La cuenta atrás de Rubalcaba

19 / 11 / 2013 11:20 Luis Calvo
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El secretario general del PSOE ha ganado tiempo en la reciente Conferencia Política, pero pocos creen que entre en la batalla de las primarias en plena crisis de liderazgo.

Susana le ha dado a Rubalcaba tiempo y, sobre todo, la posibilidad de apartarse con dignidad, pero lo que ni Susana puede hacer es resucitar un liderazgo”. La frase, de un socialista crítico con la gestión del secretario general, resume de forma cruda la posición en la que Alfredo Pérez Rubalcaba sale de la Conferencia Política del PSOE que se celebró del 8 al 10 de noviembre. Hasta unos días antes de la cita, nadie parecía dispuesto a poner la mano en el fuego por que la batalla de liderazgo no fuese a dinamitar el trabajo de año y medio de debates ideológicos. Los barones más impacientes, con Tomás Gómez a la cabeza, presionaban para forzar unas primarias inmediatas y la dirección nacional no daba abasto para apagar los incendios en torno a su número uno.

Y entonces llegó Susana Díaz, Susana a secas para la inmensa mayoría de los militantes. La presidenta andaluza retuvo a los críticos y dio su confianza al secretario general. Eso sí, con condiciones. La confianza de Díaz fue exclusivamente para que el secretario general liderara los cambios que necesita el partido. “Y luego diera un paso atrás”, completa por su cuenta el socialista crítico.

Lo cierto es que, aunque Rubalcaba evitó de nuevo desvelar si concurrirá o no a las primarias, cada vez son más, tanto en su círculo más cercano como fuera de él, quienes creen que no lo hará. Según este análisis, la apertura de las primarias a militantes y simpatizantes deja sin opciones a un líder en el que no confía el 91% de los ciudadanos. Entre los votantes socialistas las cifras no son mucho mejores. El 78% confiesa no tener fe en el líder de la oposición. Así las cosas, flota sobre el partido el convencimiento de que Rubalcaba evitará entrar en la pelea con los otros candidatos. Incluso aunque lo hiciera son pocos quienes le otorgan alguna posibilidad de vencer. La última imagen que quiere lanzar Rubalcaba es la de su retirada política tras una sonada derrota en las primarias.

Algunos miembros de la Ejecutiva, sin embargo, aseguran que el propio Rubalcaba sigue sin convencerse de que la situación es irreversible y trata de retrasar lo máximo posible el anuncio de su candidatura con un ojo puesto en los sondeos. Solo si las encuestas dan un vuelco y hay expectativas de una recuperación sin precedentes para las elecciones europeas de mayo del año que viene, algo bastante difícil a día de hoy, el actual secretario general trataría de plantar batalla al resto de candidatos.

La temida bicefalia.

Si, por el contrario, las encuestas no remontan, Rubalcaba se contentará con pasar a la historia como el secretario general que lideró la recuperación del PSOE y armó ideológicamente al partido para tratar de recuperar el Gobierno. Es un papel secundario, pero que serviría de broche para su carrera política. En este sentido cada vez hay más voces en la Ejecutiva socialista que aseguran que no pasaría nada por mantener la bicefalia en el partido, una situación que hace recordar los peores momentos del PSOE, cuando convivían como candidato y secretario general Josep Borrell y Joaquín Almunia, respectivamente. De este modo, Rubalcaba y su equipo mantendrían el control del aparato hasta después de las elecciones generales y podrían retirarse triunfales si el PSOE gana, dándole la batuta al nuevo presidente de Gobierno. Si no, a principios de 2016 un nuevo congreso se encargaría de decidir quién toma el mando. En todo caso, Rubalcaba saldría bien parado.

Mientras, los candidatos guardan silencio. Al contrario de lo que se temía en los días previos, la presión de Andalucía logró que todos los aspirantes a liderar las listas socialistas adoptaran un perfil bajo. “Si alguien baraja seriamente su candidatura es ahora cuando más discreto le toca ser”, explicaba un veterano socialista respecto a las maniobras de Tomás Gómez para forzar que la cita fuese lo antes posible. Ninguno de los candidatos quiso colaborar con el barón madrileño, que, pese a quedarse solo en sus reivindicaciones, esta semana vendía como una discreta victoria la decisión de que la fecha quedará fijada a principios del año que viene.

Efectivamente, el silencio de los candidatos tuvo contrapartidas y ya se empieza a perfilar que será entre julio y octubre del próximo año cuando se celebren las primarias. Aunque la primera fecha es la que más suena, la cercanía de las elecciones europeas podría forzar que se celebraran pasado el verano. Además, no hay que olvidar que la mayoría de los candidatos no tiene escaño en el Congreso de los Diputados, por lo que tendrían que ejercer largos meses de oposición sin participar en los debates parlamentarios ni poder enfrentarse cara a cara con Rajoy. Es el caso de los dos principales rivales, Patxi López, diputado autonómico en el País Vasco, y Carme Chacón, retirada temporalmente de la vida política. Tampoco Emiliano García Page, alcalde de Toledo, tiene silla en el Congreso, aunque sí en el Senado. Su candidatura, sin embargo, carece de apoyos relevantes y pocos confían en que pueda plantar cara al resto de los candidatos. De los cuatro nombres que más suenan es precisamente el único con escaño en la Cámara Baja, Eduardo Madina, quien menos decidido está a acudir a la cita. Según su entorno, aún no ha tomado una determinación y sigue dando vueltas a su futuro.

Susana Díaz será determinante.

Lo que sí parece claro es que Susana Díaz, la nueva estrella del PSOE, será determinante en la elección. Todos coinciden en que la presidenta andaluza es capaz de mover con su apoyo multitud de votos de uno a otro candidato. Aunque en 2012 ofreció su respaldo a Carme Chacón, las cosas han cambiado. Ha pasado de ser una fontanera del PSOE andaluz a ser una de las figuras más relevantes de la política española. Apoyará a quien más beneficioso considere para sus propios intereses y los del partido, alguien que no necesariamente tiene que ser la política catalana. Hay quien incluso no descarta que sea ella quien plante batalla. No parece probable.

Aupada a la presidencia andaluza por José Antonio Griñán, Díaz no se ha enfrentado aún a ninguna elección. Fuentes de la dirección nacional del partido no descartan que su aspiración sea hacerse con la Presidencia del Gobierno, pero no creen que sea en 2015. “Esperará a que alguien se estrelle en las próximas generales, con el partido aún en plena recuperación, y luego llegará ella como salvadora”, auguran. Entonces, si el PP no reacciona, ya habrá arrasado en las elecciones andaluzas y podrá presentarse avalada por el electorado y la mayor federación socialista.

Mientras, el PSOE cerró en su Conferencia Política un giro a la izquierda que tendrá consecuencias electorales. La vuelta a los orígenes en cuestiones como las relaciones con la Santa Sede, la redistribución de la riqueza, el modelo de partido o la política fiscal han demostrado el empuje de las bases en el proyecto socialista. Una de las ponencias tuvo que negociar hasta última hora para evitar que se variara la postura del partido respecto a la monarquía. El PSOE reivindica su tradición republicana, pero no cambiará el statu quo de la Transición. La decisión, salomónica, fue el único punto del programa que recibió pitos cuando se sometió a la votación del plenario.

Este giro a la izquierda ha provocado malestar en algunos de los socialistas más veteranos. Miguel Sebastián, exministro de Industria con José Luis Rodríguez Zapatero, lamentaba públicamente el viraje a la izquierda del partido y el propio Felipe González, cuando le preguntaron si el PSOE salía más rojo de la Conferencia, aseguró que él era “rosa, un moderado”. Incluso desde el PP salieron a valorar el cambio de rumbo socialista. Los populares se congratularon de que el PSOE dejara libre el centro político.

En todo caso, serán los ciudadanos, no los políticos, quienes dentro de dos años valoren la nueva propuesta de los socialistas. Por ahora, el partido tiene un proyecto, solo falta el candidato.

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