No eres nadie sin un blog literario

10 / 04 / 2012 17:13 Javier Memba
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¿Es un género nuevo, un desahogo, una forma de mantenerse activo (o en el candelero) o todo a la vez? Los blogs literarios se multiplican.

Las primeras noticias de los blogs se remontan a 1997. El Oxford English Dictionary dio cabida a la voz Webblog en 2003. Desde entonces, los blogs crecen exponencialmente. Aunque una de las grandes plumas del español del siglo XX aseguró que no tocaba el ordenador por si daba calambre, las posibilidades que ofrecen estos diarios on-line se antojan perfectas para un escritor.

Crítica literaria aparte, la blogosfera en nuestro idioma también asiste a un auge de la creación literaria firmada por algunos de nuestros más prestigiosos escritores. Si hubiera que datar el comienzo de esa eclosión de los blogs literarios, bien podríamos remontarnos a 2008. Aquel fue el año en que el mexicano Jorge Volpi publicó El jardín devastado, una sugerente muestra de memorias, aforismos y ficción que apareció a lo largo de varias entradas en su bitácora electrónica con anterioridad a la edición impresa.

¿De qué son herederos los blogs? Félix de Azúa, uno de los bloggers más influyentes, constata en ellos cierto afán de diario personal del que particularmente se desmarca. “Me ha parecido ver que hay mucha gente que cuenta su vida. No es mi caso, desde luego. No tiene tanto interés”. Incluso Andrés Trapiello, que desde hace años lleva a cabo un diario en su serie Salón de pasos perdidos, dice alejarse del género en Hemeroflexia, su bitácora. “El lector atento acaso haya percibido algunas diferencias sustanciales en el tono y en la naturaleza de los asientos. En Hemeroflexia ni hay intimidad ni hay ficción, pero eso sí ocurre en Salón de pasos perdidos, una novela en marcha basada precisamente en la intimidad de sus protagonistas”. La joven Luna Miguel, una de las voces más aplaudidas de la poesía última, ya es una blogger veterana. Solo contaba 16 años cuando, en septiembre de 2006, publicó la primera entrada en su bitácora, una de las más leídas. Para ella, “los blogs son más herederos de las moleskines que de los fanzines, sin embargo, tienen un poco de todo”.

Lenguajes y modos distintos.

En una primera lectura, Félix de Azúa puede parecer más ensayístico en sus posts que en los artículos que publica en prensa. Es el propio escritor quien lo desmiente. “Yo diría que son lo mismo, la verdad es que no sé escribir de dos maneras diferentes”.

No obstante, dadas las frecuentes cortapisas a las que es sometido el periodismo, acaso sea la información la actividad por antonomasia de los blogs. Está claro que al blogger le es posible sortear todas las barreras que pueden censurar la actividad informativa. No es ese, desde luego, el caso de España. De Azúa asegura que goza de “la misma libertad, sin duda”, en sus colaboraciones periodísticas que en su bitácora. Pero el papel jugado por estos diarios on-line en la pasada Primavera árabe y en los países con la prensa sojuzgada nos demuestra que el blogger puede salvar las censuras que atenazan a los informadores tradicionales.

Lo que ya no está tan claro es aquello que diferencia al blog literario del meramente informativo. Alejandro Gándara, responsable de El escorpión, uno de los blogs de creación más seguidos, sostiene que la principal diferencia entre literatura e información estriba en que el post literario “tiene que dejar espacio al lector y suministrarle preguntas que el autor también se hace. En cierto sentido no es una pieza, sino que es un procedimiento y, con suerte, un proceso”.

Manuel Hidalgo introduce una “pequeña parte especulativa” tanto en su bitácora como en sus columnas. Pero aún así, también habla de distinciones entre ambas. Son dos formas de escritura que obedecen a “un procedimiento totalmente distinto”. La diferencia radica en que “el blog es un recuento de lecturas, películas u obras de teatro en busca de una frase que me permita la especulación. El blog tiene una estructura consistente en descripción, cita y glosa, bastante definida, que no tiene nada que ver ni con la estructura ni con las motivaciones de las columnas”. Luna Miguel: “Mi blog es un campo de pruebas en donde publico, muy a menudo, fotos, reflexiones, entradas de diario. En ocasiones es inevitable que alguno de estos textos del blog pase a los libros, tras un proceso de corrección y de meditación. Sin embargo, el blog es una obra en sí. Única y publicada. Los que llevamos años sirviéndonos de estas plataformas ya los concebimos como algo único”. En realidad, el lenguaje de los blogs aún se está perfilando. “Todavía no estamos muy seguros de cómo debemos escribir en la Red”, estima Basilio Baltasar. Además de blogger, Baltasar es el director de El Boomeran(g), una plataforma en la que, junto a los de Félix de Azúa y Jorge Volpi, tienen cabida los blogs de Patricio Pron, Vicente Verdú, Rafael Argullol y Molina Foix, entre otros escritores. “Hemos rechazado la jerga impuesta por unos medios veloces, breves e irreflexivos. No hace falta ser breve, ni mucho menos irreflexivo”. Para Gándara, “El blog es, como suele decirse, lo oblicuo y también la refutación (dialéctica) de una manera de representar la realidad, es decir, de lo presuntamente compartido. Es algo personal estampado contra el fondo de lo común. Eso puede producir disonancias, pero su objetivo es un equilibrio mayor entre la información y los modos de asumirla”.

La clave, constancia.

En cualquier caso, la regularidad en la publicación de nuevos asientos es una cuestión fundamental para que llegue a darse esa familiaridad extraña –e inexistente en literatura impresa- que parece establecerse entre el autor y el lector en la pantalla del ordenador. En lo que a Trapiello se refiere, más que de puntualidad, hay que hablar de rigurosa constancia. Puso en marcha Hemeroflexia en marzo de 2011. Desde entonces no ha faltado ni un solo día a la cita con sus lectores. Solo el 3% de los blogs que se abren se actualizan semanalmente y solo en el 55% de los casos permanece activo a los tres meses de su apertura.

“Yo mismo estoy sorprendido de esa puntualidad que tiene que ver, supongo, con alguna endorfina, la satisfacción del deber cumplido, la obra bien hecha”, comenta Trapiello. También reconoce que otro de los alicientes que encuentra en el post diario es “saber que la puntualidad y la regularidad serán apreciadas por personas que también acuden puntual y regularmente a su encuentro”. En ese mismo aspecto viene a abundar Baltasar, quien recomienda a todos los autores de su plataforma “sostener la regularidad, porque el hábito sostiene el interés de los lectores”. “Nos gusta imaginar al lector de El Boomeran(g) como el que frecuenta a todos sus autores, alguien familiarizado con la polifonía de voces”, afirma.

Alejandro Gándara estima que “cada blog tiene un ritmo y en mi caso coincidimos en él tanto la dirección del periódico como yo. También depende de la clase de post. A veces hay que dejar espacio y otras exige no dejarlo”.

La frecuencia con la que un blog es citado por otros bloggers en sus bitácoras constituye lo que los expertos llaman el “índice de autoridad”. Y es que otra de las cosas que más llaman la atención en estas propuestas on-line es la participación en ellas de sus lectores. Las anotaciones que incluyen al final de cada asiento, algo imposible en la literatura impresa, constituyen una comunicación directa y casi siempre inmediata con el autor.

“Ahora los comentarios navegan más por Twitter y por Facebook que por el espacio concreto del blog –comenta Gándara–. El encuentro directo se ha transformado en algo más enrevesado, que exige un tiempo y un gusto por la aventura del que carezco. Pero claro que presto atención a los comentarios de los lectores”. Y es curioso que en muchos casos los escritores trabajen sin recibir por ello emolumento alguno. Tal es el caso de los blogs que operan desde plataformas públicas como Blogger. “El dinero nunca es razón suficiente. Pero es condición necesaria para que puedan hacerse las obras. El trabajo de un escritor ha de pagarse. Poco o mucho –considera Trapiello–. Sin embargo, en el momento en que vivimos en Internet, el del todo gratis, siempre habría gente que dijera: por qué pagar algo que puedo darme gratis o pirateado. De momento me gano la vida con otras obras y no me planteo si es o no gratis, solo si lo que hago está o no bien”.

Anika Lillo, que desde su web Anika entre libros se ha convertido en una de las grandes divulgadoras de la literatura en la Red, sostiene que “es cuestión de cada uno imponer las normas. Pero para poder hacerlo hay que ganárselo”.

*Actriz

Grupo Zeta Nexica