El gallego que enseña chino al Ibex 35
Los principales empresarios y ejecutivos españoles están aprendiendo chino con un revolucionario método que permite hablar mandarín en ocho meses.
ambientazo en un céntrico bar del barrio de Salamanca, en Madrid. Los asistentes van llegando, ninguno se conoce y todos se saludan con dos palabras: Ni Hao. No, no es una quedada de Meetic para hacer amigos o algo más, sino la primera cita organizada por una empresa que enseña chino de una forma nada convencional.
Es una opinión muy extendida, y repetida, la de que los españoles son unos negados para los idiomas, que están por detrás de la media europea en cuanto al nivel de inglés, que los doblajes en televisión no ayudan, etcétera. Quizás lo anterior sea cierto, pero si los encargados de hacer las estadísticas hubieran entrevistado alguna vez a Anxo Pérez quizás tuvieran otras cifras.
Pérez es un joven gallego que habla ocho idiomas (inglés, chino, francés, alemán, italiano...), que ahora está estudiando el noveno (ruso), que ha trabajado como traductor simultáneo para Barack Obama, ha sido intérprete para el FBI y es el artífice de un revolucionario método on line para aprender chino. De hecho, 8Belts, nombre del método y de la empresa, es tan innovador que consiguió convencer a César Alierta, presidente de Telefónica, para aprender este idioma. Y a Telefónica le siguieron BBVA, Santander, Repsol, Endesa, Acciona... En 8Belts están tan convencidos de la eficacia de su método que si el alumno no obtiene resultados, se comprometen a devolverle el dinero. Y parece que desde 2011, cuando se lanzó la plataforma, aún no se ha dado el caso.
Detrás de esta start-up que emplea a 32 personas y que está presente en América Latina, China y Europa Central, hay cinco años de investigación y un empeño personal de su fundador en diseccionar el chino. Porque así funciona el método: han mapeado el idioma, lo han jerarquizado, viendo cuál es la frecuencia de uso y las combinaciones de palabras. El método se basa en la regla del 80-20: el 20% de un idioma se usa el 80% de las veces y así, en vez de enseñar campos o familias enteras de palabras (frutas, colores, medios de transporte), han seleccionado los términos más útiles de cada grupo. De esta forma enseñan el chino mandarín (hablado, no escrito) con una ruta basada en ocho cinturones: blanco cuando se tiene el vocabulario elemental; amarillo cuando se combinan frases (día 10); naranja, que se obtiene al mes; etcétera. ¿Por qué enseñar chino y no otro idioma, cuando por ejemplo, el inglés sigue siendo el más solicitado? “Porque no hay ningún otro idioma que te permita hablar con una quinta parte de la población mundial y, además, es diferenciador, mucha gente habla inglés, pero pocos pueden poner en su currículum que hablan chino”, explica Pérez.
Detrás del método hay mucho esfuerzo y el trabajo de lingüistas y creadores de software. Pero ¿cómo se convirtió César Alierta en alumno? “Yo sabía de su interés estratégico por China y una vez me lo encontré en un restaurante, nunca me ha faltado atrevimiento, así que me acerqué y le comenté que le iba a proponer la idea más loca que le hubieran propuesto nunca. Unos meses después estábamos firmando acuerdos”, cuenta este emprendedor gallego. Aparte de Alierta, que al parecer y debido a su agenda, no consigue alcanzar la constancia necesaria para poder decir que habla chino, también se apuntó su cúpula directiva.
Otras muchas empresas del Ibex le siguieron, como el Banco Santander. Juan Manuel San Román, director general de Santander Asia-Pacífico, es alumno: “Descubrí el método por el antiguo embajador de España en China. Hasta entonces, en el año y medio que llevaba en Asia, apenas había estudiado una o dos semanas, pero desde que me apunté a esto no fallo una hora al día por lo menos”, afirma. Él lleva estudiando desde febrero de 2012 y es Belt 6, cinturón marrón. Reconoce que lo que más le gusta del sistema es la flexibilidad: “Puedo estudiar media hora aquí o allá antes de salir de viaje, en la sala de espera de un aeropuerto, incluso 15 minutos vienen bien”.
La empresa, que se montó con fondos propios (Pérez no quiere revelar el dinero empleado en la plataforma y prefiere hablar del esfuerzo del equipo humano que hay detrás), ha tenido propuestas de peces gordos para entrar en el capital, que, hasta el momento, han sido siempre rechazadas.
La quedada de alumnos de 8belts seguirá hasta altas horas de la madrugada. ¿Saben a qué recuerda? Cuando se topa con alguien que tiene una Thermomix y empieza a hablarle, sin freno, de sus virtudes y recetas. Esto es lo mismo: los alumnos no paran de contar las ventajas del curso, se han convertido en fans de 8belts.



