El origen de todo
Entrevista con el danés Kurt Westergard, cuyas caricaturas desataron las amenazas islamistas contra la prensa.
"Me atacaron simplemente por hacer mi trabajo"
Las caricaturas de Mahoma del danés Kurt Westergaard para el diario Jyllands-Posten desataron violentas protestas en el mundo islámico en 2005. En los años que siguieron, Westergaard y su diario fueron objeto de ataques en varias ocasiones. En solidaridad, Charlie Hebdo decidió publicar los trabajos de Westergaard, lo que puso al semanario francés en el punto de mira de los radicales.
¿Cuál fue su primer pensamiento cuando se enteró del ataque contra Charlie Hebdo?
Fue un shock para mí, como para todos. Es horrible. Yo mismo fui atacado una vez, en mi casa, totalmente terrible. Pero lo que sobre todo me indignaba es que me atacaron simplemente por hacer mi trabajo. He trabajado en una tradición satírica danesa, no he hecho nada malo. Los dibujantes y periodistas de Charlie Hebdo eran auténticos anarquistas, con un ojo puesto en todo el que tenía poder e influencia: religiones, políticos. Eso debe hacer un satírico, debe ser una especie de anarquista. Tener un ojo en los poderosos a los que desenmascara con sus sátiras. Eso es lo que hicieron básicamente. Lo que ha ocurrido es una tragedia.
¿Qué puede hacerse tras un ataque así?
La mejor forma de reaccionar es continuar el diálogo con los musulmanes y hacerles comprender que dos culturas pueden convivir (...) mi sentimiento más básico es ira contra las fuerzas radicales que abusan de nuestra hospitalidad. Hacen daño a la integración. Para mí la rabia es un buen sentimiento. La utilizo casi como una especie de protección. He salido ileso, sin traumas, y me ha hecho bien reaccionar con ira contra ese tipo de personas.
¿Se ha sentido seguro en los últimos años tras el ataque en 2010?
Me siento bien protegido por PET, nuestro servicio secreto y de seguridad, que me pone guardaespaldas con los que me siento seguro.
¿Tras el ataque ha cambiado algo?
Naturalmente, acecha el miedo. Pero puedo lidiar con ello. Es muy importante que no empecemos a doblegarnos en lo que a la libertad de expresión se refiere. Lo peor es dar una oportunidad a la autocensura. Esta no puede verse en realidad, existe en las cabezas de las personas, la gente se hace más precavida y eso es triste.
¿Qué opina de que el día después del atentado el Jyllands-Posten no publicara caricaturas de Charlie Hebdo?
Es quizá algo que describiría como una forma de doblegarse. Se puede estar un poco triste al respecto. Por otro lado, las amenazas contra el diario fueron bastante serias. Un terrorista de EEUU estuvo ahí delante de la puerta. Por eso puedo entender bien que el diario sea una fortaleza, rodeado de grandes vallas, cámaras, sensores (...) es triste que la sede de un periódico en un país democrático en el que hay libertad de expresión tenga que verse así. Pero cuando se está ahí como redactor jefe y se tiene la responsabilidad de cientos de personas, puede entenderse esa forma de actuar en esa situación.



