Escaños de infarto

11 / 12 / 2015 Javier Otero
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En las 25 provincias más pequeñas, solo un puñado de votos puede inclinar la balanza de 28 escaños que pueden ser decisivos para formar Gobierno tras las elecciones del 20-D

Los candidatos a la presidencia del Gobierno del PSOE, Podemos y Ciudadanos, junto con la vicepresidenta del Gobierno en el debate de Atresmedia.

Con un panorama político inédito en la España democrática, con la ruptura del bipartidismo, las reglas que establece la ley electoral se convertirán en un punto crítico para construir mayorías que puedan respaldar un futuro Gobierno. Poco antes del comienzo oficial de la campaña electoral, el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, se echaba una partida de ajedrez con tres pensionistas en un bar de Olmedo, en Valladolid, de 3.759 habitantes. El candidato de Podemos a la presidencia del Gobierno, Pablo Iglesias, inició la campaña en la pequeña localidad zamorana de Villaralbo, que tiene 1.800 vecinos. No es casual. En estas elecciones, las pequeñas circunscripciones juegan un papel fundamental. La entrada de más partidos compitiendo en estas provincias hace que un puñado de sufragios pueda decidir que uno de los representantes elegidos caiga de un lado u otro.

En las 25 circunscripciones que eligen cinco o menos diputados se juegan un total de 102 asientos del Congreso, sin contar con Ceuta y Melilla. De estos puestos en juego, hay un puñado de escaños de infarto: son los que pueden decidir la mayoría absoluta y la formación de Gobierno. La última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas ya señala que en 19 de ellas al menos un escaño puede tener otro dueño diferente que el partido que se hizo con él en las elecciones generales de 2011. Ciudadanos puede pescar 16 diputados en estas circunscripciones, según el CIS. La mayoría de las veces es en detrimento del PP, que puede perder 16. Podemos y sus socios, como Compromís o las Mareas gallegas, se juegan ganar en ellas cinco diputados, mientras que el PSOE podría perder siete. A la luz de la última vez que hubo una convocatoria electoral, como las últimas autonómicas, el resultado está aún más apretado: en 22 de estas provincias se vivirá una noche cardiaca, porque podrán ser la llave para configurar una mayoría. En algunas de ellas, como Lérida, Burgos, Albacete, Castellón, Ciudad Real y Navarra pueden estar en juego dos escaños, con lo que se llegaría a 28 escaños de infarto.

En las circunscripciones electorales más grandes, el reparto de escaños responde más a la proporcionalidad de los votos conseguidos por cada formación política. Esta vez más que nunca, nadie es capaz de asegurar que no habrá sorpresas en los resultados. La última encuesta del CIS señala como la posibilidad más factible para formar Gobierno la de un acuerdo entre el Partido Popular y Ciudadanos. El resultado más bajo de la horquilla de escaños que otorga esta encuesta a las dos formaciones ofrece un total de 183 escaños, ocho más que la mayoría absoluta, que se encuentra en los 175 diputados. La clave, por lo tanto, se encuentra en la formación que lidera Albert Rivera. Ciudadanos experimenta una evolución muy positiva y lucha, según las encuestas, por arrebatar al PSOE de Pedro Sánchez el segundo puesto. Según el CIS, solo se encuentra a menos de dos puntos del PSOE. A pesar de ello, la diferencia en escaños es significativa. La encuesta oficial otorga a los socialistas entre 77 y 89 escaños y a Ciudadanos entre 63 y 66. Dieciséis de los escaños del partido de Rivera, algo más de la cuarta parte, se los juega en provincias que tienen una representación de menos de cinco diputados.

El precio de un diputado. Siempre se ha puesto como ejemplo que el sistema electoral español hace que un diputado de Madrid cueste en votos mucho más que otro de Soria. En la capital de España, cada formación tiene que conseguir unos 90.000 votos para ganar un escaño, mientras que en Soria al PP le hicieron falta 28.000 y al PSOE 16.000 para conseguir cada uno el suyo. Eso hace que con resultados ajustados, muy pocos votos hagan que la balanza se incline a uno u otro lado.

El sondeo del Centro de Investigaciones Sociológicas señala un ascenso de Ciudadanos muy llamativo. La subida de esta formación en las encuestas ha coincidido con el descenso en las expectativas de voto de Podemos, el partido dirigido por Pablo Iglesias. Sin embargo, la última vez que los votantes hablaron en las urnas, Podemos aventajaba a Ciudadanos en la mayoría de estas circunscripciones. En todo caso, las cifras indican que estos escaños están siendo muy disputados. Soria, por ejemplo, es una provincia donde se reparten solo dos diputados. En las elecciones de 2011 fueron a PP y PSOE. En la encuesta del CIS, Ciudadanos le arrebataría su escaño al PSOE. Sin embargo, en las elecciones autonómicas del pasado mes de mayo, Ciudadanos se encontraba todavía muy lejos de los socialistas. No llegaban a los 6.000 votos y los socialistas andaban por los 20.000. Además, Podemos se situó a menos de 100 votos del partido de Albert Rivera.

Dos infartos. Lo mismo se puede decir de la distancia que separa en esta provincia a socialistas y populares, que es de menos de 3.000 votos. Aquí, por lo tanto, no hay un escaño de infarto, sino seguramente los dos lo son. En Soria, el PP ha destacado a la cabeza de su lista ni más ni menos que al presidente del Congreso, Jesús Posada. A Posada se enfrentan un profesor de educación primaria y concejal de servicios locales en el Ayuntamiento de Soria por el PSOE, Javier Antón Cacho; un ingeniero industrial por Ciudadanos, José Luis Alonso; y el profesor de Historia Contemporánea Carmelo Romero, por parte de Podemos que, mire usted por dónde, es precisamente experto en el sistema electoral español y hombre al que escucha atentamente Pablo Iglesias.

Podemos dio la sorpresa en las europeas con un electorado mayoritariamente urbano. Las encuestas siguen atribuyéndole a este grupo el vivero natural de sus votos. Pero Pablo Iglesias aterrizó en el restaurante Casa Aurelia de Villaralbo, en Zamora, donde decidió empezar la campaña electoral, en un guiño a las pequeñas circunscripciones con una buena parte de su población asentada en núcleos rurales. Allí estuvo con su padre, Javier Iglesias, que reside en esta localidad (otro guiño a las personas mayores), uno de los grandes caladeros de votos por conquistar. Este le dedicó un soneto del poeta zamorano Agustín García Calvo, cuyos dos primeros versos dicen: “Enorgullécete de tu fracaso, que sugiere lo limpio de la empresa” y que contienen unas estrofas que dan la esperanza de ganar.

El líder de Podemos lanzó el mensaje de que “ningún pueblo quede invisible” para comenzar con el machacón mensaje de esta campaña: “Huele a remontada”. Zamora es quizá uno de los feudos donde lo tiene más difícil de entre estas provincias con unos escaños tan inestables. El CIS no deja hueco para otra opción que la repetición de los resultados de 2011, con dos diputados para PP y uno para PSOE. Las autonómicas colocaron al PSOE, con 27.000 votos, muy por encima de los 12.000 de Podemos. Por su parte, los populares todavía sacaron mucho más, 47.000. Para defenderlos, de todas maneras, el PP ha puesto al frente a Fernando Martínez Maíllo, vicesecretario general de organización, una de las nuevas caras que Rajoy incorporó a la dirección de la calle Génova para renovar la imagen del partido y contrarrestar el aire fresco que suponen los candidatos con los que compite. Si algo tiene que hacer Podemos en Zamora, quien tiene que dar la cara es el escritor y experiodista Braulio Llamero.

La ley del bipartidismo. En otras provincias, sin embargo, la situación es diferente. En Teruel, por ejemplo, el CIS mantiene el reparto de dos escaños para el PP y uno para el PSOE, pero Podemos estuvo muy cerca del PSOE en las pasadas autonómicas: obtuvo 10.000 votos frente a los 12.000 de los socialistas. Iglesias no parte desde cero. De hecho, Podemos quedó en la mayoría de estas provincias por delante de Ciudadanos en las pasadas elecciones autonómicas del mes de mayo. Por lo tanto, podría disputarle a Rivera uno de los diputados que se juegan las formaciones emergentes, allí donde el bipartidismo es ley, ya que no quedan escaños para más. En muchas provincias, la diferencia en votos con el Partido Popular y los socialistas todavía fue grande en las elecciones autonómicas, pero la tendencia de ascenso en las encuestas, al menos de Ciudadanos, resta votos al PP.

El partido de Rivera, por el contrario, parece haber roto la barrera del sonido en su velocidad ascendente en estas circunscripciones. En Huesca, por ejemplo, lo último que consiguió, en las autonómicas, fueron 9.000 votos. Podemos tuvo 20.000, pero según el CIS es el partido de Rivera el que se llevará un escaño de los tres en juego en esa provincia. Sería en detrimento del PP, que ya no tendrá dos, sino uno. En algunas provincias se hace muy evidente ese ascenso fulgurante de Ciudadanos, que le augura el Centro de Investigaciones Sociológicas. Entre las que tienen tres diputados, Ciudadanos arranca en Segovia uno de ellos a los hasta ahora dos grandes partidos, a pesar de que el PSOE tuvo en las autonómicas 23.000 votos y Ciudadanos 7.600. Algo parecido ocurre en Guadalajara, donde los socialistas obtuvieron 37.000 votos por unos 15.000 del partido de Albert Rivera.

En cuanto a las provincias en las que están en juego cuatro escaños, Ciudadanos consigue representación en Salamanca, donde en las autonómicas el PSOE (que fue el segundo clasificado) le dobló en votos. En La Rioja la diferencia es aún mayor, ya que el partido de Rivera cosechó 17.138 votos, frente a los 43.000 del PSOE en las regionales. Algo parecido ocurre en Burgos y Albacete.

Puede que Ciudadanos no tenga asegurados esos escaños, y eso podría hacer cambiar el signo de las elecciones. Si se hicieran pronósticos con los resultados de las elecciones autonómicas de mayo, los que le concede el Centro de Investigaciones Sociológicas en Huesca, bien podrían ir a parar a Podemos, lo mismo que en La Rioja, Burgos, Albacete, Cantabria, Castellón, Ciudad Real, Huelva, León o Valladolid, lo que pondría en juego un hipotético acuerdo de Gobierno entre los partidos de Rajoy y Albert Rivera. También podría quedárselos el PP, que en la mayoría de estos casos es el que pierde el escaño en favor de Ciudadanos. Esto último serviría para que los resultados finales no hicieran imposible una mayoría de populares más Ciudadanos en toda España, aunque con menos peso de estos últimos.

Caras nuevas. La batalla sobre el terreno la protagonizarán en algunos casos caras nuevas de los diferentes partidos. Entre las formaciones que se estrenan en las urnas en unas elecciones generales y la renovación de los tradicionales, la fotografía será diferente, con menos cargos orgánicos de los partidos y más militantes que no tienen la política como profesión. En Huesca, por ejemplo, pueden ser nuevos representantes populares un director de una sucursal bancaria (PSOE), un arquitecto jubilado (Ciudadanos) o un ingeniero químico de 31 años (Podemos). En Ávila, Pablo Casado, la cara más joven recién incorporada a la dirección nacional del Partido Popular, encargado de comunicar con la sociedad un mensaje renovado del PP, es quien defiende este feudo de su partido.

Lo que se presenta como una noche cardiaca, cuando el recuento conceda finalmente estos escaños que pueden dar el vuelco a la situación, tendrá el rostro de algunos primeros espadas, como el ministro de Justicia, Rafael Catalá, intentando asegurar los dos escaños que parecen garantizados para el PP en Cuenca. César Luena es otro de ellos, pero también entra en la categoría de jóvenes y renovados talentos. Con 35 años es secretario de Organización del PSOE desde julio de 2014. El socialista tiene que defender el único escaño que tienen los socialistas en La Rioja. Carlos Floriano, uno de los dirigentes del PP más mediáticos hasta hace un año, tiene que conseguir que el PSOE no le arrebate el primer puesto en número de votos en Cáceres y tener mucho cuidado con el trasvase de votos a Ciudadanos. La ministra de Trabajo, Fátima Báñez, peleará para que Ciudadanos no le quite uno de los dos escaños en Huelva. El secretario de Estado de la Seguridad Social, Tomás Burgos, se beneficia de que su partido tiene una buena ventaja sobre sus perseguidores en Valladolid, pero debe defender que Ciudadanos no le dé ningún susto. Quien sí se enfrenta a una dura batalla es Soraya Rodríguez, exportavoz del Grupo Socialista en el Congreso, ya que su partido puede perder un diputado en favor del partido de Rivera.

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