Vuelve el crédito, pero no para todos

03 / 02 / 2015 Miguel Cifuentes
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Las cifras dicen que los bancos han empezado a dar más crédito, pero si se escarba se ve que todavía falta mucho para una situación normal.

La pregunta del millón en 2015 es si volverá a fluir el crédito para las empresas y las familias. Todos los expertos consultados dicen que sí, pero con muchos matices y condicionantes. La respuesta casi unánime es que habrá más crédito que en los últimos seis años y seguirá relativamente barato, gracias a los bajísimos tipos de interés oficiales del Banco Central Europeo (BCE). Pero el grifo tiene aún poca presión. No habrá crédito para todo ni para todos. Las condiciones van a ser más duras que las practicadas hasta 2008, la banca ha escarmentado con la crisis y ha endurecido las garantías para muchos años. El Banco de España, la patronal CEOE, el Ministerio de Economía, el Instituto de Estudios Económicos (IEE), los académicos y analistas financieros, confirman que habrá más dinero mientras que la Asociación Española de Banca (AEB), la patronal bancaria, matiza mucho la alegría: “Hay y habrá crédito, pero asegurando mucho las operaciones. Es público que la banca financia ya más a familias y empresas que en los años anteriores, y se da más crédito hipotecario mes a mes desde el segundo trimestre de 2014. La recuperación de la economía española es un hecho, y las recientes medidas del BCE (compra masiva de deuda hasta septiembre de 2016) van a impulsar el crédito, pero la solvencia de los acreditados será lo más determinante a la hora de prestar, mucho más que en años anteriores. No volverán los tiempos pasados”.

Un solo dato confirma el cambio que ya se está produciendo. Desde mediados de 2014 hay una guerra de crédito hipotecario entre los bancos. Han bajado los diferenciales por debajo del 1,49% sobre euríbor, con tendencia a seguir bajando a lo largo de 2015. La banca on line, con ING y Uno Banco, abanderan la escaramuza. Por otra parte, el número de créditos hipotecarios crece mes a mes desde hace seis a un ritmo del 14%, con una hipoteca media de 100.000 euros. Nada que ver, ni de lejos, con el ritmo de concesiones hipotecarias de la época de la burbuja, pero algo se está moviendo.

Sin triunfalismos.

Luis de Guindos, ministro de Economía, es por ahora el más tajante sobre la vuelta del flujo crediticio: “Es un hecho que el crédito nuevo a familias y empresas está creciendo a dos dígitos, y este año seguirá aumentando cada vez con mayor fluidez”. Fuentes del Banco de España confirman esa tendencia, iniciada en el segundo trimestre de 2014, pero advierten que “la banca tendrá que vigilar mucho sus riesgos y solvencia, sus costes y sus márgenes, muy débiles y estrechos en este momento”.

Otros analistas no son tan triunfalistas y creen que el crédito sigue estancado, se da crédito a los buenos clientes y punto. Emilio Ontiveros, catedrático de Economía de la Universidad Autónoma de Madrid y presidente de la consultora Analistas Financieros Internacionales (AFI), matiza la cuestión a la vista del comportamiento bancario. “El crédito nuevo crece muy moderadamente, en especial en los buenos riesgos empresariales, aunque en términos netos sigue estancado. Tras las decisiones del BCE los incentivos son mucho mayores para incrementar el crédito y si no hay perturbaciones en los mercados financieros se apreciará una tasa de crecimiento sensiblemente superior a la de los últimos años”. Más optimista es el Servicio de Estudios de Bankia, que ratifica que después de seis años de crisis, “el año 2014 ha sido el primero en que aumentó el importe de nuevas operaciones a familias y empresas. Los últimos datos de noviembre apuntan a 186.000 millones de euros de nuevos créditos, eso es un 11% más que el año 2013, y con tendencia a mantenerse el crecimiento”.

Parece que la pesadilla ha pasado, pero no está de más echar la vista atrás. El mazazo de la crisis ha evaporado más de 500.000 millones de euros de crédito a las familias y las empresas, exactamente la cantidad que cayó el saldo vivo de crédito de las entidades financieras a residentes (familias y empresas) entre diciembre de 2008 y noviembre de 2014. Ontiveros piensa que estamos muy lejos de volver a los niveles de crédito precrisis, aunque tampoco eran sanos (mas del 21% estaban en situación de difícil o imposible recuperación). Y falta que el PIB de España crezca al menos al 2% para que el crédito vuelva a aquel escenario de crédito fácil en cantidad y condiciones.

Sigue la brecha crediticia.

Las cifras muestran, por tanto, que sigue abierta una gran brecha crediticia respecto a la década pasada. El saldo de crédito bancario vivo a sectores residentes (familias y empresas no financieras) a final de 2008, al inicio de la crisis, era de 1,86 billones de euros, pero de modo fulminante entró en caída libre y en noviembre de 2014, último dato publicado, estaba en un suelo histórico de 1,38 billones de euros, según la última estadística del Banco de España. La explicación que da el IEE es que el saldo vivo del crédito bajó drásticamente porque la banca no solo dejó de prestar porque se hundió la demanda de crédito, sino que “las empresas y familias han hecho un brutal esfuerzo para reducir su endeudamiento y se han dedicado a amortizar préstamos”.

En estas circunstancias ya hay signos sobrados de que el crédito está volviendo, especialmente desde mediados de 2014. La banca dio entre marzo y julio del pasado año 150.000 millones de crédito nuevo, según datos del Boletín de Estabilidad Financiera del Banco de España, publicado en noviembre pasado. Eso explica el ligero repunte de la inversión y el consumo que se ha observado en la segunda parte de 2014, y que continúa pulsando este año al alza. El regulador bancario sostiene en su boletín que “la tendencia se va a mantener todo el año 2015, si la recuperación de la economía española avanza, como indican todos los datos disponibles”.

Baja la morosidad.

Pero la banca no se ha vuelto generosa de repente ni por casualidad. Las entidades financieras vuelven a prestar por tres razones fundamentales: ha concluido el saneamiento de sus balances y completado su recapitalización, los ratios de morosidad empiezan a bajar y como su negocio principal es el crédito, necesita revitalizarlo para generar más beneficios.

Los bancos han empezado a publicar sus resultados del ejercicio pasado y todos mejoran la calidad de su cartera crediticia, algo a lo que ayuda, y mucho, el descenso de la morosidad. Confirman esta tendencia favorable los últimos datos del Banco de España sobre esta variable. Van ya diez meses consecutivos reduciéndose el nivel de morosidad. El coeficiente de mora en noviembre se redujo en 18 puntos básicos, bajando hasta el 12,82%.

También está mejorando la situación financiera de las empresas. Según el Banco de España, en el tercer trimestre de 2014 la morosidad del crédito a empresas se redujo 8 décimas desde diciembre de 2013 y se sitúa en el 19,5%. El sector de la construcción también reduce su tasa de morosidad en 1,4 puntos cerrando el trimestre citado, con una tasa de mora del 32,9%, mientras la promoción inmobiliaria bajó medio punto, hasta el 37,4%. Estas cifras no son todavía para echar las campanas al vuelo, pero algo está cambiando para mejor en los dos sectores más pegados al negocio del ladrillo.

Otro factor decisivo es que la recuperación económica es ya un hecho incontestable. Alfredo Jiménez, director de Estudios del Instituto Español de Analistas Financieros, abunda en esa mejora. “Una vez iniciada la recuperación –señala–, nos encontramos en una situación más favorable para el crédito. Tanto por el lado de la oferta como por el lado de la demanda, la propia pujanza de la economía hace que surjan nuevos proyectos de inversión viables”. Añade sin embargo que “es muy difícil que se vuelvan a observar los crecimientos del crédito del 20% que alcanzamos antes de la crisis, y además no es deseable que eso ocurra”. En su opinión, “el crédito está volviendo muy paulatinamente para financiar actividades productivas, según reflejan todos los indicadores. Pero conviene recordar que hay un problema de elevadísimo endeudamiento que es necesario que se vaya corrigiendo con el paso del tiempo”. Jiménez cree que habrá “un proceso continuo y suave en el que irán aumentando los flujos de financiación de la banca, pero el crédito no dará un salto cuantitativo relevante como lo dio al principio de la década pasada”.

Las empresas opinan.

Pero ¿qué opinan las empresas y sectores productivos? Sectores tan importantes como las ingenierías y los bienes de equipo, que dependen mucho del crédito por ser muy exportadores y estar en alto grado internacionalizados, tienen serias dudas. Tecniberia, la patronal de las empresas de ingeniería, señala que “durante 2014 hemos vivido el agotamiento de las líneas de financiación a las empresas y mayores exigencias y requisitos de solvencia, que no están en consonancia con la realidad del modelo empresarial español”. Les gustaría que esto no sucediera en el año 2015, pero hasta ahora no tienen motivos para no seguir preocupados.

Si se pregunta a la Asociación Nacional de Fabricantes de Bienes de Equipo (Sercobe), la respuesta no es muy optimista: “La vuelta a la normalidad crediticia está lejos”, dicen en esta patronal. Este sector demanda “volver a abrir la financiación para mejorar el equipamiento industrial, ganar competitividad en el exterior y contribuir a la creación de empleo, que sigue siendo el primer problema del país”.

El IEE, el servicio de estudios próximo a la CEOE, sigue teniendo dudas sobre una vuelta decidida del crédito. “Es verdad que el crédito nuevo está creciendo –dice Almudena Semur, gerente del organismo–. Las cifras hasta noviembre dicen que ha crecido en un 5,1% interanual en el tramo de hasta un millón de euros para empresas, en un 33,8% más el crédito hipotecario, en un 62,9% más el crédito al consumo y el 17% para otros fines, pero esos crecimientos se comparan con cifras muy bajas”. Además, según esta analista, “los flujos de crédito nuevo son inferiores a los de amortización de la enorme masa de crédito acumulada durante la década de la expansión”.

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