De presidenta a alcaldesa
Si Ruiz-Gallardón se convierte en ministro, Ana Botella será alcaldesa, a riesgo de reabrir la guerra con Aguirre.
La guerra que durante años han librado la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, y el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, por asegurarse su cuota de poder en el PP no solo se ha saldado con la presunta derrota de la primera que supone la inclusión, por fin, del edil en la lista electoral al Congreso. Hay otro efecto colateral: si la llegada de Ruiz-Gallardón al Congreso es paso previo para que se convierta en ministro de Mariano Rajoy, tal y como nadie duda, Ana Botella se convertirá en alcaldesa de Madrid.
Gallardón puede ser alcalde y diputado (más como excepción que contempla el reglamento de las Cortes pero que Rajoy ha decidido hacer casi general en sus listas electorales) pero no alcalde y ministro. Y se da también por supuesto que el vicealcalde, Manuel Cobo, iría con él. Así, el bastón municipal pasará a Botella, a la que muchos en el PP ven más como cuota del aznarismo que como dirigente político. Quien así la ve duda de si podrá gestionar el Ayuntamiento más endeudado de España -con más de 7.000 millones de euros pendientes de devolver- y ganar las próximas elecciones municipales y mantener para el PP el Ayuntamiento de Madrid. Botella también tiene defensores, que rechazan su imagen de política consorte, destacan que “vive la política de manera muy natural” y que alcanzar un cargo político como la alcaldía de Madrid es algo “que ha esperado” toda la vida.
Los orígenes de su trayectoria política se remontan a los años 80, cuando fue ella la que animó a Aznar a que entrara en el PP. Cuando este lo hizo, ella siguió trabajando en la Administración -es técnico de Información y Turismo del Estado- y no llegó a la primera línea hasta el año 2003, cuando Gallardón la incluyó en el número tres de su lista electoral para el Ayuntamiento. La guerra entre Gallardón y Aguirre ya estaba abierta por aquel entonces y su nombramiento fue interpretado como un guiño al ala más conservadora del PP madrileño. Con las elecciones de 2004 a las puertas, que todo el mundo daba por sentado que ganaría Rajoy, ya se empezó a especular con la misma situación que ahora: que Gallardón fuese nombrado ministro, se llevara a Cobo con él y quedara Botella para sucederle.
La sucesión de Gallardón por Botella no es una novedad, aunque sí lo es la posibilidad de reabrir la batalla entre Gallardón y Aguirre. El motivo serían los planes de esta de retirarse de la política paulatinamente y sus deseos de terminar donde empezó, en la alcaldía de Madrid. Así, los planes del alcalde habrían chocado de nuevo con los de la presidenta. Aparentemente, Aguirre ha enterrado el hacha, pero este tema le ha vuelto a dar pie para llevar la contra dentro del partido. Es la única que habla en público de lo que aún nadie quiere hablar, de los planes de Gallardón de convertirse en ministro -“su sueño”, ha dicho Aguirre- y de Botella de ser alcaldesa, puesto que desempeñaría “estupendamente bien”.



