A la caza del magnate milagroso
Las autoridades españolas facilitan el desembarco de grandes inversores extranjeros que intentan comprar chollos en plena crisis.
Todos esperan a los grandes magnates como agua de mayo. Ante el panorama de depresión económica sin atisbos de recuperación, los proyectos que encabezan se reciben con la alfombra roja, desde los casinos de Eurovegas de Sheldon Adelson al nuevo puerto de Marbella de Al Thani. También hay otros que aprovechan para tomar posiciones o hacerse con chollos. Los últimos datos señalan récords en la compra de inmuebles por extranjeros en el primer trimestre del año, que ya suponen el 15%del total.
El jeque Al Thani es el magnate que más ruido ha hecho con su presencia en Málaga. La última aventura es el proyecto del nuevo puerto de Marbella, ahora congelado. La Junta de Andalucía le quiere retirar por esta causa la concesión administrativa para construirlo y gestionarlo. Al Thani ha realizado otras inversiones, como comprar el equipo de fútbol de Málaga, al que llevó a cuartos de final de esta edición de la Champions League. Actualmente la UEFA le ha dejado fuera de las competiciones europeas por impagos y se le ha visto poco por la Costa del Sol, y por el palco de su equipo.
La inversión prevista del puerto de Marbella es de 400 millones de euros. Para la ampliación del puerto son solo 80 millones y el resto es para la reconversión urbanística de su entorno, que es la entrada a Marbella, donde el jeque quiere colocar oficinas y un hotel. Esto es lo más conflictivo, ya que se encuentra en primera línea del terreno que se le gana al mar. Es un enclave en dominio marítimo terrestre y la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía le ha dicho que no. En principio Al Thani parecía tenerlas todas consigo, puesto que creó una unión temporal de empresas (UTE) con el ayuntamiento de Marbella, una figura “poco usual”, en opinión del concejal de Izquierda Unida de este consistorio, Miguel Díaz.
Incumplimientos.
El ayuntamiento, por lo tanto, apostó por el jeque en lugar de por otro grupo formado por empresarios locales. Sin embargo, Al Thani no ha cumplido con las obligaciones de la concesión. Ni tampoco los compromisos de la explotación que se le concedió del puerto actual. No cobra los atraques porque no está constituida la empresa, no paga a la empresa de seguridad, a la que debe 700.000 euros... “Es un despropósito preocupante”, dice Miguel Díaz, a pesar de que IU considera positivo el proyecto si finalmente se llevara a cabo. Al Thani hasta el momento solo se ha jugado cuatro millones de euros de garantía, que se le pueden ir en pagar estas deudas.
Como ha pasado también con el anuncio de la construcción de Eurovegas en Madrid, en Marbella también se intenta aprovechar el cebo de los puestos de trabajo. Antes de que el proyecto tenga visos de salir adelante ya hubo un amago del ayuntamiento de empezar a recoger currículos laborales. Una maniobra similar, alrededor de Eurovegas, del ayuntamiento de Parla, municipio cercano a Alcorcón, fue prohibida por la Inspección de Trabajo. Además, páginas webs piratas han ofrecido también recoger las demandas de empleo.
Finalmente, debido a los impagos al arquitecto encargado del proyecto del puerto, la Justicia ha ordenado la intervención de las acciones de Al Thani en su empresa Nasir Bin Abdullah, que tiene un capital social de 25 millones de euros.
Debido a sus problemas con el puerto de Marbella, el jeque ha amenazado con irse porque, a su juicio, no existe aprecio a los inversores. “No creo que vuelva a la zona -ha dicho- salvo en el caso de ser recibido con igualdad, respeto y afecto”. La operación urbanística de Marbella incluye el cambio de ubicación de un polígono industrial. En este cambio juega también su papel el magnate Judah Binstock, considerado el principal dueño de suelo de esta ciudad.
También puso sus ojos en el fútbol el indio Ali Syed, que se hizo con el Racing de Santander y que cuentan que incluso quiso comprar la mansión de Emilio Botín en esa ciudad. Finalmente, Syed acaba de decidir salir prácticamente del accionariado del club.
Otra gran fortuna, Alan Michael Sugar, lord Sugar (que fue fundador de la empresa informática Amstrad) ha comprado el hotel Byblos en Fuengirola. El hotel había sido propiedad de la promotora Aifos, una de las principales empresas involucradas en la operación Malaya.
Influencia rusa.
Con la crisis, son ahora los rusos los que buscan chollos en la Costa del Sol. El ayuntamiento, a su vez, hace gestos de cara a esta nueva colonia, como la cesión de suelo para la construcción de un templo ortodoxo. Los nuevos ricos rusos se asientan ahora más aquí que en la costa levantina. El principal diario de Málaga, Sur, va a sacar una edición en ruso... Mientras, el presidente de los promotores malagueños los tiene por socios en un hotel.
En Marbella, al igual que pasó en Málaga con Al Thani, un inversor ruso ha comprado el equipo de fútbol de la ciudad con el ánimo de ascenderlo a base de talonario para mejorar su plantilla. También dice que quiere comprar el estadio, que es municipal. Por lo pronto, la presidencia es del exfutbolista Alexander Mostovoi. Es una extraña burbuja futbolística. Pero el vicepresidente del club es German Pastushenko, que fue acusado y finalmente absuelto en la operación Ballena Blanca por blanqueo de capitales. Pasthusenko se defendió alegando que era un mero empleado de las empresas salpicadas en el caso. Creó una compañía para atraer turismo ruso a la Costa del Sol y a través de sociedades en paraísos fiscales compró, por ejemplo, un edificio de apartamentos.
Hay otros casos oscuros. El empresario Andrei Petrov fue arrestado en una operación contra la mafia rusa en Lloret de Mar. Es dueño de un centro comercial y estableció muy buenas relaciones con el ayuntamiento de la localidad. La principal operación contra la mafia rusa en España llevó a la detención del peligroso Zakhar Kalashov, al que la Fiscalía adjudica un paquete importante de acciones en Lukoil. En cuanto a la mafia italiana, la reciente operación policial contra el clan de los Polverino descubrió que era dueña de 136 inmuebles en la costa española.
Greenpeace denunció el año pasado que un grupo inversor inglés pretende modificar y ampliar Port Vell, en Barcelona, para que puedan entrar superyates de 180 metros de eslora. Según los ecologistas, otro magnate ruso saldría beneficiado. Se trata de Roman Abramovich, a través de su vinculación a un astillero de yates de lujo, Marina 92. El yate de Abramovich, uno de los hombres más ricos del mundo, ha costado 850 millones de euros, prácticamente lo que han supuesto los recortes en la sanidad catalana hasta el año pasado.
El también ruso Vaguit Alekperov ha tenido éxito en plena crisis con el desembarco en España de su empresa petrolera Lukoil. Un año después de establecerse con una terminal petrolífera en el puerto de Barcelona, ha celebrado haber alcanzado un “triple mil”: ya factura más de mil millones de euros, vende mil millones de litros y tiene mil millones de capacidad de almacenamiento.
Las facilidades de los ayuntamientos y otras administraciones para fomentar la llegada de estos inversores tiene su ejemplo más claro en la llegada de Sheldon Adelson para construir Eurovegas en la localidad madrileña de Alcorcón. Adelson pidió modificaciones en varias leyes, la más conocida para permitir fumar en sus locales. El ayuntamiento, por su parte, seguramente le favorecerá con la exención del pago del impuesto de bienes inmuebles, el IBI.
El proyecto puede quedar en el capítulo de las desventuras de los magnates en España, ya que Deutsche Bank tiene serias dudas de que el proyecto llegue a buen puerto, según una circular enviada a los inversores por su Servicio de Estudios. En ella subraya que la empresa de Adelson, Las Vegas Sands, ha evitado citar el proyecto en sus últimas reuniones ante analistas financieros. Aquí, hasta el Ministerio de Defensa espera ansioso el proyecto, para vender terrenos en la zona.
Uno de los magnates que prácticamente dio la señal de salida para el de-sembarco de inversores en España en busca de chollos fue el estadounidense Donald Trump, cuando llamó el pasado verano a “aprovecharse” de la crisis en España, una gran oportunidad para los inversores que buscan suelo barato, por ejemplo. De hecho, los llamados fondos buitre están interesados en los restos del estallido de la burbuja inmobiliaria y quieren hacerse con las filiales inmobiliarias de los bancos.
País sin riesgo.
Uno de ellos, Centerbridge, se ha hecho con los inmuebles de Banesto procedentes del derrumbe inmobiliario. Otros fondos, como Cerberus, presidido por el exvicepresidente estadounidense Dan Quayle, compró algunos a Bankia. El multimillonario norteamericano Wilbur Ross también ha dicho que España es un país “muy, muy interesante”. Carlos Slim, el hombre más rico del mundo, ha comprado inmuebles a Caixabank...
Y esto solo entre los que compran suelo o inmuebles. Un estudio de la consultora CBRE señala que el 74% de los inversores inmobiliarios considera que los fondos buitre serán los más activos en este mercado este año. Entre los inversores nacionales e internacionales, solo un 6% considera a España un país de riesgo hoy para invertir en el sector.



