Nueva vida para viejos libros

19 / 03 / 2015 Enrique Sancho
  • Valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • Tu valoración
  • Actualmente 0 de 5 Estrellas.
  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
¡Gracias!

La crisis económica y la falta de espacio en las casas impulsan las iniciativas para prolongar la vida de los libros.

Los libros viejos y de segunda mano siempre han estado ahí. En las ferias periódicas, en pequeños quioscos repartidos por la ciudad, en las librerías de viejo, en el suelo sobre unos plásticos en rincones improvisados y, en Madrid, en su templo de la Cuesta de Moyano y en el Rastro. Y siempre han tenido su encanto para los lectores que combinan en la búsqueda entre libros viejos, su pasión por la lectura con el placer del hallazgo y también, en ocasiones, con el coleccionismo.

Los pisos pequeños, el diseño de las estanterías de Ikea, los libros electrónicos, la piratería, la falta de espacio y de tiempo, los precios, la competencia de las viejas aficiones –la tele, Internet, la radio– y de las nuevas –los SMS, los post, los diabólicos WhatsApp, Facebook y Twitter...–, están condenando a los libros nuevos. Y mandando al olvido a los viejos. Pero no todo está perdido. En los últimos tiempos están surgiendo iniciativas que se proponen dar una nueva vida a esos libros que no caben en casa, que ya se han leído, que nos han regalado sin conocer nuestros gustos, que hemos heredado de papá o del abuelo, ¡los pobres!, creyendo que nos podían interesar...

Libros al peso, libros como los todo a cien pero a 2,90 euros, intercambio de libros por Internet, libros liberados en sitios públicos, libros gratis... Curiosamente, cuando el tacto del papel parece olvidarse, cuando el aroma inconfundible que emana del libro casi se ha perdido, cuando el fetichismo de tocar los volúmenes ha sido sustituido por aparatos con una pantalla digital, surgen iniciativas que hacen aumentar la esperanza de que no todo se ha perdido.

Una de las más originales es la que desde hace un par de años está llevando a cabo YOOOU (Covarrubias, 38, Madrid, tel.: 912 821 001 y www.yooou.org), una ONG que une a maestros y alumnos solidarios, que propone microcréditos para emprendedores sin recursos y que incluso ha creado una aplicación para smartphones que permite hacer pequeñas donaciones.

Pero su buque insignia es la librería TuuuLibrería, en la que se pueden donar los libros que se quieran y también llevarse, sin costo, los que se eligen, aunque siempre es bien recibida una donación voluntaria para el “bote”. Y cada acto de donación o recuperación es independiente. Su objetivo es fomentar la lectura y frenar la destrucción de libros. Su fundador, Alejandro de León, ha creado un lema inspirado en Mayo del 68: “Seamos realistas y hagamos lo imposible”.

Naturalmente, mantener un “negocio” de este tipo no es fácil. El milagro se consigue gracias a unos 2.000 socios que pagan una cuota anual de ¡12 euros! Y al trabajo personal de casi 100 voluntarios que aportan, los días que cada uno puede, unas horas en la clasificación y organización de los libros y en la atención al público. Aun así, todavía hay que afrontar el alquiler del local, los gastos fijos, los salarios, los impuestos, etcétera. Y todo ello con unos “ingresos” voluntarios de poco más de 100 euros diarios... Pero todo se toma con buen humor y con confianza. Tal vez uno de los encantos de este lugar es el encontrarse entre amigos con las mismas pasiones porque los que venden estos libros son, ante todo, grandes amantes de los libros y, con frecuencia, expertos conocedores. Hay novelas, libros de historia, infantiles y volúmenes en varios idiomas. Lo único que no se aceptan son diccionarios enciclopédicos, libros de texto ni manuales.

A 10 euros el kilo.

La idea no es del todo nueva: hace muchos años, en Estocolmo, un gran almacén se deshacía de gruesos volúmenes vendiéndolos a tanto el kilo. Pero en España ha llamado la atención. La casquería, en el mercado de San Fernando (Embajadores, 14, Madrid, www.lacasqueria.com) va a cumplir su tercer año con esta fórmula, puesta en marcha por Raquel Olózaga, Luis Alonso, Susana Morán y otros tres socios, que permite comprar todo un kilo de libros por solo 10 euros. A muchos puede parecerles una aberración que un libro se valore por su peso, pero en La casquería lo tienen claro: “Cada libro es muchas cosas, pero sobre todo dos: la materia de la que está hecho y la información que contiene. La materia es el papel, el cartón, la tinta, incluso puede que algo de cuero. Para tenerlo aquí ha hecho falta fabricar las materias primas, elaborarlo, transportarlo, almacenarlo. Es masa y se mide en kilos. La información es el conocimiento y el arte que están impresos sobre el papel de dentro. Para escribirlo ha hecho falta nacer, crecer, soñar, pensar; también siglos de tradiciones locales y globales, corrientes de pensamiento, milenios de historia de la humanidad. Es cultura y no sabemos medirlo. Nosotros comerciamos con lo primero, porque lo segundo no tiene precio, es de todos y de nadie, es libre. Vendemos al peso porque es una buena aproximación a lo que ha costado producir un libro, transportarlo o almacenarlo. No es perfecta pero es bastante buena y sobre todo mejor que especular con el valor de mercado. Así ponemos el precio, el valor se lo da el contenido y que alguien quiera leerlo”. Además realizan numerosas actividades, mantienen una página web y están en redes sociales. Una fórmula parecida es la de Tik Books, una cadena creada en 2012 con seis tiendas ya en Madrid (www.tikbooks.com) que vende todos los libros a precio fijo de 2,90 euros, aunque hay ofertas aún más especiales: dos libros, 5 euros; 5 libros, 10 euros. Su catálogo contiene más de 100.000 títulos y comprende todos los temas: novela, historia, humor, infantiles, clásicos, idiomas, biografías, poesía, teatro... y su argumento, sencillo: “La lectura es la puerta de la cultura”. Además de en sus tiendas, los libros pueden adquirirse por Internet.

Intercambio por Internet.

Y también en Internet hay fórmulas para comprar o intercambiar libros. Por ejemplo, en http://es.bookmooch.com uno ofrece los libros de los que quiere deshacerse, los usuarios señalan los que quieren, se envían los libros y a cambio se reciben puntos, y, con esos puntos, se solicitan libros de otros usuarios. El sistema es antiguo, creado por el californiano John Buckman y no muy usado en España. De hecho, la mayoría de su inventario son libros en inglés. Tiene además el inconveniente de que hay que pagar los gastos de envío. Mucho más cómodo, en principio, es el sistema bookcrossing (www.bookcrossing-spain.com), un sistema relativamente nuevo en España que consiste en liberar libros y dejarlos en sitios públicos, en un banco del parque, donándolo a la caridad, “olvidado” en una cafetería, para que otras personas que los encuentren los lean y vuelvan a liberarlos... Un sistema que siempre ha funcionado con éxito en hoteles y barcos, aunque pocas veces se encuentran libros en castellano. Todo este proceso se registra, de modo que le puedes seguir la pista a tu libro. Siguiendo la regla de las tres R: Read, Register, Release (lee, regístralo y libéralo) se puede entrar en una fantástica rueda de conocimiento compartido. Se trata de un club de libros global que atraviesa el tiempo y el espacio. Es un grupo de lectura que no conoce límites geográficos. En su web se indican los lugares donde se liberan algunos de estos libros que van desde bibliotecas, como parece lógico, a jamonerías o estaciones de metro. En ocasiones se buscan lugares muy originales, en la capital de Azores, Ponta Delgada, hay un puesto de intercambio de libros dentro de una antigua cabina de teléfonos como las de Londres, aunque pintada de blanco. Hay libros en varios idiomas, incluso en español.

Y, siempre, los clásicos.

Por supuesto los mercadillos y lugares clásicos de libros usados siguen donde estaban. Tal vez el más popular sea la célebre Cuesta de Moyano, entre el paseo del Prado y el Retiro, cuyos orígenes como mercado de libros se remontan al siglo XIX y que lleva instalado en este lugar desde 1925. Hay una treintena de casetas de madera con un diseño peculiar y los correspondientes tableros con borriquetas donde realmente se concentran los compradores. Se venden desde las últimas novedades del mercado a incunables de gran valor difíciles de encontrar o libros clásicos a precio muy reducido. También aquí se han adaptado a los nuevos tiempos y los libros no son gratis, pero casi. Por un euro o euro y medio se pueden encontrar ejemplares prácticamente nuevos y hay, igualmente, numerosas ofertas. Aunque supuestamente estos puestos, como todas las tiendas de viejo, son de compra y venta, si uno lo que quiere es vender no conseguirá más de 20 o 30 céntimos por libro. A veces, ni eso. Porque deshacerse de libros no siempre es fácil. Cuando uno piensa que mejor que tirarlos al contenedor de papel o servir de base para los leños de la chimenea es donarlos a un colegio, una residencia de ancianos o una ONG, se descubre con sorpresa que la tarea no es sencilla. En muchos casos, simplemente, no se aceptan donaciones por falta de espacio... o de interés. Hay alguna ONG que los recibe con interés para luego enviarlos a escuelas o bibliotecas de otros países, pero más vale informarse antes de cuáles son y qué tipo de libros quieren (www.solucionesong.org). 

Grupo Zeta Nexica