Grandes mansiones sin impuesto de patrimonio
El impuesto sobre el patrimonio que acaba de recuperar el Gobierno pretende que paguen más los más ricos. Sin embargo, muchos bienes, fincas y mansiones de las grandes fortunas están a nombre de empresas que no pagan este impuesto.
La reinstauración del impuesto sobre el patrimonio, con la idea de que paguen más los que más tienen, deja fuera las mansiones de las que disfrutan las grandes fortunas que están a nombre de sus empresas. Si el debate sobre este impuesto ha girado en torno al nivel de patrimonio a partir del cual hay que pagar, incluida la vivienda, lo cierto es que solo sirve para aquellos que tienen la suya a su propio nombre. Y no siempre es así. Lo habitual en los grandes patrimonios es que estas propiedades estén a nombre de empresas. Así que mansiones, fincas de recreo y también jets, yates o coches de alta gama, de los que disfrutan los grandes potentados, no están gravados por este impuesto.
El banquero Emilio Botín, quien dijo sobre el impuesto: “Me parece que está muy mal que se vuelva a poner”, posiblemente tenga que pagar por él, pero seguramente no por todos los bienes de los que disfruta. La finca El promontorio de Santander es considerada desde siempre la vivienda familiar de los Botín. Hace pocas semanas los grupos de indignados se manifestaban ante este símbolo del poder económico de una de las familias más adineradas del país. Hasta hace unos años la sociedad Simancas, propiedad de Botín, se hacía cargo de los gastos de mantenimiento de esta mansión. Hace una década Simancas pagó 390 millones de pesetas (aproximadamente 2,3 millones de euros) en obras y restauración de muebles de El promontorio. Esta sociedad es una de las compañías a través de las cuales Emilio Botín controla sus acciones en el Banco Santander. A partir de 2006, la finca pasó a ser propiedad de la fundación Botín. No es la única propiedad suya a nombre de una sociedad. Tiene también una impresionante finca de recreo en Luciana (Ciudad Real), llamada El castaño, donde caben hasta un aeropuerto privado y una mansión de unos 2.000 metros cuadrados. Se trata solo de la más famosa de las fincas de los Botín en Ciudad Real.
La duquesa de Alba, Cayetana Fitz-James Stuart, es considerada otra de las grandes fortunas históricas del país. Pero no pagará tampoco nada por su domicilio oficial en el palacio de Liria, en pleno centro de Madrid, una finca de 28.000 metros cuadrados. El edificio es propiedad de la fundación Casa de Alba, además de otros palacios y castillos de la duquesa, a la que se le puede calcular un patrimonio aproximado total de unos 3.500 millones de euros.
Algunas de esas sociedades reúnen fincas y jets. Percacer es una sociedad del financiero Alberto Cortina que nació para ofrecerle “operaciones de transporte aéreo”, según consta en su objeto social. También es la dueña de una de las fincas de Cortina en Navas de Estena, Ciudad Real, de 2.000 hectáreas, y de otra finca de recreo en Mallorca. Los jets de los March se encuentran a nombre de la sociedad Balboa de Aviación y Transporte y cuentan también con fincas a nombre de sus empresas. Francisco Hernando, el Pocero, tiene también a nombre de la empresa Jets Personales su avión, valorado en 45 millones de euros, e igualmente tenía a nombre de otra sociedad, Lady Mónica, su yate Clarena, valorado en unos 25 millones de euros.
De Pantoja a Piqué.
Hasta la casa de 350 metros del expresidente de Gobierno Felipe González, en Pozuelo (Madrid), está a nombre de su empresa Ialcon Consultoría. No solo las grandes fortunas ponen las casas a nombre de sus empresas. Isabel Pantoja tiene su residencia de Marbella a nombre de una de sus sociedades, Panriver, mientras que dos áticos de Fuengirola están a nombre de la empresa Pantomar. Dan buena cuenta de su valor las hipotecas que pesan sobre estos inmuebles. La de Marbella es de 2,4 millones de euros y de 900.000 euros la de los áticos de Fuengirola. Por ninguna de ellas pagará impuesto sobre el patrimonio. Sin embargo, Isabel Pantoja sí tiene otros inmuebles a su nombre, entre ellos el porcentaje que le corresponde por su finca La cantora, en la provincia de Cádiz. Entre los deportistas también es habitual el método de comprar sus casas a través de sus sociedades. Por ejemplo, el defensa del Barcelona Gerard Piqué las tiene a nombre de la empresa Kerad Project, que cuenta con inmuebles por unos cuatro millones y medio de euros, entre ellos su antiguo chalé en Cabrils y un ático de 329 metros cuadrados en el centro de Barcelona.
Un ejemplo más es Alicia Koplowitz, otra de las tradicionales grandes fortunas del país. Su mansión en La Moraleja, una urbanización de lujo de Madrid, está a nombre de una de sus sociedades, Fonsagrada. La casa tiene una superficie de 2.155 metros con un terreno superior a los 10.000 metros. La sociedad Fonsabrada ha sido, además, la depositaria de su afamada colección de obras de arte.
Francisco Correa, el presunto cabecilla de la trama Gürtel, puso también a nombre de empresas sus principales propiedades inmobiliarias, entre ellas un ostentoso chalé que se construía en Ibiza que llamó especialmente la atención al juez Garzón en sus investigaciones sobre el entramado. El total de las propiedades inmobiliarias a nombre de las sociedades controladas por Correa, Osiris Patrimonial, Caroki e Inversiones Kintamani, puede ascender a unos 20 millones de euros.
La reinstauración del impuesto sobre el patrimonio afecta a fortunas por encima de los 700.000 euros. La elevación de este límite, al que hay que sumar la exención de la vivienda habitual hasta 300.000 euros, pretende que se trate de un impuesto que no castigue a las clases medias. Pero estas grandes mansiones y fincas valen mucho más.
Un problema añadido es que algunas comunidades autónomas se han mostrado reacias a aplicarlo. El Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) cree que esta situación podría provocar una deslocalización de patrimonios, ya que muchas grandes fortunas podrían modificar su domicilio fiscal y colocarlo en las comunidades en las que no tengan que pagar. Según los cálculos oficiales, el impuesto afectará a 160.000 declarantes que sumarán una recaudación de 1.000 millones de euros. Los técnicos de Hacienda piden que se cierren las vías para eludir el pago del impuesto, como las Sociedades de Inversión de Capital Variable (sicav) las entidades de tenencia de valores extranjeros, las sociedades patrimoniales o las instrumentales. Además piden que se les autorice a investigar a las grandes fortunas.



