El último tren de Ana Botella

05 / 09 / 2013 9:50 Clara Pinar
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La designación de Madrid como sede olímpica es la única opción que tiene su alcaldesa para ser la candidata del PP en las municipales de 2015. 

Ala ville de Madrid”. El salto de alegría de la delegación española que se da por descontado si el 7 de septiembre el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge,pronuncia estas palabras en Buenos Aires, tendrán un significado adicional para Ana Botella. La alcaldesa de Madrid heredó una candidatura olímpica muy avanzada, tras dos intentos previos, que se ha convertido en prácticamente su única posibilidad de ser candidata -por primera vez como número 1- del PP en las municipales de 2015. Madrid será sede olímpica y ella quizá podría ser candidata a la Alcaldía.

A día de hoy, Botella perdería Madrid, según encuestas que ya elabora el PP sobre la cuestión. Y de manera estrepitosa. “De forma potente, no por poco”, añaden fuentes populares, que subrayan lo terrible que sería para Rajoy a escasos meses de las elecciones generales, previstas para finales de ese año. Sin embargo, la euforia que inyectaría en la ciudadanía la decisión del COI de que Madrid organice los Juegos de 2020 podría hacer cambiar la mayoría de madrileños que hoy dan la espalda a Botella en las primeras elecciones a las que se presentaría como candidata a la alcaldía, como número 1. 

De momento, a lo más que ha llegado ha sido a ser número 3 de una lista en la que en 2011 los madrileños votaron para que Alberto Ruiz-Gallardón fuera alcalde. Cuando este saltó al Consejo de Ministros en diciembre de 2011, Botella, que entonces era segunda teniente alcalde, se convirtió en alcaldesa, previa renuncia del primer teniente alcalde, Manuel Cobo. Así pues, el turno corrió hasta ella para empuñar el bastón municipal, pero no parece que haya ocurrido lo mismo en lo que respecta a la valoración que hacen de ella los ciudadanos, incluidos sus propios votantes, que es lo que más llama la atención y lo que conduce a un eventual fracaso electoral. Sin saber la causa exacta, en el PP tienen claro que no tiene nada que ver con que sea la esposa de José María Aznar, que para un amplio sector de la población sigue siendo un líder de primer orden. Su descrédito puede deberse más bien a la percepción de que el puesto le viene grande, que está superada por sus responsabilidades. Esto llega hasta el punto de que incluso el presidente de la Comunidad de Madrid y también heredero del cargo, Ignacio González, que es mucho más desconocido y cuyo nombre ha sonado más en relación al turbio asunto de un ático de Marbella que a su gestión, tiene mejor imagen entre los votantes del PP que la alcaldesa. 

“Yo no la veo como candidata, lo hacía bien como concejala de Asuntos Sociales, que es donde se tenía que haber quedado”, en lugar de dar el salto a la Alcaldía, indican en el PP.  

El sueño de Esperanza Aguirre.

Estas mismas encuestas preguntan también por las posibilidades que tendría Esperanza Aguirre de convertirse en alcaldesa de Madrid y concluyen que la expresidenta autonómica “arrasaría”. De esta manera, cumpliría su sueño confesado de terminar su carrera política como primera edil de su ciudad.Desde la oposición, pero también desde dentro del Partido Popular, se señala que Botella lo está haciendo mal. “Está siendo un desastre”, dicen desde los aledaños de la calle Génova. “Lo está haciendo muy mal”, concluye el portavoz socialista, Jaime Lissavetzky, que critica los recortes que han llevado a Madrid a una “emergencia social”, con problemas de malnutrición, de urbanismo y una desorientación política que ha llevado a Ana Botella a reformar su gobierno en varias ocasiones. 

Las decisiones de Botella suelen estar acompañadas de polémica. En las últimas semanas, por ejemplo, le han llovido críticas por anunciar que los músicos callejeros deberán someterse a pruebas de calidad para poder tocar en la vía pública o por haber aprovechado el mes de agosto para introducir el copago de los servicios de teleasistencia de los que se benefician 132.000 ancianos.

Madrid-Arena.

Pero el auténtico borrón en su historial político es algo mucho más grave, la gestión –mala, según propios y ajenos– que hizo de la tragedia del Madrid-Arena, donde cinco jóvenes murieron asfixiadas a consecuencia del tapón humano que se formó en el recinto cuando asistían a un festival de música en la noche de Halloween, el 1 de noviembre de 2012. Se reprocha a Botella no haber sabido actuar con contundencia ante la cadena de irregularidades y dejación de funciones que ha revelado la investigación de lo ocurrido, que va desde los promotores del evento, pasa por un deficiente equipo de asistencia sanitaria y llega hasta el insuficiente dispositivo de seguridad, por ejemplo, todo plagado de mentiras y ocultaciones. Todo ello, sin embargo, no hace olvidar que en las horas y días después de producirse la tragedia Botella prefirió ir y venir a Madrid desde el spa de lujo en Portugal en el que pasaba el puente de Todos los Santos junto a su familia, en lugar de establecerse en su despacho para tomar el mando de la reacción a la tragedia.

En el PP señalan que aún es muy pronto para hablar de candidaturas -no habrá nada firme hasta, como muy pronto, otoño del año que viene-. Tal y como marcan las reglas de la casa para la elección de candidatos para las comunidades autónomas y las capitales de provincia, la decisión sobre quién se presentará a las elecciones en Madrid la tomará Rajoy, que no tiene por qué escuchar las preferencias del PP madrileño, presidido por Esperanza Aguirre, en encontronazo abierto con Botella. Un responsable electoral del partido da dos pistas importantes que pueden afectar a Botella. Por una parte, apunta que lo normal es que, salvo casos excepcionales, Rajoy garantice la continuidad de los presidentes autonómicos y alcaldes que ya han sido elegidos por los ciudadanos. Distinto es el caso de quienes, como le ocurre a la alcaldesa madrileña, se han incorporado empezada la legislatura y no han pasado por las urnas como cabezas de cartel. Según esta doctrina, el PP no tiene ningún compromiso electoral con Ana Botella. “Hay quien dice que si le dan los Juegos Olímpicos a Madrid Botella seguirá y, si no, no”, afirman las mismas fuentes, que advierten de que, simple y llanamente, “el candidato será quien tenga más posibilidades de ganar”, algo que no le ocurre a Botella, según las encuestas del PP.

Desde la oposición también se resta valor a la hipótesis de que, con los Juegos, Botella tendrá la candidatura asegurada, porque “es un esfuerzo colectivo” de toda la corporación municipal donde, de hecho, hay gente que ha trabajado durante muchos más años por el sueño olímpico que la actual alcaldesa. A pesar de reconocer los esfuerzos de Botella para convencer a los miembros del COI a favor de Madrid, una fuente socialista señala que “no conozco a nadie que crea que si le dan los Juegos a la ciudad habrá sido por Ana Botella”.

Precisamente es entre quienes más a favor están de que Aguirre sea la candidata donde más claro se tiene que si Madrid es sede olímpica será imposible descabalgar a Botella de la candidatura a alcaldesa, “nadie podrá quitarla”. Otra fuente contraria a esta posibilidad apunta dos opciones en caso de que Madrid tenga los Juegos: que Botella tome la decisión del COI como una victoria personal y se retire en la cresta de la ola o que su “entorno” logre convencerla de que vuelva a presentarse y pierda.

La opción Cifuentes.

Aunque parezca fácil, la lógica más posibilidades de ser candidato a quien más opciones tenga de ganar no es tan fácil de seguir, porque eso implicaría que Rajoy debería volver a dar alas políticas a Aguirre y un altavoz desde el que, previsiblemente, seguir poniéndole palos en las ruedas. Quizá por eso han surgido en los últimos meses otros nombres como el de la ministra de Sanidad, Ana Mato, pero sobre todo el de la delegada del Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes, actualmente convaleciente en la UCI de una accidente de moto que le dejó en estado grave.

Aunque colaboradora durante años de Aguirre –antes fue presidenta de la Asamblea de Madrid, por ejemplo– Cifuentes se ha hecho conocida –y ha sido muy criticada– por la contundencia con la que ha actuado frente a las manifestaciones que desde hace años se multiplican en Madrid, y es una política moderna, fiel a Rajoy y lo suficientemente alejada del aparato del partido donde presuntamente florecieron actitudes corruptas que han dado lugar a los casos Gürtel o Bárcenas. Cuando ha sido preguntada directamente por esa posibilidad, ella no lo ha negado, “pero tampoco ha dicho que sí”, apunta su entorno. A la delegada del Gobierno le molestan especialmente los políticos que desde su cargo actual ya están pensando en dónde recalarán después. Está “muy contenta” siendo delegada y, en estos días, únicamente ocupada de recuperarse de sus lesiones. Cuando esto ocurra, nadie duda de que entrará en liza.

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