Ángel Vilá Boix
Consejero Delegado de Telefónica
El cuidador de los inversores
En una gran organización nunca se sabe quiénes llegarán a la cúspide. En el caso de Ángel Vilá Boix, gerundense, son muchos los que intuían que el destino le tenía reservado un lugar en la cumbre. Ya lo tienen ahí, consejero delegado de Telefónica. Ahora toca vigilar la acción y la deuda, que para eso se ha curtido como financiero. Su buen trato con los inversores es un activo en estos tiempos, a la hora de explicar que el dividendo no es canónico.
Este ingeniero industrial por la Politécnica de Cataluña y MBA por Columbia, entró en Telefónica en 1977 como controller, uno de esos puestos en los que no se hacen amigos, pero inició el siglo ya como director de Desarrollo Corporativo, cargo desde el que ha cocinado las grandes operaciones de la empresa, O2, Vivo, EPlus, GTV. Antes había pasado por Citigroup, McKinsey y Ferrovial. A partir de 2011 añadió a sus responsabilidades la de financiero.


