TBO cumple 100 años
Un espléndido libro de B conmemora el siglo que ahora celebraría una revista legendaria en España.
El 11 de marzo de 1917 fue, probablemente, la fecha de publicación del primer número de TBO, la revista de historietas cómicas que consiguió dar nombre al tebeo, término que la Real Academia de la Lengua Española incluyó en su diccionario en 1968 y que hoy día utilizamos en nuestro país como principal sinónimo de la palabra “cómic”. El origen de estas tres caprichosas siglas dio pie a todo tipo de teorías, hasta que Rosa Segura, antigua secretaria de la publicación y autora de las memorias Ediciones TBO, ¿dígame? (editorial Marré, 2006), zanjó el asunto asegurando que se adoptaron de la revista lírica T.B.O. (1909) de Eduardo Montesinos y Ángel Torres del Álamo.
Desde que se fundase por el impresor Arturo Suárez, muchas fueron las manos que pasaron por TBO a lo largo de las décadas. Pero si solo se pudiese nombrar a un culpable sería Joaquín Buigas Garriga, historietista y guionista que dirigió la cabecera desde el número diez para posteriormente fundar Ediciones TBO con Emilio Viña y la señora Estivill como socios. Se entregó en cuerpo y alma al proyecto durante 46 años.
TBO consiguió sobrevivir a casi todas las desavenencias que el siglo XX le tenía preparadas: la competencia inicial con Pulgarcito, la Guerra Civil, la posguerra, los cambios de nombre y de formato, la más dura competencia de la editorial Bruguera hasta su absorción, y la posterior adquisición por Ediciones B, que en 1998 publicaba el último número y hoy conserva el tesoro. Aun así, desde entonces no han cesado las reediciones de lujo en todo tipo de formatos. Y es que la nostalgia vende, y como tal se ha convertido desde hace tiempo en un producto más, a todos los niveles, para bien y para mal.
La más tierna infancia
Las claves de tan larga existencia (todo un hito editorial) parecen radicar en su humor blanco, exento de idealismos y apto para todos los públicos y todas las edades. Y es que releer las aventuras de la familia Ulises, Eustaquio Morcillón y Babalí o Josechu el vasco y redescubrir “Los grandes inventos del TBO del Profesor Franz de Copenhague”, supone para muchísimas generaciones de lectores viajar en el tiempo y retraerse a la más tierna infancia.
Un aniversario tan redondo tenía que sacar lo mejor de Ediciones B, actual propietaria del catálogo, que para rendirle el homenaje que merece a la publicación encargó a su experto de confianza, el periodista Antoni Guiral (autor de otros libros sobre las grandes obras de Bruguera como 100 años de Bruguera, El mundo de Escobar, El universo de Ibáñez o By Vázquez), el libro que tenemos entre las manos: 100 años de TBO, la revista que dio nombre a los tebeos. Supone el análisis definitivo a casi un siglo de existencia y repasa, a modo de biblia en sus 320 páginas encuadernadas en tapa dura, autores, series y etapas con todo tipo de detalles y anécdotas.
Cocinar un vademécum de tal calibre no ha sido tarea fácil, tal y como explica el prólogo; si el chef ha sido Antoni Guiral, el pinche no ha sido otro que Lluis Giralt. Este grafópata, que llegó a colaborar en TBO durante los 80, se ha encargado de desmembrar viñeta a viñeta y año por año todos los números de esta mítica cabecera, además de ceder su extensa colección de originales para su correcta reproducción.
Como bien señala Giralt, TBO es mucho más que una revista de historietas: es parte de nuestro patrimonio cultural. Y en un país en el que la cultura es tan a menudo despreciada e ignorada por parte de la sociedad y de las instituciones, en el que no aprendemos a valorar las obras de arte autóctonas hasta que es demasiado tarde, los libros como el que tenemos entre las manos son más que necesarios.



