Mario Gas
En teatro ha sido de todo, quizá incluso acomodador o butaca. Se dice valiente, cobarde y a veces abúlico, por su gusto a estar sin hacer nada. Cuenta, contradicciones del personaje, que es muy activo, pero que, si se dejara, sería un perezoso que estaría todo el día leyendo novela negra, que le gusta mucho, ‘después de Dostoievski y de Valle Inclán’. Le encanta el buen vino. Y piensa que la amistad es el grado supremo de amor.
“Los políticos hacen un teatro deplorable”
Coprotagoniza, junto a Vicky Peña, El largo viaje del día hacia la noche, de O’Neill. Imposibilidad de convivir, amores de ida sin vuelta. ¿Es su concepto de familia?
Es el concepto que tiene O’Neill, y yo como actor tengo que representar de la mejor manera posible a ese personaje contradictorio y tremendo que es el patriarca de la familia. La familia es un núcleo con muchísimas complicaciones, y en esta obra salen a flote muchas de esas contradicciones, dificultades y desesperanzas.
A usted le pusieron teatro en el biberón. ¿No ha necesitado cambiar de alimentación, a pesar de estar ya crecidito?
En mi vida personal toco otros palos. Me entretiene mucho leer, sobre todo poesía y novela; me gusta muchísimo el cine y practico todos los deportes, siempre y cuando haya por medio una televisión o un estadio donde los pueda ver.
¿Hay mucho teatro en España?
Hay mal teatro en los políticos. Hacen un teatro deplorable. Nos tratan como si fuéramos subnormales. Y luego, hay buen teatro y gente con mucho talento. Hay un Estado depredador –lo último, el 21% del IVA–, pero hay personas estupendas, conocidas y no.
Casi siempre trabaja con su exmujer, Vicky Peña. ¿No se cansan?
Nooo. Es una actriz magnífica, fantástica, extraordinaria, con la que me apetece mucho trabajar. Y siempre es una primera vez.
¿Ante qué o quién se quita el sombrero, ya que es difícil verle sin él?
Ante el talento, ante la amistad y ante el amor.
Pensó en ser arquitecto o diplomático. Arquitecto ha sido en escena. Diplomático, más bien poco, ¿no?
Hay un poema de Machado que me gusta mucho, que dice más o menos: yo vivo en paz con mis semejantes y en guerra con mis entrañas. Cuando no soy diplomático es que no me da la gana serlo.
Pero lo que más quiso ser es Kubala. ¿Qué tal Cristiano o Messi?
Kubala, Kubala. Kubala y Di Stéfano.
¿No es culé?
Soy, fui y seré culé. Pero para Kubala, una admiración sin límites.
Dijo que Rajoy y Bárcenas eran como personajes terroríficos de guiñol. ¿Quién de los dos mueve los hilos del otro?
Brecht decía que vemos a los que están a plena luz, pero que los que mueven de verdad los hilos están en la oscuridad.
¿La oposición es algo mejor?
No. Pero no confundamos. Siempre hay grados de peor. Actualmente, lo peor es el Gobierno. Y hay quienes pretenden asustar a la gente diciendo que hay algunos que son revolucionarios, y yo solo veo a gente preparada, con buen temple, que está intentando superar el bipartidismo, que tanto daño ha hecho.
Votará a Podemos.
Ya le he votado. Se cuenta que son bolivarianos, revolucionarios, y es el miedo que quiere meter el poder instalado a los ciudadanos diciéndoles que viene el lobo.
¿Qué papel daría en una obra a Artur Mas?
Pues yo no le daría ningún papel a ningún político. No soy nacionalista, ni del catalán ni del español, sino más bien internacionalista. Entiendo el mosqueo de la población catalana ante un Gobierno tremendo y ante una izquierda que tampoco es que haga mucho caso del Estado plurinacional que es España.
Tiene fama de haber arrasado con las señoras. ¿Qué le encuentran?
Yo no lo sé. Debería preguntárselo a esa leyenda urbana, si es que existe. Yo, como diría mi amigo Rubianes, que en los cielos esté, soy un niño bueno.



