Ciudadanos, en busca de una sede nacional
El partido de Albert Rivera se fija en la antigua embajada de Asturias en Madrid, ubicada en Malasaña.
El ya cabeza de cartel de Ciudadanos para las elecciones generales, Albert Rivera, busca en Madrid una sede nacional para su partido, a semejanza de la que tienen el PP en la calle Génova o el PSOE en Ferraz. Hasta ahora, las oficinas de la formación naranja en la capital se encontraban en un pequeño piso céntrico de la calle Carranza. En realidad, era la sede regional, pues este partido nacido en Cataluña hace una década apenas tenía implantación en Madrid. Sin embargo, los dirigentes de Ciudadanos se han dado cuenta ahora de que necesitan un sitio más amplio de cara a la próxima legislatura y, sobre todo, un lugar en la capital que les dé visibilidad y se encuentre a pie de calle.La opción inmobiliaria que más atrae a Rivera es la antigua sede del Principado de Asturias en Madrid, situada en la estratégica glorieta de Ruiz Jiménez, esquina con la calle de San Bernardo y Alberto Aguilera, según desvelan fuentes de Ciudadanos a TIEMPO. Este inmueble de tres plantas, 1.554 metros cuadrados de superficie y 13 plazas de garaje se encuentra en el límite del barrio de Malasaña, uno de los más populares del centro de Madrid. Como curiosidad, se encuentra prácticamente equidistante de Génova (1,1 kilómetros) y de Ferraz (1,4 km), así que Rivera tendría a la misma distancia los despachos de Mariano Rajoy y de Pedro Sánchez para negociar eventuales acuerdos poselectorales.
Abierta seis años. La embajada asturiana fue inaugurada en julio de 2005 por el Gobierno socialista de Vicente Álvarez Areces y permaneció abierta seis años, hasta que en 2011 la crisis económica y la llegada al poder de Foro Asturias le pusieron el cartel de “Se vende”. El Ejecutivo de Francisco Álvarez-Cascos había prometido reducir el déficit público durante la campaña electoral asturiana y entre sus pocas medidas de ahorro que puso en marcha –solo gobernó seis meses– estuvo el cierre y puesta en venta de este edificio en Madrid, así como de la embajada asturiana en Bruselas.En el caso de la sede madrileña, el Principado fijó en casi 11,3 millones de euros su precio de salida, tras una auditoría en la que se comprobó que el presupuesto final de las obras se había disparado. El plazo para pujar por este inmueble empezó en enero de 2012 y se ha ido prorrogando cada tres meses desde entonces sin éxito alguno.Tres años y medio después de aquella decisión de Foro Asturias, la sede sigue clausurada, vacía y a oscuras por dentro, y con importantes deterioros en el exterior pese a las vallas que se colocaron. Es más, en su entrada se acumulan gran cantidad de cartones que sirven a varias personas sin techo para protegerse y dormir por las noches.
Contactos discretos. Las negociaciones en los últimos meses entre Ciudadanos y el actual Gobierno socialista de Javier Fernández han sido discretas. El partido naranja quiere entrar en este inmueble en régimen de alquiler, pues no desea endeudarse de inmediato sin estar bien asentado en España. El auge y caída del partido UPD de Rosa Díez es un buen ejemplo de lo rápido que se puede desmoronar el andamio de una formación, y eso es algo que tienen presente ahora los dirigentes de Ciudadanos. El Ejecutivo asturiano, por su parte, mantiene su deseo de desprenderse de este inmueble, que se ha convertido en una pesadilla.A dichos contactos hay que añadir un trasfondo político, ya que las elecciones del 24-M dejaron una Cámara regional muy fragmentada. Los tres diputados de Ciudadanos no han sido determinantes para dar el poder al PSOE o al PP y, a diferencia del Foro Asturias, han sido fieles a la abstención para dejar gobernar a la lista más votada, la del PSOE. Fernández gobernará en minoría y cualquier apoyo será bienvenido durante la legislatura, por pequeño y externo que sea, así que el alquiler del inmueble podría ser moneda de cambio de algún apoyo puntual de Ciudadanos al presidente asturiano.


