El litoral se rusifica
La crisis económica y la consecuente bajada de precios en el sector inmobiliario atrae cada año a miles de ciudadanos rusos que aprovechan para comprar viviendas en nuestro país.
Antes de decidirse a comprar una vivienda en nuestro país, Dimitry Kandinsky ya venía de visita varias veces al año. Este ciudadano ruso tiene varios restaurantes en su país natal y ve en España un buen lugar para invertir. “De España me gusta sobre todo la gente, la atmósfera de confianza y buena voluntad, también el respeto que existe hacia la historia y la cultura”, dice.
Gracias a personas como Dimitry, Rusia se ha convertido ya en el segundo país cuyos ciudadanos más casas han comprado en el último año, con un 9% del mercado adquirido, según el Colegio de Registradores de la Propiedad. El número de ciudadanos rusos que llega a España en busca de una vivienda viene aumentando desde hace ya seis años y se mantiene como la mejor opción por detrás de los británicos.
La nueva Ley de Apoyo a los Emprendedores, aprobada por el Congreso de los Diputados, el Gobierno concede el permiso de residencia a todo ciudadano extranjero que compre una vivienda con un valor mínimo de medio millón de euros. Con esta medida, el Ejecutivo busca fortalecer la inversión en nuestro país por parte de ciudadanos, fundamentalmente extracomunitarios, con alto valor adquisitivo.
Una decisión no exenta de requisitos, como la ausencia de antecedentes penales, la necesidad de renovar este permiso a los dos años, así como mantener la inversión inicial de 500.000 euros en bienes e inmuebles. Este permiso no equivale a un permiso de trabajo, ni otorga derecho a la sanidad pública o prestaciones sociales.
Según algunos expertos, en principio el visado o autorización concedidos se circunscribe únicamente al territorio nacional. Para que la autorización de trabajo y residencia de un trabajador extracomunitario sea por lo tanto válida en la Unión Europea, el trabajador debe ser titular de una autorización específica denominada Tarjeta azul UE.
Otros casos.
Este fenómeno ya se produce en otros países, como Francia, Portugal o Reino Unido, según fuentes del Ministerio de Economía, aunque cada país aplica sus propias condiciones de inversión.
“España es un buen lugar para invertir solo por una razón: las reglas del juego son claras. Tú sabes qué esperar del Estado, las leyes funcionan para las personas y no al revés. Las autoridades españolas, sin duda, transmiten confianza en comparación con las rusas”, asegura Kandinsky.
José María Moros, gerente del Grupo Inmobiliario Rues, explica que uno de los factores más importantes para aumentar el número de turistas es establecer buenas conexiones aéreas entre las principales ciudades rusas y nuestro país. Pone como ejemplo que, en la actualidad, para ir desde Moscú hasta Castellón un turista ruso debe antes volar hasta Valencia o Barcelona, lo que supone un trayecto muy pesado para llegar a una región con gran potencial turístico.
Para esta agencia, los visitantes rusos constituyen el 95% de sus clientes. Sin embargo, Moros asegura que pocos pueden realizar esa enorme inversión de 500.000 euros en una vivienda. “Rusia es uno de los países más extensos del mundo, pero solo un 10% de su población puede considerarse rica, aunque sin duda es un país que está evolucionando bastante bien”, afirma.
El cambio de las nacionalidades de los extranjeros que adquieren viviendas en nuestro país en los últimos años ha sido muy pronunciado desde la fase de ciclo alcista a la fase de ciclo bajista. Con la crisis económica, la mayor parte de estas viviendas, que anteriormente eran utilizadas como segunda residencia o residencia permanente indistintamente, en la actualidad se adquieren en mayor medida con fines vacacionales.
El sistema de funcionamiento suele ser siempre el mismo: en una primera toma de contacto los turistas vienen a conocer las playas, la gastronomía y el clima locales. Posteriormente regresan, ya con la intención de adquirir una vivienda de más o menos metros cuadrados, dependiendo del tipo de comprador.
Una panacea que parece alegrar a hosteleros, comerciantes y vendedores, que obtienen importantes beneficios gracias a estos clientes y al gran consumo que realizan. Por otro lado, el Gobierno trata de dar salida al stock sobrante de viviendas.
Reagrupación familiar.
Otra ventaja que los ciudadanos rusos tienen en cuenta es la posibilidad de traer a la familia consigo. Para eso se puede solicitar una autorización de residencia, utilizando el procedimiento de reagrupación familiar.
La mayor parte de estos nuevos inquilinos del Este se concentra en el litoral. Lugares como Alicante, que ya cuenta con una población de más de 10.000 rusos, o la costa catalana. Los principales reclamos son el sol, el mar y la buena gastronomía.
Aunque no todos los rusos que llegan a nuestro país lo hacen con fines turísticos. Una fuerte clase media, joven y moderna se desplaza hasta nuestras fronteras en busca de una mejor calidad de vida y una educación europeizada. “Hay muchas parejas que buscan en España un colegio para sus hijos, una buena asistencia sanitaria... Es normal, imagínate vivir gran parte del año a varios grados bajo cero”, asegura José María Moros.
La demanda en ciertas zonas como la Costa Brava o la Costa Dorada es tal que ya se han creado agentes inmobiliarios especializados en clientes rusos. Este es el caso de Elena Popova. Llegó a España con la intención de realizar un máster en la Universidad de Barcelona. Compagina sus estudios con su actual trabajo. Organiza viajes y compraventa de inmuebles y otros bienes para sus compatriotas. A través de la página web asesoriabarcelona.info entra en contacto con sus clientes en Rusia y es que, como ella misma dice, “el ruso confía en el ruso”. Generalmente los requisitos de los clientes son similares: “Buscan una vivienda reformada, que esté cerca del mar y si tienen presupuesto prefieren un chalé a un apartamento, aunque hay de todo”. Elena los describe como personas discretas, aunque no escatiman en gastos. “Es más fácil encontrarlos en zonas más lujosas como Marbella, la Costa Brava o Playa de Aro”. Otoño e invierno son las estaciones preferidas para viajar a nuestro país.
De momento, gracias a estos nuevos inquilinos extranjeros, la situación en el campo de la hostelería y la compraventa de inmuebles ha mejorado notablemente en muchas zonas de nuestro país aunque en otras apenas se siente. La presencia de estos visitantes suele focalizarse en lugares concretos y no se extiende a lo largo de todo el territorio nacional, por ello esta opción supone un gran revulsivo fundamentalmente para la economía local.



