El negocio que mueven las procesiones
La Semana Santa es un acontecimiento religioso popular que traspasa la devoción. Arrastra consigo una importante actividad económica que no para de crecer. Millones de personas llenan las calles y casi ven las procesiones con un vaso de cerveza en la mano.
En el mundo de las cofradías y hermandades de Semana Santa se dice que se vive una edad de oro. Se refieren a la explosión de nuevas hermandades, a la extensión de la afición al mundo cofrade, pero todo esto se traslada, también, al incremento del negocio alrededor de la semana de pasión, que también parece vivir una edad de oro. Un acontecimiento que, solo en Sevilla, tiene un impacto económico de 240 millones de euros, una cifra parecida a las ventas de una semana de El Corte Inglés en toda España.
No hay datos globales de lo que supone el tirón del consumo que provoca el fenómeno de las procesiones, pero en Sevilla, y también en muchas ciudades y pueblos de todo el país, la gente se echa a la calle durante horas y abarrota las terrazas y los bares. Los estudios que se han realizado hasta ahora sobre la importancia que tiene la celebración de la Semana Santa en la economía de una ciudad dan resultados que van desde los 240 millones calculados para Sevilla a los 42 de Córdoba, los 24 de Málaga, los 16 de El Ferrol, y los poco más de 2 millones en Palencia o Valladolid. Los métodos para medir los efectos son diferentes. Algunos de ellos han limitado su estimación al gasto medio de los que se alojan en hoteles y similares, pero no al que realizan los habitantes de la propia ciudad o sus alrededores, que no se alojan en estos establecimientos. Además, en Sevilla o Córdoba se analiza hasta la actividad económica que generan, desde la fabricación de cirios a la construcción de pasos o el bordado de mantos.
La Conferencia Episcopal Española persigue desde hace tiempo realizar un estudio sobre el impacto económico de la Semana Santa en toda España. Los cálculos los realizaría una gran consultora de prestigio. El antecedente es el cálculo que se realizó sobre la Jornada Mundial de la Juventud que se celebró en Madrid con la presencia del papa Benedicto XVI. En esa ocasión el impacto total estimado en toda España fue de 354 millones de euros, de los que 231 correspondían a la Comunidad de Madrid. Los obispos están muy interesados en subrayar cómo revierte su presencia en la sociedad desde el punto de vista económico cuando exponen todos los años el resumen de la actividad de la Iglesia católica en España en la memoria justificativa que presentan al Gobierno por los fondos que reciben por la asignación tributaria del impuesto sobre la renta. La intención del episcopado es perfeccionar con nuevos datos esta memoria, para describir en su totalidad el efecto económico que traslada la Iglesia católica española a la sociedad, también a través de fenómenos culturales y religiosos que tienen que ver con el turismo, como la Semana Santa, o el Camino de Santiago.
Los estudios analizan solo el negocio que se mueve alrededor del fenómeno de las procesiones y no de todo el gasto que se realiza en Semana Santa en viajes turísticos no relacionados con esta, como pueden ser los estrictamente vinculados a las vacaciones laborales para ir, por ejemplo, a la playa.
Los expertos que han elaborado los estudios subrayan la importancia de los datos en relación con el PIB de la provincia o de la propia ciudad. Así por ejemplo, la Semana Santa de la ciudad de Sevilla supone el 1,22% de la riqueza de la misma o el 0,7% de la provincia. Si el peso de la Semana Santa en toda España guardara esas mismas proporciones, supondría un impacto económico que estaría entre los 7.160 y los 12.480 millones de euros. Valga como comparación que los ingresos anuales de un gigante como El Corte Inglés son 14.500 millones de euros. La Semana Santa sevillana es algo excepcional, pero la que se vive en Córdoba capital, cuyo impacto económico es de 42 millones de euros, según un estudio de Analistas Económicos de Andalucía para Unicaja, el Ayuntamiento y la agrupación de hermandades y cofradías, supone el 0,35% del PIB de la provincia y aproximadamente el 0,7% del de la ciudad. Si estas tasas se experimentaran en el conjunto de España, el impacto económico estrictamente de la celebración religiosa se encontraría entre unos 3.000 y unos 6.000 millones de euros. Este tipo de cálculos son las únicas aproximaciones que, según los expertos, se pueden realizar a día de hoy para medir la importancia económica de la Semana Santa en toda España.
Impacto por habitante.
Otra manera de adivinar el efecto económico de la Semana Santa en España puede ser el de extrapolar su impacto por habitante. Estas son las cifras que se pueden manejar: en la ciudad de Sevilla, el impacto es de 342 euros por habitante. En Córdoba es de 130; en Málaga, de 42; y en Palencia, de 29. Si en la totalidad de España tuviera el mismo impacto que en Palencia, el efecto económico total sería de casi 1.400 millones de euros. Ya se ha dicho que toda España no vive la Semana Santa como lo hace Sevilla, pero si tuviera un impacto económico por habitante intermedio entre los estudios realizados, el de Córdoba, el efecto total en España sería de más de 6.000 millones de euros.
Si se extrapolara el impacto por habitante en la ciudad de Sevilla (que es de 342 euros per cápita) a toda España, sería como tener un negocio en todo el país de 16.000 millones de euros o 6.000 millones de euros, según se tenga en cuenta la población de la capital o solo de su provincia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que la importancia que la Semana Santa tiene para Sevilla es excepcional comparada con la que supone para otras ciudades.
Los datos de la Semana Santa de Sevilla son impresionantes. Una ciudad como esta, de unos 700.000 habitantes, tiene apuntados como hermanos en las cofradías a unas 200.000 personas. Hay muchas que son de fuera de Sevilla y hay quien está apuntado en más de una cofradía, pero que el número suponga casi el 30% de la población da la medida de la importancia del acontecimiento. De ellos, 47.200 pertenecen a cofradías que salen en la Madrugá del Jueves al Viernes Santo. Las cifras marean. A la calle salen unos 65.000 nazarenos de aquellos 200.000 hermanos que están apuntados en las cofradías. Solo en la Madrugá lo hacen 11.000, casi 10.000 el Domingo de Ramos. Hay 5.000 costaleros para ocupar los 40 puestos para calzar cada paso. En la Madrugá hay 500 costaleros. El Domingo de Ramos incluso hay unos pocos más: 528.
En Sevilla hay un total de 69 cofradías si se tiene en cuenta las que salen el Viernes de Dolores y el sábado previo al comienzo oficial de la Semana Santa, el Domingo de Ramos. Desde 1999, en que había 57 cofradías, han aparecido en Sevilla 12 nuevas hermandades de penitencia. Es decir, su número se ha incrementado en un 21%.
Según los datos ofrecidos por el Consejo General de Hermandades y Cofradías de Sevilla, el número de hermanos apuntados a las diferentes cofradías descendió debido a la crisis económica entre los años 2008 y 2011, pero desde entonces ha empezado a repuntar de nuevo, aunque, según el Consejo, de una forma poco significativa.
Por su parte, en la Conferencia Episcopal manejan como estimación que en España debe de haber un millón de hermanos. Si salieran a la calle en procesión solo la cuarta parte de ellos (en Sevilla lo hacen más, el 32%) y pagaran lo que se conoce como papeleta de sitio (unos 25 euros) supondría unos ingresos solo por este concepto para las cofradías y hermandades de 6,2 millones de euros. Eso, sin contar con las cuotas que se pagan a lo largo de todo el año, que en una de Sevilla pueden rondar los 50 euros anuales. Solo por este concepto podrían recaudarse en la ciudad hispalense alrededor de 10 millones de euros. Así, los ingresos por cuotas en toda España podrían colocarse alrededor de los 50 millones de euros o de unos 20 millones, si se tiene en cuenta que las cuotas en otros lugares de España son más bajas.
Efectos inducidos.
Los efectos inducidos son los más importantes, dentro del total. Según el estudio realizado en Sevilla por su Universidad, serían 164 de los 240 millones de euros. A continuación se encuentran por orden de importancia los efectos indirectos, donde se incluyen los gastos de visitantes y habitantes de la propia ciudad en el evento de la Semana Santa. En la ciudad de Sevilla suponen 68 millones de euros. Los efectos directos ascienden según este estudio a unos 8,5 millones. Otro estudio que se realizó antes, patrocinado por los empresarios de la ciudad, calcula que en la Semana Santa sevillana hay 909.000 personas, entre foráneos y locales. Una mayoría aplastante responde a las encuestas que ha tapeado o se ha tomado algo (el 70% de los que viven en Sevilla capital y el 90% de los visitantes españoles) y un porcentaje alto (entre un 30% de los visitantes de la provincia y el 70% de los extranjeros) van más allá y comen o cenan en un restaurante.
El gasto medio de los visitantes nacionales es de unos 68 euros y el de los extranjeros, de 70. La ocupación hotelera en estas fechas en Sevilla es la más alta del año. Según los datos oficiales, casi diez millones de viajeros en España participaron en algún acontecimiento religioso, y van en aumento. El gasto medio diario de estos turistas es de 44 euros.
Otros estudios anteriores analizaron en profundidad la actividad de los talleres de escultura y restauración, talla y dorado, orfebrería, bordado, confección de túnicas, las floristerías, o los fabricantes de cirios o de recuerdos relacionados con la semana de pasión sevillana, que suman 160 empresas y crean 570 empleos, aunque se alimentan también de los encargos de otras provincias, y que factura entre 5 y 7 millones de euros. La Semana Santa de Sevilla también es un negocio para los medios de comunicación. Alguno de sus periódicos ha confesado que en esas fechas sus ventas se incrementan en un 30%.
El Ayuntamiento, por su parte, se deja unos 6 millones de euros en sus dispositivos en estas fechas, desde quitar la cera del asfalto a la Policía Municipal, pasando por lo que, dentro de sus gastos sanitarios, dedica al centro de atención al costalero (8.000 euros en la última edición), donde fisioterapeutas atienden las lesiones de los que van debajo de los pasos. Es sorprendente la comparación con lo que se ingresa por el alquiler de sillas y palcos, unos tres millones de euros. Este año, el abono para el palco más caro cuesta 758 euros y el de una silla en la zona más cara (Campana) cuesta 147 euros. El dinero a repartir a través del consejo de hermandades por esta recaudación supone que cada una de las que lleva dos pasos disfruta de una ayuda de 31.000 euros gracias al ingreso de las sillas.
El referente de Córdoba.
El estudio realizado sobre la repercusión económica de la Semana Santa de Córdoba es el referente para un futuro estudio del impacto de esta celebración en toda España que planea la Conferencia Episcopal. En esta ciudad, donde el evento no tiene características tan excepcionales como en Sevilla, las cofradías gastan una media 60.000 euros anuales en sus gastos corrientes, que suman 1,3 millones de euros. Además, también acometen inversiones en compras de nuevos pasos, estandartes, mantos, coronas, etcétera. El estudio señala que podría alcanzar una media de 1,1 millones de euros adicionales al año. En total, el gasto anual asciende a 2,4 millones de euros. En esta ciudad, el gasto medio por participante, nazarenos y costaleros, entre cuotas, indumentaria y otros gastos rondaría los 60 euros anales. En Córdoba superan las 13.000 personas, por lo que estos gastos suman más de 800.000 euros, aunque hay 33.684 hermanos en el censo de las cofradías. No todos salen en las procesiones y algunos están apuntados en más de una, pero suponen el 10% de la población de la ciudad. En Sevilla, los 200.000 hermanos censados suponen el 30% de los 700.000 habitantes de la ciudad. En la ciudad de Córdoba salen a la calle 37 cofradías y hermandades, mucho menos que en Sevilla. La estimación que realiza la Conferencia Episcopal de que en España podría haber un millón de hermanos supone el 2% del total de habitantes de España.
Claro que no todas las provincias en España tienen la tradición de celebrar la Semana Santa con tantos fastos procesionales. Una buena medida la dan los presupuestos de las cofradías y hermandades en Toledo, de la que su arzobispado publica sus ingresos y gastos. Una de ellas, la Mayordomía del Santísimo Cristo del Prado, de Madridejos, alcanza los 86.000 euros, pero muy pocas son así. Otras apenas subsisten con unos cuantos centenares de euros al año. En Sevilla, no todas publican sus presupuestos. Algunas superan el millón de euros. La de alguna otra, como la de La Exaltación, alcanza los 150.000 euros anuales. Sin embargo, muchas cofradías contribuyen muy poco al dinero que necesita la Iglesia católica en España en su conjunto, una aportación que se realiza a través del llamado Fondo Común Interdiocesano. En Sevilla, menos de la mitad de ellas aporta a este fondo, aunque muchas invierten en caridad. La bolsa de caridad de la hermandad del Gran Poder supera los 170.000 euros, de un presupuesto total que ronda el millón de euros.
Comparaciones.
El estudio de Córdoba considera que los gastos directos (cofradías más gasto de las administraciones públicas) ascienden a 4,7 millones de euros. El dinero que se emplea en hostelería por las más de 700.000 personas que están en la calle esos días en la ciudad suma casi 25 millones, de los que casi 16 millones los aportan los que vienen de fuera de Córdoba.
Los efectos inducidos por el acontecimiento (los que van más allá de los directos de las cofradías y del gasto en hostelería) los valora este estudio en 12,8 millones de euros, por lo que establece que los efectos económicos totales de la Semana Santa de Córdoba son de 42 millones de euros. Esta cifra representa un 0,356% del PIB de la provincia de Córdoba y aproximadamente el doble sobre la economía de la ciudad. Para subrayar su importancia, los autores lo comparan con el impacto económico de otros eventos o equipamientos culturales en una semana. Así calculan que la Semana Santa cordobesa pesa, por ejemplo, cuatro veces más que el impacto económico que la Alhambra y el Generalife de Granada tienen en una semana.
El estudio sobre la Semana Santa de Málaga ofrece una información relevante para separar los visitantes que llegan al reclamo de las playas o de las procesiones. Según dicho estudio, siete de cada diez turistas durante este periodo tuvieron como principal motivo de su visita el de las procesiones. Sin embargo, el estudio solo considera el gasto medio de los visitantes y no cuenta, como otros, con el gasto realizado por los propios malagueños, ni por sus cofradías, ni el de los servicios públicos, por lo que el impacto de 24 millones de euros podría ser mucho mayor.



