Pepón Nieto
Actuar le produce nervios por respeto y miedo al público. Medita en la cocina, porque le relaja andar entre ollas. De hecho, se confiesa enganchado a la Thermomix. Compagina el teatro con la tele
Enredos, celos, risas, amores, pasiones. Y mucha música. El eunuco, que estrenó en Mérida y representa actualmente en Madrid, es todo un programa electoral.
Ojalá fuera tan divertido un programa electoral como el espectáculo. Pero sí, en la campaña electoral que estamos viviendo hay mucho enredo y mucha mentira.
¿Se fía poquito?
Bastante poco. Hay algunos a los que siento más afines y otros a los que ya hemos catado, y me sorprende que les sigan votando, tras engañarnos durante cuatro años, protagonizar casos de corrupción, desahuciar a la gente, repartirse sobres con dinero en B, cuando de repente nos tienen atosigados con Hacienda...
Respire.
El hipster del anuncio del Partido Popular, que dice que hay que quitarse los prejuicios porque todo tipo de personas les votan, es un concejal de un pueblo de Málaga, rociero, seguidor de la Semana Santa, bastante de derechas... Engañan y se creen que nos lo creemos.
Sobre todo usted, que es malagueño.
Por eso digo que quizá tengan un poco de razón en que somos idiotas si seguimos votándoles.
¿En qué se parece al militarote encantado de haberse conocido que representa?
Lo que más me une a Fanfa es el Fanfa del final, que descubre que es un pobrecito, y encuentra que es mejor dejarse querer y no ponerse tantos escudos.
Si Terencio levantara la cabeza, ¿qué diría de esta versión de Jordi Sánchez y Pep Antón Gómez?
Sé que es una paja mental, pero me gusta pensar que este sería El eunuco que haría Terencio en 2015. Aunque la versión es felizmente libre, como dicen los autores, sí que hay una cosa en la que hemos sido muy fieles, y es al sentido de la comedia en el teatro grecolatino.
Hasta el año pasado vivía en la Plaza Mayor de Madrid, en una casa del siglo XVII. ¿Algún fantasma, que no fuera usted mismo?
Viví allí 16 años, y la tuve que vender para pagar a Hacienda. Y sí creo que había algún fantasma, aunque no suelo hablar de esas cosas, porque me dan mucho miedo y mucho respeto. Se escuchaban ruidos y pasaban cosas raras.
Ruidos y fantasmas, pagar a Hacienda... ¿No sería Montoro?
No creo. Eran fantasmas amables y estupendos.
¿Tener a Benedicto XVI en la nevera no es para preocupar?
Es un buen sitio donde tenerlo. Me parecía un Papa muy peculiar, muy feo, muy raro. Y un amigo que fue a Roma me trajo un imán, lo pegué y ahí se quedó. Luego he sabido que se dio de baja, que dimitió, cosa muy rara dentro de la Iglesia, porque no podía hacer nada con la que tenía montada allí. Intuyo que fue más íntegro de lo que creemos.
¿Le beneficia su aspecto de mosquita muerta?
¿Cree que tengo aspecto de mosquita muerta? Hay algo que tiene que ver con lo físico, y eso es inevitable. En este medio en el que trabajo te dedicas a crear personajes y lo importante es contar las historias y hacerlas cercanas y creíbles. Igual también influye eso que dicen de que los gorditos caen mejor, porque parecen como más tiernos. Yo tengo este aspecto de calvo con barbas porque estoy haciendo Sé quién eres, una serie para Mediaset, que dirige Pau Freixas. La mujer de Roger Rabbit decía: yo no soy sexy, es que me han dibujado así. Pues es que a mí me han dibujado así.
¿Y usted es sexy?
No, pero tengo mi público.
¿Cómo se ve de mayor?
Yo no quiero ser mayor. De mayor quiero ser joven. Me gusta mucho mi trabajo, y también quiero seguir produciendo. Y estar más tiempo en casa. Me gustaría ser un jubilado rico.



