene en la vida política española cada vez que le parece oportuno, el director gerente del FMI ve cómo sus antiguos colaboradores huyen hacia el ámbito privado, dejando en números rojos el área económica del partido.
Un colaborador de Rajoy asegura que el líder de la oposición se presentará en 2008 .“Que nadie lo dude”, comenta.Y concluye que su líder “no corre el riesgo de convertirse en un Almunia mientras mantenga sus convicciones”.



