Fabián Márquez
Autor del libro José María Cuevas o la aventura de la CEOE (Ed. Cinca) y amigo del expresidente de la patronal.
"El coste laboral baja por la crisis, no por la reforma”
Desde su actual ocupación como presidente de Analistas de Relaciones Industriales, Fabián Márquez, que pasó muchos años de su vida al lado de José María Cuevas y fue miembro fundador de la CEOE, ha dedicado un gran esfuerzo y se ha dejado una parte importante de su tiempo en la labor de poner negro sobre blanco la crónica del nacimiento y desarrollo de la gran patronal, la CEOE, que ahora vuelve a estar inmersa en una revolución interna.
¿Qué papel jugó la banca en la financiación inicial de la CEOE?
A finales de los 70 el PSOE tenía hambre de poder y no cabía una estrategia de confrontación de UGT, que incluso firmó con la CEOE el Acuerdo Básico de 1979, que no fue suscrito por CCOO. Entonces favorecimos que los empresarios firmaran con UGT y que se eligieran delegados de este sindicato en las empresas.
Pero recientemente es CCOO la más proclive a los acuerdos.
Pasó en la época de Aznar. La salida del poder de su partido hermano (el PSOE) produjo en UGT una situación peculiar. Este sindicato seguía y sigue creyendo en la concertación, pero necesita que los acuerdos sean muy buenos para presentarlos ante sus bases.
¿Y qué pensaba la patronal en los meses previos a la victoria del Partido Socialista de 1982?
En la CEOE teníamos muy buena información sobre los proyectos del PSOE, no solo por nuestra buena relación con UGT, sino por la magnífica relación que manteníamos con la Fundación Ebert.
¿A qué se debió el aparente distanciamiento con el Gobierno de Aznar?
José María Aznar no era muy partidario de implicar al Gobierno en los acuerdos laborales. Al principio hubo un problema de asentamiento de la relación. Cuevas y Aznar hablaban por teléfono de forma frecuente, pero muchos empresarios pensaban que con un Gobierno de derechas podían ir directamente sin que intermediara la CEOE. Aznar tardó un tiempo en asentar la idea de que era mejor canalizar al empresariado a través de la CEOE, pero después lo cumplió a rajatabla.
En aquella etapa de Aznar hubo conversaciones en las que salieron propuestas que han sido calcadas ahora en la reforma laboral de Rajoy.
Era y es el programa liberal que han tardado muchos años en implementar a través de una reforma laboral, y que tiene una virtualidad relativa.
¿Por qué esa virtualidad relativa?
La ley de reforma laboral dice que el convenio de empresa es prioritario, pero las empresas no quieren tener convenios propios. No quieren tener el conflicto en su casa. Prefieren que si hay conflicto lo haya en el sector. Las empresas en beneficios saben perfectamente que si negocian solas les saldrá más caro que si lo hacen en el sector.
¿Y qué consecuencias puede tener?
Esta es una reforma que en teoría está pensada para reducir costes laborales y finalmente lo hará, pero lo hará por la crisis, porque la dificultad económica provoca que haya más descuelgues e inaplicaciones de convenios que nunca.



