El talón de Aquiles de la familia Pujol

06 / 02 / 2015 Antonio Fernández
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La fiscalía y la acusación particular trabajan ya para introducir el delito de blanqueo de dinero y así asegurarse de que el clan pueda ser condenado. 

"La clave es el hijo mayor”. Quien así habla es Miguel Bernad, secretario general del sindicato Manos Limpias, la organización que está personada en la mayoría de escándalos judiciales de España. Y es que la poderosa familia Pujol tiene su talón de Aquiles. O sus talones. Uno de ellos se llama Jordi Pujol Ferrusola. “Las declaraciones realizadas en el juzgado le implican directamente a él, por lo que es lógico que pidamos su imputación”, subraya a Tiempo Sebastián de Juan, abogado de la acusación particular. Bernad abunda en esta tesis: “Ha movido dinero por todo el mundo como gestor de los fondos de toda la familia. Ahora conocemos su modus operandi y pediremos responsabilidades”. Tanto la acusación popular como la fiscalía estudian ampliar la acusación, lo que preocupa enormemente a la familia.

En medios jurídicos se cree que las acusaciones de evasión de divisas y fraude fiscal no comportarán problemas para los Pujol. En primer lugar, porque las cuentas de Andorra fueron regularizadas y el daño fue también resarcido, por lo que las condenas serían mínimas. Pero otra cosa es una acusación por blanqueo de dinero, al no poder acreditar de dónde venían los fondos depositados en las cuentas de Andorra la Vella. La tipificación de este delito, además, podría comportar cárcel. Ministerio Público y acusación popular han hablado sobre ello y hay coincidencia en ampliar la acusación, aunque cada parte irá por su lado. Fuentes cercanas a la defensa de los Pujol señalan a Tiempo que sí preocupa un encausamiento por blanqueo, aunque consideran que esa acusación está fuera de lugar porque dan por hecho “que los fondos provenían de una herencia depositada por Florenci Pujol el año 1980”. Otra cosa, claro está, es demostrar que ese es el dinero de la herencia.

Ante la titular del Juzgado 31 de Barcelona, Beatriz Balfagón, el patriarca de la familia y sus hijos declararon que las cuentas andorranas fueron administradas, en un principio, por Delfí Mateu, un amigo del abuelo Florenci Pujol y casualmente también imputado en los años 80 del pasado siglo en el caso Banca Catalana junto al propio Jordi Pujol. Sobre 1989, Mateu dejó la administración de las cuentas debido a su avanzada edad y pasó a controlarlas durante un breve periodo de tiempo Joaquim Pujol i Figa, primo hermano del entonces president y poco después nombrado secretario general de Presidencia de la Generalitat. Fue entonces cuando pasó a gestionarlas Jordi Pujol Ferrusola, el primogénito de la familia. Era mayo o junio de 1990.

“El abuelo había dejado 140 millones de pesetas en dólares. En aquel momento, el dólar estaba a 70 pesetas. Una década después, cuando repartieron la herencia, el dólar estaba cerca de las 160 pesetas, por lo que el capital se había más que doblado. Entre esta revalorización de la divisa y el rendimiento que le había sacado Delfí Mateu, el capital llegaba ya a los 500 millones de pesetas, que es lo que dijo el expresidente Pujol ante el juez”, explican las fuentes.

En el momento en que Jordi Pujol Ferrusola se hizo cargo de la administración del legado, repartieron la herencia. La familia reconoció ante la juez que tocaban a unos 60 millones de pesetas por cabeza. Fuentes cercanas a Jordi Pujol señalan a este semanario que fueron en concreto 62 millones, es decir, algo más de 360.000 euros en la actualidad. “Pero durante veinte años, ese dinero fue invertido, y bien invertido, hasta acabar convirtiéndose en un pequeño capital, que era el que legalizaron el año pasado”, añaden las mismas fuentes.

Según documentos internos de Banco Madrid, Marta Ferrusola y sus hijos Marta, Pere y Mireia abrieron en esta entidad sendas cuentas el 10 de julio de 2014. Al día siguiente, traspasaron el dinero de Andorra a estas cuentas. La matriarca tenía 838.194,96 euros; Marta Pujol tenía 531.979,69 euros; Pere Pujol tenía 701.291,39 euros; y Mireia Pujol, 1.072.717,92 euros. El día 14 de julio, todos ellos hicieron las paces con el fisco español al presentar una declaración complementaria de IRPF correspondiente al ejercicio 2010. Así, Marta Ferrusola pagó 382.926,60 euros; su hija Marta Pujol, 249.500,35 euros; Pere Pujol pagó 273.525,44 euros; y Mireia abonó 478.225,08 euros. A finales de julio de 2014, continuaron con la regularización de los años 2011 a 2013. Las cantidades abonadas fueron significativamente más pequeñas que las correspondientes a 2010, aunque Mireia tuvo que abonar todavía unos 32.000 euros en impuestos. Lo curioso, sin embargo, era que, en su declaración de la renta de 2013, Marta Ferrusola acababa de pedir una devolución de 2.137,03 euros; su hija Marta reclamaba 3.032,65 euros; Pere solicitaba 4.719,86 euros; y Mireia, 2.806,45 euros.

Indicios de blanqueo.

Los documentos internos bancarios señalan que el origen de este patrimonio “es una herencia de hace tiempo”, pero especifica en uno de sus párrafos que “los indicios de blanqueo en este caso no vienen determinados por la operativa desplegada en nuestra entidad (limitada a recibir unos fondos que a continuación se transfieren a la AEAT), sino por comportamiento previo que cabe deducir de tal operación, en la medida en que los clientes nos plantean la apertura de una cuenta con el único propósito de normalizar una situación tributaria irregular. Otro indicio que se ha tenido en cuenta para la realización de la presente comunicación es la información obtenida a través de fuentes externas, así como los positivos producidos en la búsqueda en listas negras”. Las listas negras no son otra cosa que los listados de personas de especial relevancia (como políticos), cuyos nombres y los de sus familiares son revisados con lupa si realizan operaciones o movimientos de dinero. Esta es una instrucción obligatoria para detectar posibles delitos que puedan cometer personas con puestos clave en la Administración.

La defensa de los Pujol espera poder refutar las acusaciones de blanqueo con documentos internos bancarios andorranos en los que se señala que no ha habido movimientos sospechosos de dinero. Uno de los documentos señala textualmente, refiriéndose a la cuenta de Marta Ferrusola: “Disponemos de extractos bancarios de Andbank desde el año 2002. Los extractos bancarios recogen que los fondos han estado estables en dicho banco”.

Pero Manos Limpias tiene todavía otro as en la manga: ha puesto a trabajar a uno de sus despachos para formalizar una acusación contra la familia Pujol por haber “conformado una forma de organización criminal” para delinquir, manifiesta Miguel Bernad a Tiempo. Sería, en este caso, una acusación complementaria a la de blanqueo de dinero. Esta acusación lleva también implícita la petición de severas penas de prisión, por lo que el talón de Aquiles del clan Pujol se agrandaría.

La fiscalía, por su parte, también cuenta con otra baza y ya tenía preparado un testigo sorpresa que iba a dinamitar toda la estrategia de la familia Pujol. Según ha podido conocer este semanario, se trata de un importante empresario catalán que está encausado por blanqueo de dinero. A cambio de declarar cómo pagaba comisiones a la familia y de explicar con detalle algunas operaciones concretas, solicitaba el sobreseimiento de la acusación de blanqueo que pende sobre él y que puede llevarle a prisión. Pero a finales de noviembre de 2014, cuando ya todo estaba casi hecho, el empresario se descolgó pidiendo, además, una compensación económica, por lo que su declaración ha quedado, de momento, paralizada.

El abogado acusador, Sebastián de Juan, por su parte, reconoce que “existe miedo entre los empresarios a declarar o acusar”. Pero otras fuentes apuntan a que se están barajando fórmulas para convencer a empresarios que pagaron comisiones con el fin de que puedan acudir a la fiscalía o al juzgado. Ya se vería, luego, las compensaciones que tendrían, aunque no se descarta ni siquiera que puedan ser acogidos como testigos protegidos, por lo que su identidad quedaría en el anonimato.

 

Los empresarios amigos.

De hecho, un reguero de empresarios han sido ya interrogados por la Policía en la causa que el juez Pablo Ruz sigue contra Jordi Pujol Ferrusola. Algunos de ellos reconocieron haber pagado sustanciosas comisiones al primogénito de los Pujol a través de tres de sus sociedades: Active Translation; Iniciatives, Marketing i Inversions (IMI); y Project Marketing CAT. Entre los grupos empresariales que supuestamente le pagaron por asesoramientos y por facilitarles información sobre posibles negocios se encuentran dos potentes grupos que han tenido cuantiosas adjudicaciones de obras públicas: el grupo Sumarroca y el grupo Copisa. Según consta en los informes de la Unidad de Delincuencia Económica y Financiera (UDEF) de la Policía, Emte, propiedad de la familia Sumarroca, le pagó más de 150.000 euros entre 2008 y 2009. Un representante de la compañía, Guillermo Lorenzo, aseguró que ese dinero no correspondía a negocios realizados en Cataluña, sino a servicios de consultoría “relativos a la prospección y eventual implantación en México de la sociedad Emte o de algunas de sus filiales en el ámbito de los sistemas de información y tecnología”. La Policía señala que “no se ha aportado dato alguno que permita la verificación de la participación en el mismo de Jordi Pujol Ferrusola, que además ni siquiera parece experto en esta materia”.

Se da la circunstancia de que el propietario de este holding, Carles Sumarroca Coixet, es íntimo amigo de Jordi Pujol padre. Ambos fundaron Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) en 1974, compartieron accionariado de El Correo Catalán a finales de los 70 y sus respectivas esposas fueron socias en la empresa Hidroplant. El primogénito de los Pujol se convirtió en comisionista de los Sumarroca ya en los años 90.

Empresas y obras.

Con el grupo Copisa, propiedad de la familia Cornadó, ocurre algo similar. Diferentes empresas de este grupo llegaron a pagar más de 3,5 millones a empresas de Jordi Pujol Ferrusola entre 2005 y 2009. Una de sus compañías, además, compró dos fincas de Mercè Gironés, esposa del primogénito de los Pujol, por 4,8 millones de euros en 2005. Apenas tres años antes, Gironés las había comprado por 217.000 euros. Los investigadores se extrañan también de que el holding Copisa pagó más de un millón de euros a Jordi Pujol Ferrusola supuestamente por conseguir las obras de una urbanización en Alicante. Lo raro es que las obras son adjudicadas por una empresa propiedad del holding y cuyo consejero delegado es José Cornadó, propietario de Copisa. En otras palabras: Cornadó pagó a un tercero para adjudicarse unas obras a sí mismo, lo que para la UDEF “carece totalmente de sentido”. La conclusión de los policías es lógica: “Como corolario irrefutable a enunciar a tenor de lo comentado, es que José Cornadó Mateu paga a Jordi Pujol Ferrusola para que negocie con José Cornadó Mateu la ejecución de unas obras la nada despreciable cifra de 1.116.891,33 euros”.

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