PRESIDENTA DE LA JUNTA DE ANDALUCÍA

Susana Díaz

03 / 01 / 2014 12:14 Tiempo; fotos: Francisco Guerrero
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Asegura que no aceptará ningún modelo territorial que no garantice la igualdad de todos los españoles y apuesta por la transparencia para luchar contra la corrupción. Respecto al PSOE, confirma que no se va a presentar a las primarias.

 “PP y PSOE tienen la obligación de llegar a un acuerdo”

Da la sensación de que tras la Conferencia Política es usted quien manda en el PSOE. ¿Es eso cierto?

No, eso no es cierto. Lo importante que pasó en Madrid en la Conferencia Política es que el PSOE salió con fuerza. Después de un tiempo de cierto desconcierto, fuimos capaces de poner en valor aquello que nos unía y que representamos.

 

¿No ha habido presión para cambiar el discurso territorial?

El discurso territorial del PSOE siempre ha sido ese. Somos el partido que más tiempo ha gobernado en democracia. Representamos el proyecto común que es España. Ahí todos los socialistas nos sentimos cómodos y si en algún momento ha habido algún desajuste, el diálogo nos ha permitido llegar a un entendimiento.

 

¿También con el PSC?

Sí, y es algo fundamental. El PSC nace para que lo que está pasando ahora en Cataluña no suceda, para que la población no se polarice y los sentimientos no se usen para enfrentar a la sociedad catalana con el resto de España. Son una pieza fundamental y en la Conferencia Política recibieron el cariño y el apoyo de todos los socialistas.

¿Sigue sosteniendo que parte de la culpa es de José Luis Rodríguez Zapatero?

Yo dije que había tres causas. La primera, decir que aceptaríamos cualquier texto, viniese como viniese. La segunda y muy grave, la campaña de odio a Cataluña que inició el PP en todo el país. Y la tercera, creer que después de la sentencia del Tribunal Constitucional no iba a pasar nada. Han pasado cosas y aquí estamos.

 

¿Y qué responsabilidad achaca a la deriva del discurso territorial del PSC?

El problema, como ya le he dicho, es de todos. Y entre todo tenemos que encontrar la solución. El PSC ha sido muy valiente poniéndose al frente cuando el presidente de Gobierno ni está ni se le espera. Quien tiene que mover ficha ahora es el Gobierno de España y lograr una solución que garantice dos cosas: el reconocimiento de las singularidades y que no haya agravios entre territorios.

 

Pero mantienen la discrepancia respecto al derecho a decidir.

Si decidimos, decidimos todos en lo que nos afecta a todos. Creo que si algo se ha demostrado en las últimas semanas es lo que pretende Artur Mas: decidir la independencia de Cataluña. Y ahí no vamos a estar de acuerdo.

 

¿Cree que la consulta se celebrará?

Le digo lo que yo quiero que pase. Y es que estemos a la altura de la crisis institucional que tiene este país, igual que otra generación de políticos lo estuvo en 1978. Pero para eso hace falta un presidente de Gobierno valiente, comprometido, que no tenga ningún tipo de hipotecas y sea capaz de liderar un proceso como este. ¿Lo tenemos? Pues hasta el momento parece que no. Esperemos que a lo largo de 2014 esa oferta de diálogo se materialice y se tenga en cuenta con Cataluña y con el resto de España.

 

¿Pero no cree que vaya a celebrarse?

En las condiciones en las que la está planteando Mas parece que no. Lo que yo digo es que la respuesta a la posición de Cataluña no puede ser no hacer nada. La respuesta debe ser la de un presidente de Gobierno capaz de liderar un país que atraviesa una crisis política, económica e institucional. Todo eso necesita compromiso, valentía y tener las cosas claras. El presidente no las tiene. O si las tiene, no tiene capacidad dentro de su formación política para llevarlas a las práctica.

 

Los catalanes hablan de un problema de financiación...

No es solo un problema de dinero, sino de sentimientos. Y es mucho más difícil el diálogo cuando se habla de sentimientos que de financiación. En Cataluña, los nacionalistas independentistas han usado la dificultad que están pasando las familias y las medidas de asfixia que está tomando el Gobierno de España para mezclar sentimientos y circunstancias económicas en un cóctel que es muy peligroso.

 

Cuando se habla de singularidad, ¿no significa reconocer cierta asimetría?

No lo creo. Yo creo en un federalismo como culminación del Estado de las Autonomías, pero que debe garantizar la igualdad de todos los españoles, vivan donde vivan. No voy a compartir ninguna asimetría, porque asimetría equivale a que va a haber unos ciudadanos que van a tener unos derechos y otros que van a tener otros, va a haber agravios y privilegios. El modelo debe reconocer singularidades, reconocer pluralidad, pero garantizar la igualdad de todos los españoles.

 

¿Por qué es aceptable el concierto o el cupo y no otra financiación catalana?

Es que cuando digo que hay que hablar, pienso que hay que hablar de todo. Cuando evitemos los agravios, circunstancias como las que han pasado en Cataluña no tendrán esa virulencia.

 

Existen, por tanto, agravios.

Creo que se puede modular para que la cuantificación, lo que se paga por los servicios públicos, sea igual en toda España.

 

Usted ofrece pactos, pero el PSOE decidió no hablar con el PP. ¿Se equivoca?

Las circunstancias que está viviendo este país necesitan de grandes acuerdos y no solo entre el PSOE y el PP, sino de la mayoría de arco parlamentario. Hacía referencia al año 78. Este país necesita más consenso y más acuerdo.

 

A día de hoy parece imposible que haya acuerdo para reformar la Constitución.

Pues tiene que haberlo y no solo por el problema territorial, sino también para garantizar ciertos derechos que se están desmontando. Si algo está usando la derecha es la excusa de la crisis para desmontar por un lado el estado social y por otro, el democrático. Por un lado, quitando prestaciones que después de 30 años parecía que no se podían tocar, y por otro lado, desmontando derechos y libertades. Creo que es el momento de renovar ese acuerdo del 78. Quienes hace unos días defendían la Constitución como algo intocable, por la puerta de atrás la están tocando a base de restringir los derechos y las libertades.

 

¿Qué tocaría?

Hay elementos como la educación, la sanidad y la protección social que deben tener el mayor rango posible, la mayor garantía constitucional. Y creo que hay singularidades en los territorios que no hay ningún problema por reconocerlas y que no suponen ningún agravio ni ninguna discriminación: hay elementos de cultura, de idioma, que se pueden reconocer. Pero para eso es necesario sentarse a hablar. ¿Por qué no lo hace el Gobierno? Yo creo que se siente prisionero del PP. Lo que no puede ser es que Cospedal, por ejemplo, diga que no es el momento de tocar la Constitución cuando ella ha tocado el Estatuto de Autonomía de su comunidad para ponerlo a su servicio. A los mismos que no quieren tocar la Constitución para que todos estemos cómodos no les importa malusar las leyes para que favorezcan sus intereses.

 

También ofreció un pacto contra la corrupción.

Y aún no me han contestado.

 

¿Tienen credibilidad el PP y el PSOE para liderar ese pacto contra la corrupción?

Tienen la obligación. Existe la obligación de llegar a un acuerdo para regenerar la vida pública y las instituciones. Es una demanda de los ciudadanos.

 

¿Qué medidas concretas propone?

Yo propuse muchas, y algunas, con tibieza, las han recogido. Una era la prohibición de las donaciones privadas. Quien le da un euro a un partido político espera recibir algo a cambio. Manifestaron que sí pero luego votaron No en el Congreso. También propuse reforzar el control sobre la financiación de los partidos. Planteé que presentáramos la contabilidad de los últimos 10 años en la Cámara de Cuentas y hacer públicas las declaraciones de renta propias y la de las parejas, y yo lo he hecho con mi declaración de la renta y de bienes y la de mi pareja, incluso aunque hubiera separación de bienes. ¿Por qué? Porque si no, hay quien no se entera de lo que tiene en el garaje. Y esas cosas crean un clima de desconfianza y descrédito.

 

La imagen de Andalucía tampoco es buena entre los ERE y UGT.

Es que yo a la corrupción no le pongo apellidos. Hay que combatirla venga de quien venga y afecte a quien afecte.

 

¿Ha faltado vigilancia en Andalucía?

Hay controles que han fallado. Si no, no habría pasado lo que ha pasado. Por eso los hemos reforzado. Somos la única comunidad autónoma que ha elevado a rango de ley el control de las transferencias de financiación con carácter previo y posterior. Así lo recoge el Presupuesto de Andalucía de 2014. Dígame una sola comunidad que lo haya hecho; no la hay.

 

¿Y nadie debe asumir responsabilidades políticas por esos fallos? Por ejemplo, el expresidente José Antonio Griñán.

Nadie puede decir que la responsabilidad política en Andalucía no se ha asumido. En el caso del presidente Griñán, ya manifestó lo que tuvo que manifestar cuando abandonó la presidencia. Pero me gustaría que la corrupción no se usara como arma política. Que todas las fuerzas combatiesen con contundencia la corrupción. Usted no me va a escuchar lo que a Gallardón: decir que hasta que no haya una sentencia no haré valoraciones. Desde el primer día he tenido contundencia y transparencia. Con UGT anuncié los reintegros que se estaban produciendo y los expedientes que se llevaban a cabo. En transferencias de financiación anuncié la modificación para 2014 y ahí está. Y le anuncio que en cuanto se inicie el periodo de sesiones llevaremos al Parlamento la modificación de la regulación de la Cámara de Cuentas para reforzar sus competencias. Lo que anuncié en mi investidura lo estoy cumpliendo.

 

El próximo año el PSOE celebrará primarias. ¿Qué espera de ellas?

Que sean ilusionantes y capaces de generar confianza dentro del Partido Socialista, pero también fuera, en muchos ciudadanos que van a tener la oportunidad por primera vez de participar en un proceso de este tipo. Es algo histórico y debemos estar a la altura.

 

¿Qué características cree que debe tener el candidato?

Buen socialista, honesto, trabajador y capaz de generar la confianza que necesitamos.

 

¿Y una renovación generacional?

Yo creo en la alianza de generaciones. Siempre he creído en ella. El cambio profundo de Andalucía, por ejemplo, lo hemos hecho con la sabiduría de algunas generaciones y con el empuje y las ganas de otra. Ahí está el secreto, en mezclar lo mejor del partido.

 

Las encuestas dicen que Rubalcaba no genera esa confianza en los votantes.

Las encuestas dicen que la política es un problema para los ciudadanos. Eso es lo primero que dicen las encuestas. Y hay que tomar nota. Y lo segundo que dicen es que hay ciudadanos que siguen enfadados con el PSOE. ¿Quién se tiene que presentar? Quien tenga ganas, ilusión, empuje y crea que está en condiciones para darle a este país lo que necesita. ¿Es Rubalcaba? Esa pregunta debe hacérsela a él.

 

En 2012 apoyó a Chacón, la renovación.

En los últimos congresos siempre he defendido el cambio. Unas veces he ganado y otras he perdido.

 

¿Volvería a apoyarla?

¿Ha dicho que se va a presentar? No. Cuando lo diga, repítame la pregunta.

 

¿Ha pensado usted en presentarse?

No. He dicho con total claridad que mi compromiso es con Andalucía y a eso me voy a entregar.

 

¿Ni siquiera más allá de 2015?

Creo que le he contestado con claridad. Mi compromiso es con Andalucía y creo que el PSOE está en condiciones de ganar las próximas elecciones. Quien está pensando más allá es que no contempla que el PSOE vaya a ganar en 2015. Yo estoy convencida de que se puede ganar. Y para eso voy a trabajar.

 

¿Se siente cómoda con el giro a la izquierda del PSOE?

Yo no lo llamo giro a la izquierda. Creo que fue recuperar nuestros valores. Lo que nosotros representamos. En algún momento pudo haber desconcierto entre lo que hacíamos y lo que nuestro partido representa. Para eso sirvió la Conferencia Política, para rencontrarnos. Y es que yo soy de izquierdas.

 

Hay históricos del PSOE que creen que se abandona el centro político.

Si algo se ha desplazado en este país es el centro político. Cuando los ciudadanos lo pasan mal, necesitan la garantía del Estado del bienestar. Cuando no hay empleo, hay que reforzar la renta indirecta: la sanidad pública, la educación pública y universal, la atención a los dependientes... Y todo eso lo representa el PSOE. En este país, en un momento como este, el centro gira hacia esa posición, a reforzar el Estado social.

 

¿Está de acuerdo con que hay que denunciar el Concordato?

Hay cuestiones que hay que revisar y esa, lógicamente, es una de ellas. Hay países, como Francia, que tienen unos acuerdos mucho más avanzados que nosotros y deben servirnos de referencia. Tendremos la oportunidad tras lo que espero sea la victoria socialista en las próximas elecciones. De que se reconozca esa nueva realidad: hay un patrimonio histórico que está en manos de la Iglesia y que hay que proteger, pero también una libertad religiosa que contempla la Constitución.

 

¿Qué opina de la nueva ley del aborto?

Testimonia, una vez más, el afán del Gobierno de España por legislar en contra de los derechos y las libertades, en este caso, de las mujeres, a las que sitúa en un plano de inmadurez impropio e inaceptable. Es falso, como se ha dicho, que esta ley nos haga retroceder a la España de 1985. Nos retrotrae, en pleno siglo XXI, a mucho más atrás, porque ni siquiera prevé el caso de malformación del feto. Por todo ello, el Gobierno andaluz no descarta aplicar cualquier instrumento legal a su alcance para frenar esta cruel e insensible ley, incluido el recurso ante el Constitucional.

 

¿Pretende agotar la legislatura?

Voy a trabajar para agotarla y la lealtad de las dos fuerzas políticas que apoyan al Gobierno ratifican esa voluntad. Pero nos lo están poniendo difícil. Cuando no se cumple con los Gobiernos autonómicos lo que se acuerda en una conferencia de presidentes, cuando se ataca la financiación de las instituciones, lógicamente se dificulta un modelo alternativo. Y eso es lo que le está pasando a Andalucía con el Gobierno de España.

 

Con una tasa de paro del 36%, ¿qué puede hacer la Junta?

Es una tasa de paro insoportable. Debemos generar confianza para que se invierta en Andalucía. El 85% del empleo lo crea el tejido empresarial. Por un lado, debemos eliminar trámites burocráticos que permitan instalarse con mayor facilidad y por otro, facilitar en la medida de lo posible el crédito. Nosotros vamos a poner en marcha el instituto de crédito público, que facilite, sobre todo, incentivos rembolsables a esas pymes que están pagando el coste de la crisis. Quiero que Andalucía sea una tierra de confianza y atractiva para invertir. Y mientras, mantener el Estado de bienestar, el colchón que evita que la gente salga del sistema.

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