Sebastián Albella Amigo
Presidente de ls CNMV
Jurista con fondo barroco
Georg Friedrich Händel fue un músico sublime, pero un pésimo inversor. Su sólida formación musical le llevó a la cumbre del barroco; su pésimo conocimiento de los mercados, a la ruina. Acaso por esta parábola, un rendido admirador de Händel, Sebastián Albella Amigo (Castellón, 1958) dio en presidente de la Comisión del Mercado de Valores (CNMV) ahora hace un año. El Derecho también tiene que ver, porque el músico se inició en la carrera de leyes y Albella la ha ejercido para el sector público como abogado del Estado y para el privado en el despacho Ramón y Cajal y en Linklaters, donde fue socio y miembro del Consejo Mundial.
Cumple un año como supervisor de los mercados y tiene algunas papeletas que resolver y alguna decisión controvertida. Entre las primeras, las secuelas del Popular, la nueva regulación de fondos de inversión, las opas sobre Abertis y Axiare y la posible oferta por NH. La controversia viene del buzón de denuncias que empezará a funcionar en la CNMV, que algunos interpretan como un manifestación de impotencia para llegar a todos los recovecos y las sofisticaciones de los mercados.


