Wikipedia: la hora de la verdad

16 / 10 / 2009 0:00 Pablo Veyrat/ Pedro García
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La gran enciclopedia de la Red ha celebrado en Buenos Aires su primer congreso en español. El proyecto ha perdido editores, pero domina Internet a pesar de las críticas sobre su fiabilidad.

Todavía queda una hora para entregar el trabajo y falta un dato. No hay tiempo que perder. ¿Qué cargo ejerce actualmente Joaquín Almunia ? La respuesta es… Wikipedia. Dicho y hecho. Un minuto y dos clics. A diario millones de personas a lo largo y ancho del planeta visitan la enciclopedia libre y global creada por el estadounidense Jimmy Wales en 2001. El problema es que si alguien, antes del pasado 19 de febrero, se hubiese acercado a ella para averiguar la ocupación del ex candidato socialista a la presidencia del Gobierno, se habría encontrado con esta perla: “ Joaquín Almunia : Comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios de la formación antidemocrática Cuarto Reich”. El error fue subsanado y Almunia figura como comisario de la Unión Europea, pero la pregunta que surge es inevitable: ¿Podemos confiar en la Wikipedia?

La séptima web más visitada del planeta, según Alexa.com, ha celebrado esta semana su cuarto congreso anual en Buenos Aires -Wikimanía 2009- con el español como idioma anfitrión. La edición española de la Wikipedia ha alcanzado este verano el medio millón de artículos y, aunque tuvo unos comienzos titubeantes, se ha convertido en la enciclopedia en español de referencia en la Red con unos 40.000 wikipedistas, casi 900 visitas cada hora y 400 artículos nuevos cada mes. Los números de este gigante de Internet asustan.

En total, el proyecto faraónico de Wales ha alcanzado esta primavera los 13,5 millones de artículos -tres millones en la edición inglesa-. Se edita en 271 lenguas y lo gestiona, desde 2003, la Fundación Wikimedia, una organización sin ánimo de lucro que resiste a base de donaciones y de la que viven unas 30 personas, entre ellas su fundador. El resto –unos 950.000 editores habituales- escriben por amor al arte. “El principal desafío –explica el argentino Patricio Llorente , coordinador de Wikimanía 2009– es mantener el espíritu de colaboración en un entorno cada vez más complejo, con comunidades cada vez más grandes, normas más estrictas y mayor compromiso de calidad”. Calidad, es decir, fiabilidad.

El lector como sustento

La Wikipedia ha barrido en ocho años de vida a las enciclopedias tradicionales. Encarta, propiedad de Microsoft, ha tenido que anunciar el cierre de su edición on-line, y la Británica o Larousse han decidido abrirse a sus lectores como última alternativa para sobrevivir. Wiki, por ahora, no tiene rival. Un ejemplo: la Enciclopedia Británica no quiere participar en “más reportajes ni estudios sobre la Wikipedia”. Reconocen que su actitud “es crítica”, pero están hartos de que su nombre se utilice para criticar al producto que les ha barrido del negocio. Las enciclopedias clásicas, las de siempre, están en plena transformación gracias, entre otras cosas, a un artículo publicado en la prestigiosa revista Nature a finales de 2005. En él se comparaban 43 artículos científicos de ambas enciclopedias y el resultado era… sorprendente: 143 errores en la Británica y 162 en la versión inglesa de la Wikipedia.

Además de competidores -el presidente de la Británica llegó a definirla como un “compendio de fallos”-, Wikipedia también tiene enemigos y detractores. Y Sam Vaknin es uno de los más activos. Algo así como el azote de los wikipedistas. El escritor macedonio publicó en 2006 un artículo en American Chronicle –Los seis pecados de la Wikipedia- que se ha convertido en una pieza de referencia. El reportaje hablaba de la opacidad de sus fuentes, de la poca veracidad del proyecto y de su falsa idea de democracia.

Después de tres años, Vaknin se mantiene en sus trece. “La Wikipedia no es más que un blog masivo de culto on-line”, explica. Vaknin, que colaboró en los contenidos de la Nupedia, el germen de la Wikipedia -que también alumbró Wales-, va directo al grano: “Las enciclopedias las hacen personas que son autoridades en su campo –matiza–, sus nombres son públicos y sus artículos los revisa gente cualificada. Nada de eso sucede en la Wikipedia. Muchos de sus supuestos editores reputados son, como se ha demostrado, identidades falsas que corresponden a gente sin ninguna credencial. Su creador habla mucho de inteligencia colectiva y conocimiento emergente, pero ni siquiera sabe diferenciar los datos, el material bruto, del conocimiento, es decir, el producto acabado”. Vaknin, que se declara “un fanático de las enciclopedias”, reconoce que la Wikipedia “cada vez es menos caótica y sus artículos cada vez más rigurosos”, aunque sigue pensando que se presenta “falsamente” como una enciclopedia: “Está en contra de los expertos y las élites académicas”.

Las críticas de Vaknin fueron el sustrato del libro que, hasta nuevo aviso, es la síntesis más completa: La Revolución Wikipedia (Ed. Alianza). En él se ponen en duda las conclusiones de Nature, pero también se critica el punto de vista neutral que conforma los cimientos editoriales de la Wikipedia. Para los autores del libro, que parten de un estudio del periodista francés Pierre Assouline, la Británica es un 24% más fiable que la Wikipedia. La credibilidad y el contenido de los artículos es, precisamente, los que obsesiona a Larry Sanger. Este estadounidense fue la mano derecha de Wales en los comienzos de la Wikipedia y, con el tiempo, terminó pasándose a la disidencia. Sanger creó en 2006 Citizendium, una enciclopedia on-line cuya máxima es “formar una comunidad donde impere la opinión de los expertos, un lugar donde su papel como guías sea básico”. Una especie de Wikipedia en miniatura -Citizendium supera a duras penas los 10.000 artículos- aunque más pendiente de verificar los contenidos que de crearlos. “Creo que en el futuro –subraya Sanger– iniciativas como la nuestra crecerán hasta ser un lugar de encuentro de investigadores, académicos y lectores”. ¿Sustituirán Wikipedia o Citizendium a las enciclopedias tradicionales? Sanger lo tiene claro: “No creo, pero habría que preguntarles a los académicos que escriben en la Larousse o la Británica. Seguirán elaborando productos maravillosos... pero sólo para sus colegas, que podrán pagarlos”.

La Wikipedia existe porque existe el wiki, una herramienta digital con la que cualquiera puede escribir lo que le apetezca o cambiar lo escrito. Libertad total de movimientos. Su inventor, el programador norteamericano Ward Cunningham, pensó en su día –allá por 1995- que no merecía la pena patentar la idea, que todo el mundo pensaría que era una estupidez permitir que cualquiera editara una página. Imaginemos su cara al ver en qué se ha convertido su criatura. El otro elemento esencial es la licencia Copyleft, que permite usar sus contenidos libremente, distribuirlos y modificarlos siempre que se cite el origen.

Trampas para aparecer bien

La facilidad con que se puede editar es la mayor virtud y el mayor vicio de la Wikipedia. Por un lado, permite que una comunidad espontánea de usuarios se autogestione con la suficiente eficacia para producir 13,5 millones de artículos en ocho años y que el proyecto se me- riende, literalmente, a sus competidores. Por el otro, la Wikipedia ha dado lugar a polémicas y fallos de todo pelaje.

Joaquín Almunia -o más bien la Unión Europea, que no es el Cuarto Reich-, no son las únicas víctimas de lo que, en su argot, los wipidedistas llaman vandalismo. Desde falsos crímenes hasta la muerte del propio Wales. Ahí van dos de los errores más sonados -ya subsanados- a escala nacional: la vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, está casada con la periodista María Escario; y el director del diario El Mundo vive con el diseñador francés Ralph Lauren. Son peligros inherentes a la naturaleza del proyecto: alguien entra en un artículo y lo destruye o lo falsea. Pero es difícil que los cambios muy evidentes permanezcan mucho tiempo. Otro de los riesgos lo plantean los interesados en aparecer bien en la enciclopedia. En 2007 fueron detectados cambios en las entradas de políticos norteamericanos y en las biografías de algunos ex presidentes.

El rastro informático llevó a los wikipedistas hasta las sedes de la CIA y del Partido Demócrata. Wikipedia ha ganado en propuestas pero ha perdido editores. Es una de las conclusiones de la tesis de José Felipe Ortega: Wikipedia, un análisis cuantitativo, publicada este año por la Universidad Rey Juan Carlos. Menos gente vinculada aunque más pendiente de la calidad. “Han mejorado los contenidos enciclopédicos, lo que supone un punto muy positivo para mejorar la calidad general de los artículos”, concluye Ortega, cuyo estudio ha procesado más de 300 entradas en las 10 Wikipedias más importantes, entre ellas la española.

De la cantidad a la calidad

De los comienzos de la Wikipedia en español sabe mucho Alejandro Sánchez, uno de los coordinadores de la Enciclopedia Libre Universal del Español, que acoge la Universidad de Sevilla. Literalmente, una escisión del proyecto de Wales. La razón fue “el rumor de que la Wikipedia iba a introducir publicidad en sus páginas”, recuerda Sánchez, “iba en contra de nuestra filosofía, así que nos fuimos”.

Corría 2002 y todos los wikipedistas de la edición española se marcharon al nuevo proyecto. Y el pez pequeño se comió al grande: la Wikipedia en español se estancó y ha tardado años en recuperarse. “Ahora prácticamente todos nuestros colaboradores son también wikipedistas. No existe un perfil concreto del wikipedista español, aunque la gran mayoría son jóvenes entre los 20 y los 35 años. Lo que sí parecen compartir gran parte de ellos es el compromiso de lograr una buena enciclopedia. “Entré buscando información y vi que había algunas lagunas –explica Eric, wikipedista de la edición española desde 2006–. Lo que me hace sentir satisfecho es el hecho de ayudar a que esto mejore. Y aquí sigo, dos años después. Construir una enciclopedia puede ser adictivo”.

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