Francisco Álvarez-Cascos
Ha sorprendido convocando elecciones anticipadas para el 25 de marzo, apenas nueve meses después de que se celebraran las anteriores autonómicas.
“El nunca jamás no existe en política”
¿Por qué ha convocado elecciones anticipadas en Asturias?
Para cualquier persona que sea coherente con los principios del sistema democrático parlamentario, las elecciones anticipadas son un instrumento que no se puede considerar anormal, otra cosa es que no sea habitual. Desde el primer día, en el que PSOE y PP votaron juntos la elección de la presidencia de la Junta General del Principado, y a medida que fue avanzando la legislatura, en estos siete meses, de 45 votaciones que ha habido, en 25 el PSOE votó con el Partido Popular. Quedaba claro que se utilizaban mutuamente para obstruir la política de cambio de Foro y eso tuvo la culminación en la devolución de los presupuestos.
¿Qué responde a los que le acusan de gobernar de forma autoritaria?
La propaganda lo resiste todo, pero los datos y los hechos la desmienten. Quien siga mi trayectoria sabe que en los años
de 1996 a 2000 del Gobierno sin mayoría absoluta de José María Aznar, el diálogo dio frutos en el Congreso de los Diputados todas las semanas y nos permitió cumplir esos cuatro años. En el caso de los presupuestos regionales, no ha sido posible reunirse ni una sola vez. La única respuesta era: “Tenéis que retirarlos”. Las cúpulas de los partidos, instaladas en el conformismo y conviviendo con la decadencia de Asturias. Si esa actitud complaciente de las cúspides del PSOE y del PP para renovarse cada cuatro años, sin molestarse demasiado unos a otros, fuera paralela a un crecimiento de Asturias, no es justificable, pero tendría su explicación. Basta el dato de las 90.607 personas en paro. A los asturianos eso les indigna.
¿Qué puntos de su programa considera innegociables?
Innegociable nunca hay nada, pero cuando uno se sienta con un partido como el PP, que en sus declaraciones dice que tiene grandes coincidencias programáticas, no debería ser difícil el acuerdo, pero luego resulta que votan con el PSOE. Fíjese la hipocresía: hoy el Gobierno de Foro tiene que gestionar el presupuesto prorrogado contra el que el PP votó hace un año porque era negativo para Asturias.
¿Por qué su partido está apoyando a Mariano Rajoy en Madrid?
En Foro manifestamos que España necesitaba un cambio político y que era el PP el que tenía la responsabilidad de dirigirlo. Cuando se produce su victoria no solo felicito a su presidente, sino que le ofrezco la colaboración leal del Principado. Unos días después le envié una carta para que, en las conversaciones con el señor Zapatero, cubriera esa laguna de los datos macroeconómicos que necesitamos las comunidades autónomas para hacer el presupuesto, y me contestó muy amablemente que me los enviaría cuando dispusiera de ellos. Lo que quiero recordar, para evitar malentendidos, es que yo no recibí esa felicitación cuando gané las elecciones.
¿A qué se refiere cuando dice que “Asturias es un cortijo de chiringuitos sectarios”?
Creo que la entente cordial que tienen el PP y el PSOE en Asturias no solo es un acuerdo en las cúspides para repartirse el poder, sino para convivir con un grupo muy pequeño de empresas y personajes que yo llamo “depredadores del presupuesto regional”.
Deme nombres.
Hay grupos a los que les conviene que todo siga igual en Asturias, aunque no le venga bien al conjunto de los asturianos. Una serie de entes, empresas y fundaciones han ido proliferando alrededor, o por iniciativa, del anterior Gobierno del Principado, que no aportan ningún servicio a la sociedad.
¿Por ejemplo?
Uno de los ejemplos más evidentes es lo ocurrido en la fundación Niemeyer, que se nutre en un 90% de dinero público: el Principado (el 50%), el Ayuntamiento de Avilés y las Autoridades Portuarias de Avilés; y a pesar de eso los gestores del patronato consideran que es una gestión privada y no tienen que dar explicaciones. Tú aportas dinero y no decides, y yo, que no aporto nada, cojo el dinero público y decido. Un modelo opaco en el que no se garantiza el principio de transparencia en la gestión del dinero público. Eso hay que transformarlo: si son empresas que no tienen sentido en manos públicas, mediante privatización. El Principado tiene una empresa constructora que es Sedes. Esto no tiene ningún sentido. Curiosamente, la llegada del Gobierno del PP y del señor Rajoy también ha traído la iniciativa de simplificar el sector público. Pues Foro lo hace aquí con la oposición del PP, y lo que este hace a nivel nacional entra en grave contradicción con la conducta del PP aquí en Asturias.
¿A Rajoy le importa Asturias?
Yo prefiero creer que el Gobierno de Mariano Rajoy, a través del diálogo, está dispuesto a atender las reivindicaciones justas, en este caso, de un territorio como Asturias, y, por tanto, prefiero mantener el compromiso de confianza que expresamos con el voto en la investidura. Estamos haciendo un esfuerzo para abrir un diálogo sobre todos estos problemas que afectarían gravemente a la distribución del peso de los recortes y que deberían ser repartidos equitativamente. Lo hacemos con Fomento, Industria y Hacienda. No queremos ser más que los demás, pero no podemos aceptar ser menos que otros.
¿Contemplaría, en un futuro no muy lejano, la integración de Foro en el PP?
En política el “nunca jamás” no existe, pero para resolver un problema hay que abordar las causas que aquí los asturianos conocen bien, pero probablemente fuera de Asturias no se entiendan. Siendo posible, no es probable.
¿Por qué sigue empeñado en Asturias?
Los que llevamos a nuestra tierra en la sangre y hemos sido apoyados por ella a lo largo de tantos años tenemos una deuda. Yo tomé una decisión en el año 2004 convencido de lo que tenía que hacer, aunque también es verdad que la motivación con la que miles de asturianos me pidieron en los años 2010 y 2011 que me incorporara a la creación de una alternativa es lo suficientemente poderosa como para no poder decir que no. Y en ese compromiso voy a estar hasta el último aliento, siempre que tenga el convencimiento, como ocurre con todos los compañeros de Foro, de que estamos aquí para servir a Asturias, no para buscar ningún medio de vida personal.
Imaginemos que el 25 de marzo se repite un resultado similar. ¿Estaríamos en un callejón sin salida?
Estamos concentrados en esta campaña electoral que se desarrolla en un escenario difícil porque a lo largo de estos meses, en los que la oposición ha impedido que pudiéramos desarrollar nuestro programa de gobierno, se ha provocado un desgaste perceptible en la imagen que los ciudadanos tienen del Gobierno de Foro y también en la unión de PSOE y PP. Lo que hay que hacer es un esfuerzo de comunicación.
¿Y si pierde?
Soy optimista por naturaleza. No he perdido ni un minuto para hacer hipótesis pesimistas.
Desde la oposición se le achaca que usted vive en Madrid...
Yo toda la vida trabajé en horas en las que uno está aislado del teléfono, y en lugar de prolongar en el despacho las horas de trabajo, me libera mucho llevarme trabajo a casa. Todos los días mis colaboradores me entregan unas copiosas carpetas de documentos, y sigo fiel a mis costumbres, porque dedico muchas horas de trabajo en mi mesa particular.
¿Qué le parecen los planteamientos del nuevo Gobierno?
Creo que a Mariano Rajoy hay que darle el tiempo necesario para poder juzgar, de una manera global, el conjunto de medidas que tiene que adoptar, que son muchas y muy numerosas y que no se pueden poner en marcha en un día.
¿Ha sido el nombramiento de Gabino de Lorenzo, ya no tan amigo suyo, como delegado del Gobierno en Asturias, una bofetada de Rajoy?
Yo no puedo entrar en las circunstancias de los nombramientos del Gobierno, pero lo que creo es que la decisión del señor De Lorenzo de dejar el Ayuntamiento tiene que ver con el resultado de las elecciones, la pérdida de la mayoría absoluta y la situación de grave crisis financiera en la que se encuentra, de la misma manera que, hace cuatro años, el señor De Lorenzo ni siquiera tomó posesión de su escaño de diputado después de un resultado electoral poco favorable.



