Ramón Cerdá

02 / 10 / 2009 0:00 Antonio Díaz
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En su número especial de verano, la revista Tiempo regalará a sus lectores Confieso, la primera de las novelas publicadas por este empresario valenciano.

HACE DIEZ AÑOS, Ramón Cerdá (Onteniente, 1964) fundó un negocio dedicado a constituir empresas para su posterior venta. La razón de ser de su actividad se basa en la urgencia: mientras el procedimiento ordinario de creación de empresas se demora entre 45 y 60 días, él las vende ya constituidas en menos de 24 horas. Es evidente que el tiempo es oro para este empresario valenciano y hasta el más insignificante instante de asueto lo dedica a su verdadera pasión: la escritura. En el año 2001 se estrenó en el mundo editorial con la publicación de Confieso, un tórrido thriller en torno al lanzamiento de la polémica autobiografía de un escritor de éxito. Cerdá reconoce que el personaje protagonista, Héctor Ramos, es un sosias de sí mismo. Por el momento, aunque sigue siendo empresario, está promocionando su faceta de escritor. Y esta entrevista le trae a la cabeza la que se desarrolla al inicio de esta novela, que regalará Tiempo en su número especial de verano la próxima semana.

No hay duda de que para usted escribir es algo más que un hobby.

Para mí es una vía de escape.

El protagonista de Confieso deja la abogacía para dedicarse a escribir. ¿Quiere seguir sus pasos?

No me lo he planteado seriamente, pero sí, efectivamente, me gustaría dedicarme exclusivamente a la escritura.

¿Qué le atrae más, el reconocimiento literario o el éxito?

El éxito. A lo mejor decirlo así no suena bien. Me refiero a llegar a mucho público al que le guste leer mis novelas. El reconocimiento como autor que escribe muy bien pero vende pocos libros no me atrae.

Después de Confieso se ha enfrascado en una trilogía que usted mismo considera su “proyecto más ambicioso”.

¿Se está preparando para dar el salto? Eso espero. Es mi proyecto más ambicioso por la trama, la forma en que están escritas y por el tamaño de las novelas. La primera de ellas, La habitación de las mariposas (ECU Narrativa), estuvimos a punto de adaptarla al cine.

Pero...

La presentamos en Sitges, había un director interesado, Agustí Villaronga, un guión, de Frank Palacios, y un presupuesto de 3,6 millones de euros. Pero la productora desapareció de la noche a la mañana. Esa fue la oportunidad que tuve de saltar y de que se me conociera.

Ha planteado esa trilogía sobre el tema del espiritismo y los sucesos paranormales.

Da mucho juego a la fantasía. Todo ese tema me viene por mi mujer, ella es la verdadera aficionada a estos temas, me lo ha inculcado y me ha dado orientaciones al respecto. No pretendo escribir novelas técnicas o históricas, la imaginación va por delante de todo.

Pero más allá del espiritismo hay otra constante que se da en toda su producción de manera muy significativa: el sexo.

En ocasiones, de una manera muy explícita. Sí, en las últimas, algo menos. De hecho tengo también una novela erótica, Recuerdos, que no está publicada. Para mí el erotismo es una forma de llegar al público. Forma parte de la vida y, por tanto, tiene que formar parte de la novela. Para que un personaje esté completo, hay que hablar de sexo. Creo que es básico, define mucho el carácter de las personas, el cómo se comportan, porque afecta a la vida.

¿Cómo es eso? ¿Conversa habitualmente con sus amistades sobre prácticas sexuales?

No, cada uno comenta lo que quiere. Yo tengo mucha imaginación. A lo mejor en el próximo libro utilizo un personaje que es un entrevistador y, aunque es la primera vez que lo veo, puedo imaginar y hacerle reaccionar en función de la impresión que me está dando en este momento. El hablar con la gente me abre puertas.

Al inicio de Confieso, avisa: “Es posible que mucha gente que me conozca quiera ver en esta novela una autobiografía”. ¿Cómo reaccionó su entorno después de la publicación?

En el entorno más cercano creé un poco de polémica, la gente quería saber hasta dónde llegaba la novela y qué era realidad.

¿Podría confesar algo escandaloso de la novela?

Hay muchos aspectos autobiográficos, pero nunca diré cuáles son.

Por su profesión, conoce bien el mundo empresarial. ¿No se plantea escribir un thriller mercantil?

No lo descarto. Por suerte o por desgracia me han querido vincular con una serie de cosas y de ahí pueden salir algunos personajes. Puede que me anime a imitar a John Grisham y hacer alguna trama de ese tipo.

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