Alfonso Sánchez

09 / 12 / 2015 Karmentxu Marín
  • Valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 5 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

Dirección, interpretación, cine, televisión, teatro, Internet. Ha esquivado la crisis trabajando “a golpe de yunque y martillo”, y rechazando ofertas miserables en una profesión con el 80% de paro

Tanto actualmente en teatro, en Patente de corso, de Pérez-Reverte, como en la televisiva Allí abajo, de la que rueda la segunda temporada, sale usted muy enfadado. ¿No debería hacérselo mirar?

Pues es curioso. Es cierto. Los papeles que hago normalmente son de un tipo con bastante temperamento. Incluso en Grupo 7 también soy bastante peligroso, un tipo duro. Quizá es por mis raíces cántabras. Aunque lo suavice con el andaluz.

Ha participado en los dos Ochos. ¿Molan más los apellidos vascos o los catalanes?

Históricamente tengo más contacto con los vascos. Pero últimamente, trabajando en Cataluña, es muy gratificante ver que sus apellidos están muy alejados de algunos clichés. Me he encontrado a gente muy generosa, muy hospitalaria, muy educada y muy poco cerrada.

En su primer largometraje, El mundo es nuestro, su personaje, el Cabeza, atracaba una sucursal bancaria.
 ¿Se le han pasado ya las ganas?

No lo sé. Es que, después de una catarsis así, dices: bueno, yo ya he atracado un banco, aunque sea en la ficción. Nadie hablaba de eso, y luego en el cine se empezaron a exponer más los efectos que los bancos han tenido sobre la población. Los bancos están tomando nota y comportándose mejor con la gente.

No baje la guardia por que le hayan concedido el crédito.

No me lo han dado nunca, y aquí estoy. Y claro que lo he pedido, como todos los españolitos de a pie. Pero no he querido entrampar a nadie ni jugar con el cuello de mi familia.

¿Y las camisetas que sacaban: “Ante el terrorismo financiero, expropiación  bancaria”? ¿Se lo ha dicho a Ana Botín o a Francisco González?

Espero que hayan visto la película. Creo que, más que decírselo a ellos, lo importante era que el mensaje llegara a la gente. Y llegó muy bien, porque llegó a través de la comedia. Hoy la película sigue estando vigente, es tendencia en Netflix, y me veo dentro de veinte años dando conferencias sobre ella.

Su trilogía que llama de “neorrealismo sevillano” ha tenido en Internet casi 20 millones de visitas. ¿Esto del neorrealismo sevillano qué incluye: la Giralda, Triana, la Macarena?

El serranito, el televisor en color, la inmigración, todo lo que estamos viviendo. Pero procuramos no quedarnos simplemente en la anécdota, sino ir un poco más allá. Alguien lo denominó “costumbrismo radical” y me pareció un término maravilloso. Investigué, y el único autor español adscrito a esa corriente  es Larra, lo cual me llenó de orgullo y satisfacción.

Esa frase me suena.

Pero no soy cazador.

¿Ni mata elefantes?

Procuro no matar nada. Mato el tiempo de vez en cuando. Cuando me deja mi niño.

Ha pasado de las webseries a la pantalla grande. ¿Se ha hecho mayor?

Muy a mi pesar. Pero procuro mantener el espíritu de juego. Empecé en el cine y me encontré casualmente con Internet, que es lo que me ha hecho saltarme intermediarios y poder acceder directamente al público, y que la industria y el gremio se den cuenta de que soy un valor.

¿Un valor más o menos de cuánto?

Incalculable [ríe]. Aunque todavía estoy en potencia, que diría el maestro Aristóteles.

En su primer corto tuvo más de quince premios nacionales. ¿Se creyó John Huston, Tarantino o Berlanga?

Ojalá. El problema es que en España se premia más la lealtad que el talento. Y yo no rindo pleitesía a nadie.

Trabaja prácticamente siempre con Alberto López. ¿Son pareja de hecho?

Por supuesto. Una pareja de hecho y, además, abierta. Tenemos nuestros escarceos, que vienen muy bien para la relación.

Grupo Zeta Nexica