La austeridad paraliza el Ejército
Las medidas de ahorro dentro de las Fuerzas Armadas han llevado a situaciones inéditas, como el corte del agua caliente durante el verano en algunas unidades.
Muchos de los que hayan hecho la mili durante el franquismo se acordarán de las duchas con agua fría que había en los cuarteles. En aquella época se entraba por una puerta a una gran sala de la que colgaban unas tuberías y unos pequeños agujeros por los que salía el agua. Casi a la carrera, había que pasar por debajo de un suplicio gélido que provocaba más de una tiritona entre los jóvenes reclutas.
Ahora, con la austeridad que tanto aprieta a la Administración pública, las duchas frías han vuelto a los cuarteles. Al menos en verano. El pasado 25 de junio el jefe de la base del Ejército de Tierra en Cerro Muriano (Córdoba) decretó el “corte del suministro de agua caliente en periodo estival” dentro de las “medidas de austeridad” que ha impuesto el Ministerio de Defensa al conjunto de las Fuerzas Armadas. Un programa que ha permitido ahorrar 18 millones de euros en energía, limpieza o material de oficina en este 2013.
“Para su conocimiento, efectos oportunos y máxima difusión entre el personal de su unidad –se indicaba en un mensaje interno al que ha tenido acceso Tiempo–, se comunica que se va a proceder al corte de suministro de agua caliente en todas las instalaciones de la base a excepción de los Alojamientos Logísticos y Residencias de ambos sectores, a partir del día 28 de junio hasta el próximo 15 de septiembre”. Los alojamientos logísticos y residencias solo son utilizados por una parte de los oficiales y de la tropa. Y las segundas únicamente en horas fuera de servicio. ¿En qué afecta, entonces, el corte del suministro de agua caliente? En situaciones tan comunes dentro de unas instalaciones militares como el ducharse después de los ejercicios físicos o unas maniobras de tiro.
Este caso de Cerro Muriano es un ejemplo más de hasta dónde han llegado las medidas de austeridad dentro de los tres ejércitos. Un buen número de blindados del Ejército de Tierra están parados en hangares o explanadas a la espera del desguace, de compradores de terceros países o de una partida económica en la que se aumente el número de litros de gasolina.
Las restricciones presupuestarias han obligado a mantener paralizado hasta un 50% de las flotas de vehículos acorazados o mecanizados. Como consecuencia de ello, más de 50 carros de combate de los 108 Leopard 2A4 de segunda mano que España compró a Alemania permanecen parados en la base de Zaragoza.
Sin cifras de horas de vuelo.
En el Ejército del Aire, los pilotos de cazas realizan el mínimo indispensable de horas de entrenamiento por el coste económico de los vuelos. Las horas han quedado fijadas para este 2013 entre 65.000 y 70.000, el “mínimo” requerido para que los pilotos tengan las calificaciones que les permitan cumplir sus misiones con niveles de seguridad, según explicó el jefe del Estado Mayor de la Defensa (Jemad), almirante Fernando García Sánchez, en su comparecencia del año pasado ante la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados, donde reconoció que era imposible alcanzar las 82.000 horas de vuelo de 2012.
Cuando el pasado 7 de octubre compareció de nuevo ante los mismos diputados para explicar los objetivos de 2014, el Jemad no aportó ninguna cifra de horas de vuelo. Una omisión que seguramente tenga que ver con la reducción en un 10,2% del presupuesto para el Ejército del Aire.
La sangría económica en el Ministerio de Defensa ha sido muy dolorosa durante la crisis, ya que el presupuesto ha descendido un 30% desde 2008. Con este panorama, el criterio de gasto se ha dividido en dos objetivos que en el departamento de Pedro Morenés se repiten como un mantra en público y en privado: proteger la operatividad de las Fuerzas Armadas y garantizar la seguridad del personal “dentro de los límites lógicos que esta actividad permite”, según palabras del secretario de Estado, Pedro Argüelles, en la misma comparecencia parlamentaria.
Las reducciones presupuestarias están afectando, fundamentalmente, al nivel de alistamiento. Para 2014 se ha fijado un máximo de 79.000 efectivos de tropa y marinería, 1.000 menos que el año anterior. Además, las Fuerzas Armadas contaban en 2009 en su conjunto con 155.200 efectivos, frente a los 142.900 de la actualidad, cuyas nóminas y complementos consumen el 76,9%del total del presupuesto anual de Defensa.
Lo más llamativo es que el Ejército sigue atrayendo a muchos jóvenes, sobre todo en estos tiempos de crisis. En 2013 se han ofrecido 1.500 plazas para ingresar en los centros de formación con la finalidad de incorporarse a las escalas de tropa y marinería, de cuyo total los extranjeros solo aspiran a 36 plazas. Terminado el plazo de envío de solicitudes, los distintos centros de selección de las Fuerzas Armadas han recibido un total de 41.814 solicitudes, lo que supone unas 28 solicitudes por plaza.
La única alegría presupuestaria para 2014 es el inicio de los trabajos para poner en marcha un nuevo programa, el del helicóptero EC-135, con un coste de 65,28 millones de euros. Una necesidad “imperiosa”, según el departamento de Pedro Morenés, para el mantenimiento del único Centro Tecnológico de Helicópteros que hay en nuestro país, cuya sede se encuentra en Albacete.
Una de las vías de ingresos para el Ministerio de Defensa serán los recursos que se generen por la venta de bienes inmuebles. Para el ejercicio 2014 se confía en una recaudación de 22 millones de euros. Además, el Ministerio de Industria, Energía y Turismo seguirá apoyando la prefinanciación de los programas militares de Defensa con una partida de 344 millones de euros, de los que 208 serán para corregir el sobrepeso de más de 120 toneladas del submarino S-80, el primer sumergible de diseño español que está construyendo Navantia.
Créditos extraordinarios.
Los programas especiales de armamento siguen siendo el principal quebradero de cabeza para la cúpula de Defensa, ya que se arrastran unos compromisos financieros que rondan los 30.000 millones de euros desde finales de la década de los noventa. De esta cifra, unos 8.000 millones son adeudados por el Ministerio de Defensa y el objetivo del equipo de Morenés es que el Ejecutivo vaya aprobando créditos extraordinarios, a razón de unos 800 millones anuales, hasta que la deuda quede saldada en el plazo de una década. Un mecanismo presupuestario, el de los créditos a mitad de ejercicio, que es criticado por los grupos de la oposición. Los restantes 22.000 millones se están pagando o prefinanciando por parte de Industria.
Con tanta reducción presupuestaria, el riesgo es que los tres ejércitos se conviertan en unas “fuerzas huecas o bonsáis”, según admitió el Jemad en su comparecencia, lo que abriría la puerta a una reducción drástica del volumen de las Fuerzas Armadas. “Desde el punto de vista del sostenimiento y la modernización [...] tenemos en rotación hasta un 70% de las fuerzas que estamos manejando”, apostilló. Por debajo de esta cifra se entraría en una de las temidas líneas rojas impuestas por Morenés, lo que preocupa a un buen número de generales retirados.
“La sequía presupuestaria para el adiestramiento de las unidades militares ha consolidado la ruina operativa de las Fuerzas Armadas”, se lamenta el teniente general Pedro Pitarch en su blog personal. “Ni España ni los españoles nos merecemos ni esa degradada defensa nacional ni ese simultáneo desperdicio de recursos”, concluye.



