Constituciones fantasma en Cataluña

26 / 05 / 2016 Antonio Fernández
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Cataluña tiene ya dos propuestas de texto constitucional que nadie ha pedido ni aprobado.

Cataluña entra, según los independentistas, en la última etapa antes de la separación de España. Y lo hace sin saber muy bien hacia dónde caminar. Faltan las principales estructuras de Estado a las que Artur Mas dio prioridad absoluta, como la Agencia Tributaria Catalana, la Agencia de la Seguridad Social Catalana o el Banco Central. Pero, en cambio, ya tiene varias Constituciones, lo que no deja de ser paradójico... y vistoso.

La pasada semana, los miembros de la plataforma Constituïm (veinte “expertos” de diferentes ámbitos) entregaron a la presidenta del Parlamento, Carme Forcadell, un ejemplar de la Constitución que ellos mismos habían elaborado. Una Constitución de 148 artículos y varias disposiciones adicionales que pretende enterrar la Carta Magna española de 1978 y establecer las bases de la república catalana.

¿Significa eso que Cataluña ha dado un paso más en la independencia? Nada de eso. “Ese texto tiene solo un valor testimonial. Es una propuesta que tiene el valor justo de que está redactada por una entidad de la sociedad civil, pero nada más”, explica a TIEMPO una fuente de Junts pel Sí (JxS), la plataforma formada por Convergència Democràtica de Catalunya (CDC) y Esquerra Republicana (ERC) que gobierna la Generalitat.

Esta fuente advierte que una Constitución catalana “se deberá escribir y aprobar en un Parlamento que surja de las urnas y esté legitimado. En estos momentos, toca hacer un debate con la sociedad civil, no articular el texto normativo. Y antes de que haya Constitución tiene que haber unas elecciones constituyentes. Será el Parlamento que salga de esas elecciones el órgano que la discutirá y la pondrá a votación”.

La hoja de ruta de JxS señala que existen dos fases en la larga marcha hacia la independencia: la que comienza tras el 27 de septiembre de 2015 (fecha de las elecciones autonómicas), en la que estamos ahora (en la que se deben crear las estructuras de Estado y que culminará con la proclamación de la independencia, “que supondrá la desconexión respecto al ordenamiento jurídico español vigente y la aprobación de la ley de Transitoriedad Jurídica y la ley del Proceso Constituyente”.

Todavía no

La propia Asamblea Nacional Catalana (ANC), la entidad cívica más activa, prevé cuatro fases en el proceso de elaboración de la Constitución: la participativa de iniciativa ciudadana, ya iniciada; la participativa con apoyo institucional; la de la democracia representativa, o sea, su debate en el Parlamento, donde se elaborará el texto final; y la fase de democracia directa, “mediante un referéndum democrático para ratificar el texto constitucional”.

A pesar de todo, la recepción de Forcadell fue aprovechada por el independentismo para presentar el escrito de Constituïm como si fuese la futura Constitución catalana, cuando de hecho, es la segunda que está sobre la mesa: la primera fue la del exjuez Santiago Vidal, actual senador de ERC, que fue suspendido por el Consejo General del Poder Judicial precisamente por haber creado la primera Constitución rupturista, con solo 97 artículos y más institucionalista que la de los “expertos”. Así, Cataluña tiene en estos momentos dos posibles Constituciones. O, lo que es más ajustado: Cataluña tiene una Constitución fantasma, porque ninguna de ellas ha sido encargada por ningún organismo oficial ni ha sido ratificada por nadie. Son simples propuestas que no van a ningún lado, al menos de momento. El proceso, si lo hay, será mucho más largo y sobre todo más complejo que la simple elaboración de un texto.

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