Jianlin: lo espiritual y lo terrenal
El empresario chino compra acciones del Atlético de Madrid y un edificio singular y quiere promover una operación urbanística. De origen modesto, es amante del lujo.
Un elefante esprintando. Es la mejor imagen para definir la carrera de compras que lleva el magnate chino Wang Jianlin en España. Así lo hace siempre. La imagen del elefante que esprinta es la descripción que hace el propio empresario chino de su imperio. El inversor chino, considerado el cuarto más rico del país asiático, comenzó comprando el edificio España en Madrid y luego se quedó con el 20% de las acciones del Atlético de Madrid para mostrar posteriormente su interés por una de las grandes operaciones urbanísticas pendientes en la capital de España. De esta manera, el dueño de Wanda Group se ha convertido en la cara reconocible de la inversión China en España.
De origen modesto y criado con estrecheces económicas, este antiguo soldado del Ejército Popular chino aprovechó, años después, la apertura económica que dio oportunidades a empresarios como él. Creó su empresa en 1989, solo tres años después de servir en el Ejército. Quizás esta formación inicial le lleva a imponer, según dicen, un espíritu marcial a sus negocios, empleados y a él mismo, al igual que no abandona valores propios del sistema comunista chino. De la escasez a la opulencia, entre sus adquisiciones también destaca la constructora de yates de lujo británica Sunseeker.
Aunque es de carácter serio, se arrancó a cantar en una cena en su estancia en España. No en vano tiene una cadena de karaokes. Wang Jianlin ha tenido relación con el régimen comunista más allá de su etapa de soldado, con responsabilidades en el Gobierno del distrito del Xigang y fue diputado en el 17º congreso del Partido Comunista chino y mantiene una reconocida labor filantrópica.
Casado y con un hijo, con 60 años de edad, combina en sus negocios inquietudes espirituales. Su lema es “La más alta búsqueda en la vida es lo espiritual”.
Pero Wang Jianlin tiene los pies (y el dinero) en la Tierra. Tras el fracasado proyecto del norteamericano Sheldon Adelson de crear un complejo de megacasinos en Madrid, el del chino Wang Jianlin combina centros comerciales y viviendas. El conglomerado empresarial incluye una filial de centros comerciales. La empresa salió recientemente a bolsa y captó 3.900 millones de dólares (3.400 millones de euros).
El magnate se reunió con el presidente de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, y con la alcaldesa de la capital, Ana Botella, para hablar de este proyecto en la zona de Campamento. Se trata de un espacio urbanístico que ocupaban antes numerosos cuarteles militares. Hace años que se quiso reurbanizar la zona sin éxito. El Ministerio de Defensa no obtuvo los fondos que pretendía y las inmobiliarias y constructoras que compraron suelo en la zona tienen sus inversiones empantanadas. El resultado es que un proyecto que incluía miles de viviendas de protección pública se podría convertir en una operación urbanística con viviendas de lujo alrededor de un centro comercial de alta gama. La inversión podría superar los 3.000 millones de euros.
Wang Jianlin ha pensado en dos inversiones en España de carácter inmobiliario, el sector más hundido por la crisis y en el que ahora se pueden encontrar grandes gangas. En primer lugar fue el edificio España, comprado por 265 millones de euros al Banco Santander, que a su vez se lo había comprado a la inmobiliaria Metrovacesa por 389 millones de euros. El Santander abandonó la intención de convertir el edificio en hotel, viviendas y centro comercial de lujo porque no consideraba que el mercado estuviera en condiciones para un proyecto de estas características. No piensa lo mismo el magnate chino.
La inversión de 45 millones de euros en la compra de acciones del Atlético de Madrid también tiene un importante perfil inmobiliario. Es cierto que la compra de clubes españoles puede ser atractiva debido a los contratos de imagen y al creciente potencial de estos derechos en el mercado chino. Jianlin, además, tiene gran interés en este deporte como tal. Fundó el Dalian Wanda F.C., el primer club profesional de fútbol de este país. Niños chinos se curten en las categorías inferiores del Atlético y en el futuro este club podría abrir una escuela en China en la que el empresario chino pondrá otros 15 millones de euros.
Desembarco futbolístico.
Wanda Group se convierte en la primera empresa china que se sienta en el consejo de administración de un equipo europeo relevante. Otros inversores chinos, como Peter Lim en Valencia, lo hacen a título personal. No es el único de su país con ese interés. El pasado otoño se inauguró una escuela para promesas del fútbol chino patrocinada por los magnates Xu Jiayin y Jack Ma, fundador del grupo Alibaba, el gigante de Internet cuya salida a bolsa se ha convertido en la mayor de la historia. China se prepara para intentar organizar un mundial en 2026. Este país, con su ayuda económica, contrató como seleccionador a José Antonio Camacho. Hay otra señal que quizá señale que España se encuentra entre sus países predilectos. En 2013 se compró un cuadro de Picasso por 24 millones de euros. Se calcula que el valor de su colección de arte asciende a unos 1.800 millones de euros.
Pero no hay que olvidar que el Atlético de Madrid, más allá de ser el vigente campeón de liga y subcampeón de la Champions europea, tiene entre manos dos importantes operaciones urbanísticas, algo, por lo demás, habitual en el fútbol español.
En primer lugar, la sustitución del estadio Vicente Calderón, en la ribera del río Manzanares. El campo del Atlético de Madrid, una vez derribado, debe culminar la faraónica obra del soterramiento de la ronda de circunvalación de Madrid, la M-30. Será el único lugar en este megaproyecto que dará paso a la construcción de nuevos edificios, en una zona comprendida entre el histórico puente de Toledo y relativamente cerca del Campo del Moro, los jardines históricos del Palacio Real. La operación ya atrajo en su día a otros magnates internacionales, como Marc Rich.
Además, el Atlético de Madrid es una pieza clave en una gran operación urbanística limítrofe con los terrenos de Campamento en los que Wang Jianlin pretende construir su complejo comercial y residencial. Se trata del Ensanche Norte de Alcorcón, precisamente los terrenos en los que se iba a ubicar el complejo de megacasinos del norteamericano Sheldon Adelson, un proyecto que fracasó finalmente al no obtener del Gobierno central las ventajas que pretendía.
El Ensanche Norte de Alcorcón se encuentra paralizado desde hace años, afectado también por el hundimiento del sector inmobiliario. Su ubicación, sin embargo, es excepcional. Se encuentra al suroeste de Madrid y son los únicos terrenos sin construir entre el centro de Madrid y la M-40 en esa zona. Por el Norte limita con la ciudad financiera del Banco Santander, en Boadilla del Monte, donde se ubican algunas de las urbanizaciones de lujo de la comunidad, como en Pozuelo, en cuya zona limítrofe con los suelos que interesan a Wang Jianlin se encuentra la urbanización La Finca, posiblemente la más cara de Madrid.
Hay que tener en cuenta, no obstante, que los planes urbanísticos para esta zona se encuentran paralizados por el Tribunal Supremo por una denuncia interpuesta por los ecologistas. La misma instancia judicial también anuló en 2012 el planeamiento urbanístico de la zona de Campamento. Wang Jianlin comenzó con la compra de suelos en China, hasta convertirse en el mayor propietario del país. En España también tiene fácil hacerse con miles de hectáreas de terreno, que los antiguos grandes propietarios tienen atragantadas tras el pinchazo inmobiliario.
La fortuna de Jianlin comenzó de forma muy parecida a como ocurrió con los grandes magnates rusos unos años antes, que se colocaron entre los más ricos del mundo al calor de las privatizaciones de empresas públicas tras la caída del sistema soviético. En China, como en Rusia, algunos han acabado en la cárcel. Wang Jianlin no se ha visto envuelto en este tipo de problemas.
Breaking Bad.
El gigante asiático que dirige Jianlin experimenta una gran revalorización de los bienes inmobiliarios, sector en el que precisamente el nuevo accionista del Atlético de Madrid basa sus negocios, aunque el multimillonario chino también se ha diversificado con la compra de la cadena de salas de cine norteamericana AMC, también productora de serie televisivas de éxito como Breaking Bad.
Hoy la fortuna de Jianlin se calcula en 15.000 millones de dólares (13.000 millones de euros), aunque algunos hablan de 25.000 (22.000 millones de euros), al mismo nivel del citado Adelson, al que sustituye en esta especie de remedo de Bienvenido Míster Marshall. Una buena parte del boyante negocio de Wang Jianlin está centrado en los centros comerciales, como el que quiere abrir en España. Otro sector que ha experimentado un hundimiento en Estados Unidos, el país que prácticamente los inventó, lo que no le arredra. La reciente salida a la Bolsa de Hong Kong de su filial de centros comerciales no atrajo los 6.000 millones de dólares (5.300 millones de euros) que se esperaban debido, según los analistas, a su alto endeudamiento.
El que fuera el hombre más rico de China hoy se encuentra en el cuarto lugar de esta lista. Otras inversiones le van mucho mejor, las acciones de su filial Wanda Cinema Line se dispararon un 44%, el límite permitido, en su debut en la Bolsa de Shenzhen. El magnate chino no repara en gastos para demostrar su poderío. Se llevó a las actrices Kate Beckinsale y Nicole Kidman y a los actores John Travolta y Leonardo DiCaprio a la inauguración de un parque temático en Qingdao. En lo que se refiere a su nivel de vida, tampoco repara en gastos. Fue el primer empresario chino en tener un avión privado y también se compró un imponente yate de lujo fabricado en los astilleros británicos que adquirió a continuación.



