Carmen Bramly
Carmen Bramly (París, 1995) se ha convertido en un auténtico fenómeno en Francia al publicar con apenas 15 años una novela, ‘La caricia desnuda’, en la que narra el viaje de una chica de su edad de los amores platónicos a los de carne y hueso. El libro acaba de editarse en España de la mano de Ediciones B.
“Es mejor actuar que quedarse quieto”
¿Por qué ha escrito una novela?
Porque me encanta escribir, lo hago continuamente desde que tenía cinco años y medio. Si no escribo nada durante 15 días empiezo a sentirme mal. Es una forma de liberarme.
Las chicas de su edad normalmente hacen otras cosas.
Yo comencé a escribir porque me aburría. Crecí bastante sola, sin estar rodeada de gente de mi edad, así que más que jugar me puse a escribir, que era lo que también hacían mis padres.
Pero no me negará que se trata de algo fuera de lo normal...
Yo creo que es más normal de lo que usted cree. Tengo amigas que escriben, hacen fotos, graban vídeos... La gente de mi edad hace cosas, lo que pasa es que no siempre las muestran.
¿Qué dijeron sus padres cuando les comentó que tenía terminada una novela?
Me felicitaron, pero se la enviaron primero a una editora amiga porque querían que la leyera antes un profesional para no tener una opinión condicionada sobre el libro.
Hay quien dice que sus padres, que son escritores, lo han escrito por usted.
Siempre hay gente que piensa así, pero no tengo nada que decir a esa acusación porque es falsa.
Supongo que seguirá estudiando. ¿En qué momento del día escribe?
Todas las mañanas alrededor de las cinco o las seis, justo antes de ir al colegio.
Los críticos siempre comentan que el primer libro suele ser autobiográfico. ¿El suyo lo es?
No, pero es un retrato de lo que a mí me hubiera gustado ser. Cuando escribí el personaje de Paloma lo hice como reacción a lo que yo era.
No es autobiográfico pero me imagino que usted también adora a Pete Doherty, como le pasa a la protagonista de la novela...
Sí, pero solo por la música, no por los mismos motivos por los que le adora ella.
La moraleja del libro es que es mejor arrepentirse por acción que por omisión. ¿Cómo ha llegado a esa conclusión?
Camino mucho y eso siempre me ha llevado a la idea de que es mejor avanzar, actuar, que quedarse quieto. Mi generación tiene miedo al futuro y eso puede paralizarnos, pero no hay que tener miedo.
La historia de amor que cuenta en el libro es muy complicada porque ambos amantes se empeñan en no hacer lo que les pide el cuerpo. ¿Cree que el amor es siempre tan complicado?
Creo que sí, es complicado porque nos adentramos en un terreno desconocido.
¿En qué piensa cuando ve que en Francia ya la comparan con Françoise Sagan?
Me parece genial, aunque no sé si será verdad. Yo todavía no he leído nada suyo.
¿A usted hay que llamarle escritora?
Me considero autora porque he publicado, pero para llamarse escritora es necesario tener cierta dedicación y trayectoria.
Entonces me imagino que ya tendrá decidido que de mayor quiere ser escritora...
Sí, eso espero, aunque todavía tengo tiempo para decidirlo.



