El hombre que lo sabe todo de Urdangarin
El guardián de los secretos de Nóos ha confirmado en su confesión ante la fiscalía cómo funcionaba la trama. La declaración de Marco Antonio Tejeiro condena al marido de la infanta Cristina.
“Hola Iñaki”. Con esta familiaridad se dirigía Marco Antonio Tejeiro, el contable del entramado empresarial del caso Nóos, a Iñaki Urdangarin, el marido de la infanta Cristina. Es el 26 de noviembre de 2009 y en un correo electrónico espera instrucciones: “Te enumero las facturaciones que a día de hoy estamos haciendo para que me digas si hay que incrementar alguna o todo sigue igual”. Iñaki Urdangarin trabaja en esa fecha en Telefónica tras la recomendación desde la Casa Real a través del abogado del rey Juan Carlos, José Manuel Romero, conde de Fontao, de apartarse de los negocios del Instituto Nóos. A la dirección de correo electrónico de Urdangarin en Telefónica Latinoamérica llega ese correo que tiene como asunto “¿revisión facturaciones?” y donde aparece lo que el marido de la infanta Cristina facturaba a las empresas Mixta África, Motorpress, Pernod Ricard, Havas Sport y Aceros Bergara. La de Motorpress alcanza los 17.500 euros al mes.
Una vez cerrada la investigación y a las puertas de un juicio oral, los ojos se centran en este farmacéutico reconvertido en administrativo, que trabajó también como comercial a lo largo de su carrera profesional y que sirvió tanto para ser el contable como para aparecer como presidente de Nóos en sus comienzos; tanto para contratar personal como para sentirse perdido a la hora de entender el funcionamiento de un entramado empresarial en paraísos fiscales. Confesó que no hablaba con Londres, sede de una de las empresas de la estructura en paraísos fiscales, porque no sabe inglés. No lo necesitaba. La investigación señala que era una empresa vacía, una tapadera cuyas facturas se encargaba de elaborar el propio Marco Tejeiro en su despacho como si hubieran sido facturadas desde Inglaterra.
Pacto con la Fiscalía.
Ahora, después de que el juez dé por cerrada la investigación, el hombre que lo sabe todo de Iñaki Urdangarin, el guardián de los secretos de caso Nóos, ha pactado con la fiscalía certificar que todo lo que dice la investigación judicial es cierto para intentar salvarse de la cárcel, a sus 56 años. Que el entramado de Nóos servía para que los fondos que se cobraban por una aparente asociación sin ánimo de lucro fueran a parar a las lucrativas empresas de Iñaki Urdangarin y Diego Torres, que se hacían facturas falsas, que se cargaban gastos personales indebidos a la empresa de Urdangarin y la infanta, que había una estructura en paraísos fiscales a la que se canalizaban fondos... Por sus manos pasaron todas las facturas, los gastos personales, la compra del palacete de Pedralbes en Barcelona en el que vivieron los duques de Palma. Marco Antonio Tejeiro Losada lo sabe casi todo y gracias al acuerdo con el fiscal conseguirá una rebaja en su condena. El juez no ha admitido el escrito con este acuerdo por extemporáneo, pero ya se verá en el próximo juicio oral.
De todos los registros realizados aquel 7 de noviembre de 2011, cuando empezó todo, cuando estalló públicamente el caso que más ha perjudicado a la Corona con una operación policial bautizada con el nombre de Babel, el único sobre el que la policía llama la atención al juez Castro, con cierta sorpresa, es el de la sede de una empresa poco relevante, Shiriaimasu, que resulta ser también el domicilio particular de Marco Tejeiro, en la localidad barcelonesa de Sant Joan Despí. Ahí se intervinieron “numerosas hojas manuscritas relativas a la creación de una estructura societaria fiduciaria en Belice y Reino Unido, así como la estructura financiera de la misma, referido a la entidad mercantil De Goes Center for Stakeholder Management”. En principio, solo esperaban encontrar contratos con administraciones públicas y quizá otros que probaran los negocios entre la entidad sin ánimo de lucro y las lucrativas empresas de Torres y Urdangarin, pero no una estructura en paraísos fiscales. En esos papeles aparecen ya las siglas DT e IU, las que corresponden con los dos principales protagonistas del caso. La policía analiza la documentación y ya sospecha que “presumiblemente Diego Torres e Iñaki Urdangarin han podido utilizar dicha estructura societaria fiduciaria para desviar fondos del Instituto Nóos”. La principal pista tras los registros se encuentra, por lo tanto, en la casa de Marco Tejeiro, el contable que lleva la administración diaria.
Como en el caso Gürtel, donde “el puto pendrive”, como lo denominaron los implicados en la trama, puso al aire sus vergüenzas, el contable tiene la información. Como el extesorero del PP Luis Bárcenas trae de cabeza al partido en el Gobierno. Como mucho antes lo hizo el contable de Filesa, Carlos Van Schouwen, en el escándalo que salpicó al PSOE a finales de los ochenta del pasado siglo.
Relaciones amigables.
Así que Marco Tejeiro es clave para acusar y para absolver. Su información es muy valiosa. Se relacionaba con todos amigablemente. “Hola Carlos, tienes que firmar esta solicitud y dársela a Iñaki”, escribe en un correo que envía al secretario de la infanta Cristina, Carlos García Revenga. Marco Tejeiro, el hombre sobre cuyas espaldas se cargaba toda la gestión administrativa, tuvo una nómina de 1.598 euros brutos al mes, al menos según los documentos que constan en el sumario. Tejeiro es el hombre que va con toda la documentación para arreglar los problemas sobre la justificación de gastos de los actos organizados por el Instituto Nóos en Valencia. Este farmacéutico reconvertido en asesor fiscal y administrativo tenía dificultades. Según el socio de Urdangarin, Diego Torres, Marco Tejeiro “no entendía absolutamente nada y no sabía hacerlo”. Sin embargo, sobre él recayó todo el trabajo. Y también hacia él se sacudieron las responsabilidades. Diego Torres dijo que toda la administración y facturación la llevaba Marco Tejeiro, incluida la relacionada con el entramado de sociedades en paraísos fiscales. Según el hilo de esa declaración, es el hombre que gestiona transferencias al exterior, a la estructura fiduciaria que Torres asegura que no solo le beneficiaba a él, sino también a Urdangarin.
Hasta el final, Marco Tejeiro sigue trabajando. En la última creación para intentar mantener el negocio, la Fundación para el Deporte, Cooperación e Integración Social, Tejeiro sigue siendo uno de sus empleados.
Diego Torres lo tiene claro, Marco Tejeiro y su hermano Miguel, que hace de abogado de Urdangarin, se van con el duque de Palma cuando ambos se separan y trabajan con él hasta el final. Torres sostiene que por eso sus declaraciones benefician más a Urdangarin que a él. A pesar de que Miguel y Marco son sus cuñados (son hermanos de la esposa de Torres, Ana María Tejeiro) las relaciones están rotas con Diego Torres. Marco Tejeiro, por ejemplo, sostiene que metía las facturas para justificar las subvenciones que Torres le ordenaba. Este, por el contrario, lo desmiente categóricamente.
Pero Marco Tejeiro no era tan poca cosa. Constaba como director general del Instituto Nóos, la asociación sin ánimo de lucro que organizaba eventos mediante convenios con comunidades autónomas como la valenciana o la balear. En su cuenta de correo, Marco Tejeiro recibía el “report progresos del día”. Es quien tiene la responsabilidad de expedir los certificados sobre los trabajos realizados, los empleados que han participado. Del nivel que alcanza Marco Tejeiro da cuenta también el hecho de que fueran él y su hermano Miguel quienes volaran con Torres e Urdangarin en un viaje relacionado con los negocios de sus empresas. Parecen los cuatro principales ejecutivos.
En su poder se encuentran las notas manuscritas con la triangulación del flujo de fondos con una nota al pie del esquema que dice “Objetivo: rebajar en 275.000 euros beneficios de Nóos Consultoría” mediante facturas que, según la investigación, no tenían detrás ningún servicio prestado. Algunos testigos han declarado que Marco Tejeiro les indicó que facturaran trabajos al Instituto Nóos que no habían realizado.
Según la asistente personal de Iñaki Urdangarin, Julita Cuquerella, Marco Tejeiro se encargaba de los gastos imputados a la empresa de Urdangarin y la infanta. Entre ellos están los de los teléfonos de la sede de la empresa y a la vez vivienda familiar. También sobre vuelos y otros gastos. “He metido alguna gasolina camuflada entre las facturas, pero en puridad no podría meterlos”, dice Tejeiro en uno de sus correos electrónicos.
Paraísos fiscales.
La investigación judicial señala que Marco Tejeiro fue la persona que elaboró facturas “totalmente falsas” de las empresas radicadas en paraísos fiscales cumpliendo órdenes de Diego Torres y de Iñaki Urdangarin.
Este, sin embargo, no le cubrió en su declaración judicial. El 17 de febrero de 2012, el duque de Palma descarga sus responsabilidades sobre Marco Tejeiro en lo que se refiere a la emisión de facturas falsas. Urdangarin niega haber ordenado elaborar esas facturas. Todo lo dejaba en manos de sus asesores, confiaba en ellos y no le inspiraba ningún recelo que la profesión inicial de Marco Tejeiro fuera la farmacia, ya que desde hacía mucho tiempo lo conocía dedicado a temas contables, según sus propias declaraciones. Tanto confiaba como para que en sus manos estuvieran también las facturas de los gastos para acomodar la vivienda en Washington de Iñaki Urdangarin y la infanta.
Marco Tejeiro era, para algunos, el tercero en jerarquía en Nóos tras Urdangarin y Torres. Era el secretario general de la Asociación Instituto Nóos de Investigación Aplicada, la que, entre otras cosas, se dedicaba a “realizar investigaciones sobre el papel de la inteligencia de mercado en la competitividad de las empresas”. En el acta fundacional el presidente había sido el propio Marco Tejeiro. Para la investigación policial, Urdangarin, Torres y los hermanos Tejeiro “conformaban un círculo cerrado de toma de decisiones”.
Era el hombre al que Urdangarin encargó que llevara la administración diaria de su sociedad familiar Aizoon. En las notas manuscritas requisadas en el registro de su casa se puede leer, bajo el epígrafe de gastos, los de la hipoteca de los tres pisos comprado en Palma de Mallorca. “Hice lo que me mandaron”, dijo a la policía. Ahora, con el acuerdo con la fiscalía, cierra el círculo.
La acusación de Manos Limpias no cree necesario que tras este pacto de conformidad volviera a declarar, como en principio ordenó el juez José Castro. La representante de esta acusación, Virginia López-Negrete, recuerda que Marco Tejeiro no ha ofrecido prestar declaración y cree que no aporta nada nuevo. En cualquier caso, el peso de su testimonio, que confirmará otras pruebas, será determinante en el juicio.
En el interrogatorio al que sometió a la infanta Cristina (la primera vez en la que tuvo que declarar ante el juez un miembro de la Casa Real) el juez Castro aprieta para ver si admite conocer a Marco Tejeiro. Cristina lo niega reiteradamente.
El fiscal ya intentó neutralizar la versión de que la infanta se encargó de la contratación de personal para Aizoon. Estas pruebas son correos entre Marco Tejeiro y su hermana Ana María y su marido, Diego Torres, sobre la contratación de trabajadores. El fiscal quiere apuntalar así su versión de que la hermana del Rey no tenía conocimiento de lo que se hacía dentro de la empresa Aizoon, de la que era socia a medias con Urdangarin. Por eso, la abogada de la acusación de Manos Limpias se muestra indignada con lo que considera el papel de la fiscalía para intentar salvar a la infanta.
Diego Torres, el socio de Iñaki Urdangarin, era hasta ahora el imputado que más daño ha hecho a lo largo de la instrucción al duque de Palma, especialmente con la publicación de sus correos electrónicos. Torres estableció también una estrategia para defenderse salpicando a la infanta Cristina. El socio de Urdangarin sostiene que todo era legal puesto que todo era conocido por la Casa Real. Pero ahora cobra toda la relevancia el yacimiento de datos en poder del contable Marco Tejeiro. Sus papeles, sus anotaciones, sus correos electrónicos, ponen en un serio aprieto a todos los imputados. Marco Tejeiro es hermano de Miguel y Ana María, también protagonistas del caso. Su hermana está casada con Diego Torres. Miguel y Marco mantienen todavía en común al mismo equipo de abogados.
Marco Tejeiro es clave porque sobre sus espaldas han recaído todas las culpas. El resto de los implicados lo hacen responsable. En sus declaraciones le señalan siempre. Es el que llevó los impuestos de las sociedades, el que decidió cargar las facturas a las empresas. En definitiva, la salida natural de los implicados en el caso ha sido señalar que no sabían nada y que de esas cosas se ocupaba su asesor, Marco Tejeiro.
Los gastos de la infanta Cristina.
Este asesor, por ejemplo, cargó gastos personales de Iñaki Urdangarin y de la infanta a cuenta de la empresa Aizoon, una irregularidad para pagar menos impuestos. En algún caso, el contable lo ha reconocido. José Castro, por su parte, ha aprovechado para utilizarlo a la hora de imputar a la infanta Cristina, como cuando el juez sostiene que la hermana del nuevo Rey no pudo estar al margen de que, por ejemplo, se facturaran a esta empresa gastos como un viaje a Río de Janeiro de la infanta con Iñaki Urdangarin y sus cuatro hijos por importe de 5.000 euros.
El juez tiene claro que Marco Tejeiro sigue las instrucciones de Urdangarin y Torres. Así, por ejemplo, elaboró facturas que “aunque aparentaran haber sido elaboradas en Belice o en Londres, lo habían sido en Barcelona por don Marco Antonio Tejeiro Losada”.
Para el juez Castro, Aizoon, la sociedad de Urdangarin y la infanta Cristina, es “una sociedad pantalla que con un disfraz mercantil tenía como cometido real el ingresar parte del dinero obtenido por la Asociación Instituto Nóos de Investigación Aplicada en contrataciones que revisten claros indicios de ser delitos de malversación de caudales públicos”. También considera que servía para ingresar los fondos que se debían declarar en el IRPF a través de la empresa, para evitar el pago de este tributo.
Es Marco Tejeiro el que se encarga de realizar las facturas en las que pone los trabajos que realizó Aizoon, pero al juez le dijo que en realidad no sabía qué trabajos se hacían.
“No hace falta que en el sobre se vea el nombre de la infanta”, dice Marco Tejeiro en un correo que envió el 2 de octubre de 2006 a una empleada del BBVA sobre la correspondencia que se enviaba sobre la tarjeta de crédito de Aizoon a nombre de la infanta. Es la huella de este contable, administrativo, secretario y hombre para todo la que aparece en los documentos que revelan las presuntas irregularidades cometidas a través de la trama. Por sus manos pasa hasta la información necesaria para realizar la declaración de la renta de la infanta. Cristina de Borbón insiste ante el juez en que no conoce a Marco Tejeiro a pesar de que es el encargado de pasarle al funcionario que realiza la declaración de la renta a la infanta, Federico Rubio Carvajal, los datos sobre el proyecto para afrontar económicamente la compra del palacete del barrio de Pedralbes, que se convirtió en el nuevo domicilio de la pareja y también en la sede de Aizoon. Esa información que pasa por sus manos es especialmente delicada. El palacete se puede pagar, en parte, gracias a 1,2 millones de euros que aporta el rey Juan Carlos. Es delicada en cuanto a que declarar ese dinero como préstamo o como donación tiene una repercusión muy diferente en el pago de impuestos.
El 15 de junio de 2004 Marco Tejeiro recibió un correo electrónico cuyo remitente era [email protected]. Es Iñaki Urdangarin, que le ordenaba remitir esos datos a Rubio Carvajal. La defensa de Diego Torres intentó que se le llamara a declarar sin éxito. En esos papeles también se comprueba, según el juez, que al presidente de La Caixa, Isidro Fainé, también le llega esta información, según el destinatario que aparece en estos folios. En uno de ellos aparece “números Fainé.xls”. La infanta, por cierto, respondió una vez más “no sé” cuando el juez le pidió explicaciones.
El pacto entre la fiscalía y el guardián de los secretos del entramado de Nóos acorrala a Iñaki Urdangarin. Pero también asegura que el hombre que sabe todo o casi todo lo que ocurrió no hable más. Y todavía hay secretos que desvelar.



