María Luisa Merlo
"En el Gobierno no veo ningún maestro espiritual"
¿No se iba a retirar a un convento? ¿Qué hace representando a Leonor de Aquitania?
Me fui a Los Ángeles, pero a hacer cursos. Más que un convento es un ashram, un lugar donde meditamos. Tiene unos jardines y unas habitaciones preciosas, y se hace ejercicio.
En la piel de Leonor, se casa con Enrique II de Inglaterra y con Luis VII de Francia. Elige usted bien los maridos.
Los elijo muy bien, sí, pero bastante pesaditos. Ella nunca se dejó dominar.
¿Reza a estos dos como hacía con Carlos Larrañaga, su primer marido?
No le rezaba. Le ponía en la luz, que es diferente. Le mando mucha luz para que evolucione y descanse. A los de la obra no les rezo, porque eran malísimos.
¿Feminista o cabeza loca? ¿Maquiavélica o mujer de Estado? ¿Qué fue su personaje?
Todo eso. En su época fue bastante odiada porque protegió mucho las artes e inventó, con su hija María de Francia, el amor cortés. Obligó a los hombres a cortejar a las mujeres. Ya no se las podía violar en un rincón. Había que mirar primero la luna. Luego ya te violaban igual.
Y se fue a las Cruzadas. ¿Pertenecer a esta iglesia ecuménica suya, el M.S.I.A., sería un equivalente?
Yo no voy a la Cruzada, que, como muy bien dice Leonor, fue una gran mentira, como todas las guerras. Las hacen esos señores que no conocemos, que son los que gobiernan el mundo y mueven a los políticos con hilos invisibles.
Hablando de lo invisible, usted cuenta que es capaz de canalizar la luz y de tener experiencias extrasensoriales. No se estará volviendo rarita.
No, para nada. El líder de esta organización ecuménica, que acaba de morir ahora, lo que quiere es que estemos bien aquí. No vende glamour, ni fantasías de que vamos a ir a no sé dónde. Él es psicólogo espiritual, como los lamas. Y quiere que aprendamos a vivir el ahora, que quitemos todos los sentimientos negativos que nos hacen daño.
Hace tiempo dijo: “Todos llevamos la chispa divina, incluso Bush”. ¿Incluso Aznar o Esperanza Aguirre?
Yo prefiero no hablar de ninguno de estos, porque lo que son es muy vengativos. Y cuando he dicho “No a la Guerra”, luego me han quitado cantidad de cosas. A la cultura no la quieren nada. Esperemos que en algún momento ese 21% que nos han metido se vaya a la mierda. Lo digo muy enfadada, porque veo los teatros llenos. El único que responde es el público. Los empresarios las están pasando canutas.
¿Cree que en el Gobierno hay algún maestro espiritual?
No. En este Gobierno no he detectado ninguno, por ahora. Lo que creo que hay es una cara durísima.
¿Qué quiere decir con eso de que es feliz?
Que soy feliz, porque me lo he inventado yo levantándome por la mañana y diciendo: voy a vivir el ahora. Tengo muchos motivos para ser feliz: una carrera bonita, unos hijos, unos nietos y un bisnieto maravillosos.
Opina que la vida es un teatro, y que estamos de paso hacia la energía universal. ¿Qué espera de la representación definitiva?
Prefiero no esperar, porque las dudas me asaltan como a todo el mundo. Esperar es pensar en el futuro, y eso me sienta fatal.
¿Se ha reencarnado?
Dicen que sí. Hay cosas que me pasan como ir a un sitio y darme cuenta de que ya he estado. Por ejemplo, en Irlanda reconocía todo. Pero nos aconsejan que no andemos diciendo tonterías, porque la gente se ríe de nosotros. Te mueres y no sé adónde vas. Ojalá me uniera a la energía universal.



