Convergència se refunda para ser independentista

27 / 01 / 2015 Antonio Fernández
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Los próximos meses van a ser trepidantes en la política catalana, marcada ya por la convocatoria de elecciones autonómicas para el 27 de septiembre. 

La política catalana viajará a altísima velocidad en 2015. En el horizonte se dibujan tres hitos: las elecciones municipales de mayo, las autonómicas de septiembre y las legislativas, para las que todavía no hay una fecha concreta. Ante ello, el mapa político deberá recomponerse, porque hay fuerzas políticas que deben reubicarse en la escena pública. La primera que acometerá cambios importantes es Convergència Democràtica de Catalunya (CDC). Su apuesta decidida por la independencia y el empuje de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) amenaza la hegemonía de los convergentes, que tienen que renovarse o prepararse para perecer.

Su primer movimiento será la refundación del partido el próximo mes de febrero. Lo hará mediante un consejo nacional, dejando la confirmación de los cambios para un posterior congreso. Fuentes internas de CDC reconocen a Tiempo que esta refundación es necesaria por dos motivos fundamentales: en primer lugar, para adaptar el partido a la nueva estrategia que pretende conseguir que Cataluña sea un Estado independiente. En segundo lugar, la imagen de CDC necesita un lavado. Los últimos años han sido nefastos: el escándalo del Palau de la Música y el caso Crespo, el alcalde de Lloret imputado por su relación con la mafia rusa, son solo dos pequeños ejemplos. Con motivo del caso Palau, Convergència tuvo que depositar más de 3 millones de euros en el juzgado y para ello avaló ese dinero con su sede. Para colmo, su secretario general, Oriol Pujol Ferrusola, tuvo que dimitir por su doble imputación por soborno en el caso ITV. La guinda la puso el expresidente Jordi Pujol, que en verano pasado reconoció que su familia había ocultado cuentas millonarias en Andorra durante 34 años. Esta sucesión de escándalos
 ha dinamitado la imagen del partido a nivel popular.

“Evidentemente, CDC necesita desligarse de todos estos escándalos, pero también es verdad que debe adaptarse a las nuevas circunstancias nacionales”, reconoce a Tiempo una persona de la dirección del partido. Esas nuevas “circunstancias nacionales” son el cambio de rumbo que CDC inició en 2012, cuando apostó por primera vez por la independencia, y que ahora deberá incorporar a sus bases programáticas.

Paso por las urnas.

De momento, los pronósticos, sin embargo, no son precisamente favorables a los convergentes. Los sondeos apuntan a que ni siquiera sumando los escaños de Convergència con los de ERC tendrían la mayoría absoluta de una Cámara que tiene 135 miembros. En la actualidad, suman 71 escaños, por lo que pueden dar estabilidad a un Gobierno, pero la geografía futura es muy distinta, puesto que al no tener mayoría absoluta no se podrá formar un Gobierno con un mínimo de estabilidad.

Oficialmente, desde CDC quitan hierro al asunto. En las más altas instancias aseguran que Convergència está dispuesta a dar un paso atrás si con ello beneficia “a el país”. Además, subrayan que durante los dos últimos años “se mantuvo bajo el perfil de Artur Mas en beneficio del bloque soberanista. No eran momentos de personalismos ni de partidismos, por lo que nos mantuvimos en un discreto segundo plano”. Pero la procesión va por dentro. La incógnita está en saber qué hará Artur Mas si realmente las expectativas se confirman y obtiene solo 34 escaños. “Difícilmente un partido puede permitir que su cúpula pierda la mitad de los escaños sin pedirle responsabilidades”, admite un ex alto cargo de la formación nacionalista. Y otra fuente señala que “ganando las elecciones, aunque sufra un varapalo, Mas tiene la excusa para continuar. Pero en realidad, sería muy difícil de explicar su continuidad si cae por debajo de los 40 escaños, aunque quede a una respetable distancia con el segundo”. Nadie explica, sin embargo, el empeño de Convergència en asumir el independentismo cuando desde que comenzó esta deriva no ha dejado de perder votos. “Ha habido un cambio ideológico en la sociedad catalana. La mayoría de la población está a favor de la independencia. Y lo que hemos hecho nosotros es adaptarnos a las circunstancias y caminar al lado de la gente. Hemos perdido votos, es cierto, porque teníamos un votante no independentista, pero ahora se trata de atraer al votante independentista, que es mayoría en el país”, explica a Tiempo una fuente de CDC.

Un paso adelante.

De todos modos, la dirección convergente trabaja ahora en dos direcciones: la primera, preparando la estructura para acometer las tres elecciones de este año; la segunda, tratando de atar una hoja de ruta “nacional” y consensuada con ERC. Ambos partidos deberán aprobarla e incorporarla posteriormente a sus respectivos programas electorales.

El coordinador general de CDC, Josep Rull, compareció ante el consejo nacional de esta semana con tics optimistas y desgranó los cuatro grandes ejes en los que trabajará su partido durante los próximos meses: la construcción de estructuras de Estado; el ensanchamiento de la base del independentismo; la proyección exterior del caso catalán; y “seguir gobernando y haciendo política”.

Explicó a sus huestes que lo primordial es “continuar construyendo estructuras de Estado que nos permitan afrontar con valentía el día D+1, el día siguiente”. Y situó este punto y el del reconocimiento internacional como los más importantes. “Poder consolidar la Generalitat en el exterior y consolidar la Hacienda propia nos permitirá construir el Estado independiente. Se es Estado en la medida que los otros Estados te reconocen como Estado independiente”, clamó en el cónclave. Se trata de dar un paso adelante en la creación de las estructuras de Estado, porque algo parecido hará con la Agencia Tributaria Catalana, que espera aumentar su plantilla un 50%. La intención es tenerla a punto en este año para que pueda recaudar y gestionar todos los impuestos de la comunidad, incluidos los que dependen de la Administración central.

Cuidado con el socio.

Convergència, no obstante, deberá tener mucho cuidado con los pasos que da, puesto que sus socios de Unió Democràtica de Catalunya (UDC) no están dispuestos a abandonarse en brazos de ERC a cualquier precio. Los democristianos se muestran favorables a la creación de estructuras de Estado, pero rechazan  “imposiciones de ERC”. Además, en la última reunión del comité de Gobierno de Unió se valoró positivamente el acuerdo de CiU y ERC pero el secretario general, Ramón Espadaler, recordó que ante las elecciones del 27-S “falta concretar un conjunto de aspectos, particularmente los que tienen relación con el contenido programático detallado y con el formato de la candidatura”.

En otras palabras: Convergència debe contar con la anuencia de los democristianos en los temas de contenido de programa y de confección de listas, puesto que Artur Mas quiere incorporar a independientes en la candidatura pero Unió no está dispuesta a perder cuota (actualmente es del 25%). Si el president ofrece puestos a la Asamblea Nacional Catalana (ANC), a Òmnium Cultural o a la Asociación de Municipios por la Independencia (AMI), debe ser a costa de Convergència.

Grupo Zeta Nexica