Guerra total en el PSOE

13 / 02 / 2015 Luis Calvo
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La destitución de Gómez al frente del Partido Socialista de Madrid abre una guerra entre Ferraz y la dirección regional que podría acabar en los tribunales. Los socialistas afrontarán las elecciones autonómicas en una de sus peores crisis. 

La izquierda madrileña ha estallado. Cuando más cerca estaban, en muchos años, de recuperar el feudo madrileño al Partido Popular, PSOE e IU han entrado juntos en un proceso de descomposición que amenaza con ahogar cualquier esperanza de armar juntos una alternativa de Gobierno. Según algunos, incluso con acabar con ambos partidos tal y como se conocían hasta ahora. Después de sendos procesos de primarias (aunque en el PSOE no hubiera adversarios), los dos ganadores del proceso, tanto Tomás Gómez como Tania Sánchez, han perdido este mes su condición de candidatos a la Comunidad de Madrid. En ambos casos, además, la caída no ha sido debido a factores externos, sino a la guerra fratricida y cainita que desde hace décadas descompone la izquierda madrileña. A principios de mes, Tania Sánchez dio un esperado golpe en la mesa de IU Madrid. La diputada autonómica anunció que abandonaba la coalición para montar un nuevo partido de “unidad popular”.

El enfrentamiento con la dirección regional, gestionada por sus dos grandes rivales internos, Gregorio Gordo y Ángel Pérez, y la incapacidad de los órganos federales de poner paz, no le dejaban, en su opinión, otra salida. Entonces, varios dirigentes del PSOE se burlaban en privado de la “jaula de grillos” que ha sido siempre IU Madrid. Menos mal, explicaban, que los socialistas habían sido capaces de resolver sus problemas en la capital y estaban en condiciones de plantar cara por fin al PP. Nadie esperaba, por supuesto, que menos de una semana después el secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, iba a llamar al líder madrileño y candidato socialista para la Comunidad para pedirle que diese un paso atrás. Cuando Gómez se negó, Sánchez no se lo pensó dos veces: “Entonces haré lo que tenga que hacer”. Lo hizo. Unos minutos después, la Comisión Ejecutiva Federal con Sánchez al frente destituía a toda la cúpula socialista madrileña, Gómez incluido, y nombraba una gestora que deberá encargarse de dirigir la federación hasta el próximo congreso. Al frente se situará un rival político de Gómez, el antiguo candidato a la Comunidad de Madrid Rafael Simancas. Desde Ferraz, César Luena, secretario de Organización del partido, explicaba ese mismo miércoles que “el deterioro de la imagen y la estabilidad orgánica” del Partido Socialista de Madrid no dejaba otra opción a la dirección federal del PSOE. Aunque debe ser la Comisión Federal de Listas quien evalúe su idoneidad como candidato, la medida de Ferraz supone casi de facto que Gómez debe abandonar la carrera electoral de las autonómicas. César Luena dejó entrever el desenlace: será la comisión quien tome una decisión, pero es “obvio” lo que piensa al respecto la dirección del PSOE. 

La corrupción en Parla.Los eufemismos de Luena esconden una situación que desde hace semanas preocupaba a toda la cúpula socialista. Nadie en Ferraz quería unir su destino político al de Gómez, un líder en horas bajas, incapaz de remontar los resultados del PSOE madrileño y acosado por la corrupción. La fiscal que investiga los sobrecostes del tranvía de Parla (Madrid, 125.000 habitantes) ya ha señalado las posibles consecuencias criminales del proyecto. Y Gómez dirigió los equipos de Gobierno responsables de él. Una imputación del líder madrileño poco antes de las elecciones no solo daría al traste con cualquier aspiración electoral socialista. Arrastraría con él a cualquiera que le haya prestado apoyo en estas semanas. Fuentes del sector crítico del PSOE madrileño, subrayan, además, que la del tranvía no es la única causa que podría acabar salpicando a Tomás Gómez el próximo mes. Calculan que a mediados de marzo podría estallar la segunda parte de la operación Púnica. En noviembre, durante la primera, resultó detenido e imputado el amigo íntimo de Gómez y sucesor al frente del Ayuntamiento de Parla, José María Fraile. Siempre según esas mismas fuentes, en Ferraz no descartan que la próxima andanada tumbe también al hasta ahora líder socialista en Madrid. Pase lo que pase, Pedro Sánchez no quiere jugarse el único cartucho seco que le queda. Los riesgos son demasiados. Pese al daño electoral que el golpe de timón en Madrid puede hacer al PSOE, en Ferraz han decidido jugársela a vida o muerte. En palabras de un antiguo dirigente socialista: “Mejor arrancarse un brazo que nadar esposado a un muerto”. Tanto es así que en el PSOE ya se preparan, no solo para destituir a Gómez, sino para expulsarle de militancia.

El problema es que no tienen razones objetivas para ello. Hasta que llegue la imputación, si llega, los órganos federales juegan, en parte, de farol. Tanto que Gómez ha decidido contratacar. Dentro del PSOE la noticia fue recibida con reacciones de lo más variopintas. Tanto Ferraz como Gómez aseguraron que gozaban del apoyo de la mayoría de los barones. Estos, sin embargo, no se habían pronunciado públicamente al cierre de esta edición ni por uno ni por otro. Ni siquiera la presidenta andaluza, que poco después de la destitución decía que esperaría a conocer mejor la noticia. Sí reaccionó Carme Chacón, siempre dispuesta a mandar un recado a Sánchez. La exministra, miembro de la ejecutiva, expresó abiertamente en una reunión privada que la maniobra de Sánchez era un “error” en el que no quería participar. 

Gómez contrataca.Si nunca Ferraz había dado semejante puñetazo sobre la mesa de una federación, nunca esta había respondido tampoco a las exigencias federales con una negativa tan rotunda. Minutos después del anuncio de la Comisión Ejecutiva Federal, Gómez compareció arropado por prácticamente todo su equipo y algunos miembros de las agrupaciones locales del PSM. El mensaje conjunto del partido en Madrid fue claro. No acepta lo que considera un “golpe a la democracia del Partido Socialista”, “una decisión autoritaria y antidemocrática” y “un atropello”. Y deslizó una amenaza: el partido madrileño utilizará todos los medios a su alcance para torcer la voluntad de Ferraz. Maru Menéndez, número dos del PSM, primero, y Tomás Gómez después incluso amenazaron con acudir a los tribunales para defender su autonomía política. La comparecencia de la cúpula del PSM no hizo más que certificar la ruptura definitiva entre el líder madrileño y el secretario general. Las alusiones de Gómez rallaban lo personal: “Lamento que Pedro Sánchez, en la debilidad de su liderazgo, se suba al caballo del desgaste de la derecha con un solo objetivo: fortalecer su poder interno”.

El número uno del PSM deslizó puyas durante todo el relato. Explicó, por ejemplo, que cuando Sánchez le argumentó por teléfono que las encuestas se le ponían en contra, él le recordó al secretario general el último sondeo del CIS. Colgaron sin acuerdo y no fue hasta minutos después cuando se enteró, por la prensa, de la decisión. Su primera reacción, sorpresa. Pese a los rumores, ni Gómez ni nadie de su equipo barajaron nunca que Ferraz se atreviera a dar un paso semejante. Y menos, de forma unilateral.No en vano, un día antes, cuando le preguntaron por el tranvía de Parla, Tomás Gómez contestó con una frase que ahora amenaza con convertirse en su epitafio político. “Nadie en ningún ámbito de ningún sitio está preocupado”. Para ser justos ni siquiera dentro del círculo más cercano al secretario general, Pedro Sánchez, esperaban ese mismo día un desenlace tan brusco. El portavoz socialista en el Congreso de los Diputados, Antonio Hernando, reiteró ese mismo martes la confianza de la dirección socialista en el candidato madrileño y negó que ferraz estuviera buscando candidatos alternativos. No era un secreto para nadie que las ya de por sí maltrechas relaciones entre Sánchez y Gómez atravesaban uno de sus peores momentos, pero ni propios ni extraños pensaron nunca en un desenlace tan brusco. Y eso que la enemistad entre ambos viene de lejos. La carrera de Sánchez ha topado una y otra vez con Gómez. El actual secretario general comenzó su vida política en el Ayuntamiento de Madrid. Allí supo hacerse imprescindible para la entonces portavoz socialista Trinidad Jiménez. Acabó formando parte indispensable de su equipo de confianza y como tal se implicó de lleno en 2010 durante las primarias en las que la diputada malagueña disputó a Gómez la candidatura a la Comunidad de Madrid. A esa misma disputa se refirió el propio Gómez cuando compareció ante la prensa para anunciar que no se rendían. El líder madrileño recordó que otro secretario general, José Luis Rodríguez Zapatero, ya le pidió hace años que diese un paso atrás. Cuando él se negó, decidió presentar una candidata alternativa, actitud propia de “un demócrata” en contraposición a la jugada orgánica del actual secretario general. Lo cierto es que Jiménez perdió y con ella Sánchez. El control que Gómez ejercía ya sobre el PSOE madrileño se recrudeció y muchos de sus críticos empezaron un camino por el desierto en el que perdieron los lugares de salida en las listas que de otra forma habrían tenido garantizados. 

Extraños compañeros de cama.Fuentes socialistas explican que ninguno de los dos, ni Sánchez ni Gómez, han olvidado aquel enfrentamiento. La política, sin embargo, hace extraños compañeros de cama. Cuando el empeño de Eduardo Madina en presentarse a las carrera por la secretaría general hizo que Susana Díaz se refugiara en Andalucía, algunos sectores del PSOE se quedaron sin un candidato alternativo al diputado vasco, sin predicamento entre la vieja guardia socialista. Y Pedro Sánchez ya estaba allí. El madrileño estaba convencido de que esa era su única oportunidad para cumplir su sueño de dirigir el PSOE y no pensaba abandonarla. En unos pocos días se montó desde Andalucía, pero con apoyo de buena parte de las federaciones y antiguos dirigentes socialistas, una operación para aupar a Sánchez al poder. Tomás Gómez fue una parte fundamental de aquel acuerdo. Entre Andalucía, Valencia y Madrid sumaban cerca del 40% de la militancia, suficiente para asegurar la victoria. Sin Madrid, las cosas se podían llegar a complicar. Aunque desde Ferraz lo han negado en más de una ocasión, en algunos sectores socialistas existe el convencimiento de que Gómez compró con su apoyo la seguridad de que nadie le movería la silla antes de las elecciones. Además, se garantizaba con ello el respaldo de Susana Díaz, casi la única líder solvente dentro del desvencijado panorama socialista. Se equivocaba. Los rumores de corrupción han sido más poderosos que la palabra dada.

A pesar de la promesa de presentar batalla, el miércoles ya no había nadie en el PSOE que pensara que había vuelta atrás. Los esfuerzos se centran ahora en encontrar un candidato capaz de restañar las heridas y plantar cara a un PP descabezado, pero al que la batalla socialista le ha dado un balón de oxígeno.El que más sonaba al cierre de esta edición era el exministro de Educación en el segundo Gobierno de Zapatero y hermano del periodista Iñaki Gabilondo, Ángel Gabilondo. Algunas informaciones apuntaban incluso a que había habido ya un ofrecimiento formal por parte del secretario general y que el también catedrático habría aceptado. Otros nombres que se barajaban en algunos círculos socialistas eran los de Trinidad Jiménez, o incluso el actual portavoz socialista en el Congreso, Antonio Hernando. 

La alcaldía, en duda.La búsqueda podría extenderse pronto al candidato socialista a la alcaldía de Madrid. Antonio Miguel Carmona, vencedor de las primarias de la capital, se ha situado en todo momento al lado de Tomás Gómez y por tanto frente a la dirección nacional. Aunque desde el PSOE descartaban ayer su sustitución, nadie sabe aún las consecuencias que un enfrentamiento puede llegar a tener. Mientras, en Izquierda Unida, pese a las propias heridas, disfrutaban esta semana de la venganza. Con retranca uno de sus dirigentes devolvía la expresión “jaula de grillos” a los socialistas. “Si en algo nos gana el PSOE es que, puestos a contar grillos, ellos siempre tienen más”. 

Grupo Zeta Nexica