El intento de la visita de JFK a España
En mayo de 1963 se produjo el momento de mayor tensión entre la Administración de Kennedy y el régimen de Franco. En España se acababa de fusilar al dirigente comunista Julián Grimau y el embajador Antonio Garrigues fue llamado a consultas por Madrid, con el fin de cerrar los últimos flecos de la negociación sobre las bases.
Garrigues pidió a los norteamericanos una carta personal de Kennedy a Franco que luego pudiera hacerse pública. Al “no ser un hombre del régimen”, como subrayó el Departamento de Estado a Kennedy, el embajador quería que Washington tuviese un “gesto conciliador” con su trabajo. Sin embargo, el Gobierno americano descartó la idea de la carta personal –“No sería entendida en Europa Occidental tras las secuelas de la sumaria ejecución de Grimau”– y decidió que Kennedy recibiese a Garrigues en su despacho durante 15 minutos para trasladarle un “mensaje verbal” a Franco.
Antes de la reunión se le advirtió a Kennedy que Garrigues intentaría sacarle “un compromiso, aunque fuese vago” de una visita suya a España, bien en el transcurso de ese verano, bien en la primavera de 1964. Además, el Departamento de Estado preveía que el embajador pidiese una relación más estrecha en el plano defensivo “como un tratado de mutua defensa o algo menos formal que nos comprometa a defender a España”, así como un respaldo de Washington a la pretensión española de ingresar en la OTAN y el Mercado Común Europeo.
En todas estas cuestiones se desaconsejó a Kennedy dar su apoyo. El presidente sí enfatizó un mensaje: “Moscú sabe que poniendo en peligro a España se estará haciendo lo mismo con Estados Unidos”.



